Reforma Electoral: Pros, contras y capitalización política

Adicción a las campañas.– Todo ser humano se constituye por  filias y fobias. Andrés Manuel López Obrador, por ejemplo, tiene una clara  filiación por todo lo que se trate de campañas políticas, que no pierde oportunidad de demostrarlo. ¿Y cómo negarlo? Si a su actual puesto le antecede una experiencia de más de 30 años de candidato para diferentes puestos de elección popular entre los que se cuentan los 2 intentos para ocupar  la Presidencia de la República. Nadie lo  juzga, El problema radica, en que el tema político con miras a procesos electorales parece ocupar demasiado espacio en su agenda. Usted se preguntará ¿Y eso a qué viene? Yo le diré, a que hace días, el Jefe del Ejecutivo mandó a la Cámara de Diputados una iniciativa de Reforma Electoral, que si bien tiene propuestas por demás interesantes, su promoción a estas alturas de la historia, y sin mayoría calificada en el Congreso de la Unión, apunta a ser una estrategia político-electoral más.

La ingenua oposición.- AMLO sabe de antemano que las modificaciones a la constitución que hoy propone en materia electoral no pasarán, ya que la oposición se ha cerrado incluso antes de leerla. Basta recordar que diputados del PRI, el PAN y el PRD han declarado su negativa, a priori, a votarla a favor. Parece que no importa que incluya algunos puntos necesarios como la idea de abaratar la democracia en el país. Ellos prefieren concentrarse en que también incluye trampas regresivas como la eliminación de 200 curules en la Cámara de Diputados y 32 en la de senadores. ¿Por qué trampa? Porque pretende que el total de las candidaturas se sometan a procesos electorales, eso traería como consecuencia la sobrerepresentación de un partido o coalición. Y es que, el electorado suele votar “carros completos” y por castigo. No se vota pensando en el perfil  o en la generación de equilibrios entre el poder Ejecutivo y el Legislativo, en eso radica la trampa. Por supuesto que es necesario desaparecer 200 curules y 32 escaños en el Senado y para eso se requiere que sean concordantes, pese a su reducción, con número de  diputaciones y senadurías de representación proporcional según la legislación vigente. Es decir, que disminuyan las curules pero no la asignación de espacios plurinominales.

 La urgencia de modificar al INE.- Otro axioma que causa controversia, es la prisa aparente por desmontar al INE y convertirlo en el Instituto Nacional de Elecciones y Consultas (INEC), así como cambiar a los magistrados del TEPJF.  Se pretende que en agosto de 2023 se efectúe la primera elección para cambiar a los consejeros y magistrados. En ese sentido, López Obrador quiere un INE modificado para la sucesión presidencial de 2024. Para ese proceso propone que los tres poderes de la República decidan la terna de 20 candidatos propuestos para consejeros y 10 para magistrados. Quiere reducir el número de consejeros del INE  de 11 a 7. Asimismo, pugna por la  desaparición de los Organismos Públicos Locales (OPLs). La intención es concentrar en la federación, los trámites alrededor de los procesos electorales. En ese punto, señala que los bienes de los organismos estatales pasarían al INEC y los recursos humanos serán asignados a los gobiernos locales. Choca ese apartado porque mientras se habla de que la iniciativa se sustenta en la austeridad, se proponen, elecciones alternas de consejeros del INEC y magistrados del TEPJF,  a las elecciones trianuales y sexenales que ya existen de los demás puestos públicos.

 Pros, contras y raja política.- Vista con lupa, la reforma propone cuestiones positivas como la eliminación del financiamiento público a los partidos que se tendrían que financiar por aportaciones de sus militancias. Otro rubro que es positivo es el de prohibir la intervención de organizaciones gremiales en los partidos. El piso parejo que propone para los candidatos independientes, es muy loable. El adelgazamiento de las curules locales, conserva el mecanismo de la propuesta de modificación del Legislativo federal. Con pros y contras, al final del día, López Obrador sale ganando aún si su propuesta es desechada. ¿Por qué? Su experiencia política le ha enseñado a manejar a su conveniencia las pasiones de la oposición. Espera que se cierren al debate para usar esa actitud en su contra y acusarlos de negarse a evitar que el sistema político electoral continúe siendo un lastre.  Por lo pronto, lo más seguro es que en próximas fechas nos recetemos debates insulsos en defensa y en contra de la iniciativa de reforma. Es posible que como pasó con la Reforma Eléctrica, se pretenda que a la presente no se le cambie ni una coma. De las dos formas AMLO y sus huestes sabrán capitalizar la postura de la oposición para echarle más tierra. Dado que desde 2018, los partidos enfrentados a los que conforman “la esperanza de México”, bailan al son de los tambores tabasqueños, se espera una masacre política.