El desmantelamiento del ISSSTEZAC: la misma élite con distinto color

Agremiandos del Issstezac irrumpir en sesión legislativa para tratar de evitar aprobación del dictamen de enajenación del Hotel Parador
Sobre la pluma: Norma Galarza es economista por la UAZ y columnista de la Cueva del Lobo dwsde 2014

«Si el fin justifica los medios, ¿qué justifica el fin?»

. – León Trotsky

☑️Avales del despojo

☑️Fueron por el Hotel Parador

☑️Se cobró a lo chino

☑️Nada nuevo bajo el sol


Avales del despojo

No sorprende que la misma élite —bajo otras siglas partidistas—, como el exfuncionario de Tello, Marco Vinicio Flores Guerrero, le eche otra pala de tierra a la tumba del ISSSTEZAC. Todo empezó en la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública de la LXV Legislatura, cuyo aval primigenio de la mayoría de sus integrantes permitió que viera la luz la propuesta de enajenar un activo del patrimonio del instituto. No fue casualidad que otro de los integrantes de dicha comisión, Alfredo Femat, aplicara la táctica de Poncio Pilato de lavarse las manos al no asistir a la maratónica sesión legislativa del pasado lunes, en la que, con 15 votos a favor y 14 en contra, se prendió el semáforo verde para el desmantelamiento de la reserva técnica. La propuesta de la Junta Directiva que encabeza Ignacio Sánchez tuvo bases legales en las reformas al organismo de pensiones, aprobadas durante el sexenio del priista Miguel Alonso y la más reciente, aprobada apenas en 2024. La estrategia de cargar a los agremiados el quebranto crónico del sistema de pensiones y jubilaciones estatal, agravado no sólo porque ha sido la caja chica durante sexenios, sino por la obesidad sistemática de su nómina desde su creación —que derivó en mayor número de obligaciones pensionarias—, no es nueva.

Fueron por el Hotel Parador

Las consecuencias que empiezan a ser evidentes ahora son como la gota de agua en la piedra: la suma de omisiones, desfalcos y manejos opacos de un organismo que se sostiene en las cuotas de sus agremiados. Lo nuevo, pero que ya se veía venir, es la táctica de seguir con el desmantelamiento de los activos —recordemos que primero fueron las farmacias—. Tocó al Hotel Parador, pero la dinámica de su enajenación como dación de pago, sin analizar otras opciones, es lo que sorprende, sobre todo por la urgencia de concretarlo, demostrada por legisladores de Morena y el Verde en la sesión pasada. La 4T, creadora de emblemas románticos como el de “Primero los pobres” y cuyo discurso hipócrita y rastrero anticorrupción repiten incluso las diputadas nepobabys Susana Barragán y Georgia Miranda, concretó el atraco que iniciaron el PRI y el PRD cuando gobernaron la entidad. La dinámica transexenal ha sido la misma, aunque los del régimen actual insistan en que “No somos iguales” mientras inclinan la rodilla ante cualquier santo de barro.

Se cobró a lo chino

En la sesión del lunes resaltó la vulgaridad y la premura con la que los apéndices del Ejecutivo en el Legislativo apuñalan al “pueblo bueno y sabio” para salvaguardar intereses de las transexenales de las cúpulas del poder. Lo peor es que entregar en “dación de pago” el Hotel Parador no fue para inyectar liquidez al instituto, cuyos pasivos, según datos oficiales, superan los 40 mil millones de pesos. Fue para saldar una deuda que el Gobierno Estatal se cobró a lo chino. El origen de la medida fue el adelanto de participaciones al ISSSTEZAC en los ejercicios fiscales 2024 y 2025. La Nueva Gobernanza, a través de la Secretaría de Finanzas, transfirió un total de 315 millones de pesos para que el instituto enfrentara sus obligaciones económicas, entre ellas pagos por amparos ganados en instancias federales por los agremiados.

Nada nuevo bajo el sol

Casualmente, el avalúo comercial del Hotel Parador casi coincide con el monto del adeudo. Es del orden de los 364 millones 320 mil 043 pesos, así que desde ahora ese inmueble pertenece al Ejecutivo. Hay quien dice que se va a entregar al DIF para que lo administre —¿así como administra el estacionamiento de la Plaza Bicentenario, con nula transparencia?—. Con ese contexto, el único recurso que llegará a las arcas del sistema pensionario local serán poco más de 49 millones de pesos, el excedente presupuestal del avalúo, es decir, nada. Una bicoca que no servirá para resolver los problemas financieros que lo aquejan. Al final, los agremiados seguirán perdiendo derechos y sumando obligaciones, como ya lo hicieron con las reformas de 2015 y 2024, para pagar los platos rotos de gobiernos incapaces y corruptos que no supieron administrar los recursos y el patrimonio que surgió de sus salarios. La moraleja es que, en realidad, en nuestro estado nunca cambia nada. El poder no cambia de manos —porque los que secuestraron el servicio público son las mismas familias de hace décadas—, cambia de colores, y ya vimos que eso no es suficiente. Así las cosas.

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