Si Zapata viviera…

Luego de que el artista Fabián Chairez expusiera sus obras en Bellas Artes, entre las que destaca la figura de un Emiliano Zapata desnudo, con tacones y una postura al estilo pin-up, los familiares del fallecido caudillo han alzado la voz con molestia y pretenden demandar y llevar su enojo hasta las últimas consecuencias.

Hay incluso videos en los que campesinos se presentaron a la inauguración y golpearon a la comunidad LGBTTTI ahí reunida. 

La Revolución Mexicana, sin duda, ha sido en nuestro país uno de los grandes mitos de la masculinidad, pues se cuenta que en ella sus héroes fueron aquellos seres viriles que se enfrentaron ante la más recalcitrante injusticia, y en la narrativa histórica se hace énfasis en la fuerza, inteligencia y audacia masculina como virtudes mediante las cuales se logró derrocar al ejército federalista. 

Emiliano Zapata, el caudillo del sur, ha sido dibujado como un hombre de altura promedio, pero de gestos duros, además, en retratos nacionalistas que antes ya se habían hecho de él siempre destacaban su cuerpo en actitud retadora, con una mirada de coraje y con atuendos representativos del charro.

Quizá sea este punto con el que puedan explicar, mas no justificar, los ataques de campesinos a la comunidad homosexual, puesto que en Zapata se irgue el ideal de una de las clases sociales marginadas, de los más desprotegidos, pero también de los más conservadores; y como todos los conservadores, lo que más pretenden conservar son aquellas cosas que creen controlar, como lo sería su propia preferencia sexual, así que, ¿qué se puede esperar de sí mismos cuando queda abierta la posibilidad de que prefieran otras opciones en cuanto a lo sexual? El campesino se siente desprotegido ante el miedo a otras posibilidades, ante el derrumbe de una de las pocas cosas que cree poseer: el control sobre sí mismo.

En ese sentido, la obra de Chairez no es realmente tan transgresora como sí lo es la idea que trasciende: la del héroe que era libre incluso en su sexualidad. Porque si hay algo de mítico en la Revolución Mexicana es la ilusión que ofrece de héroes humildes, muy pobres, sin educación y tremendamente resentidos ante un sistema que los oprimía, y esto hacía que, en el México de inicios del siglo XX cualesquiera se sintieran identificados con ellos.

Así que al contemplar siquiera la posibilidad de que alguno de estos personajes míticos tuviera un mínimo de diferencia respecto de los demás resulta incomprensible.

Y sí, aunque se crea que los tiempos han cambiado, aunque la mayoría de los mexicanos se autoconsideren open mind, la realidad es que los tiempos no han cambiado tanto. Si bien hay mayor acceso a información, pero esto no es equivalente a mayor comprensión de lo que esa información ofrece.

Hay algo en el fondo que se esfuerza en prevalecer a como dé lugar. 

El machismo se resiste a ceder en un mundo que cada vez lo rechaza más y esa resistencia cada vez más violenta es solamente un síntoma de que se está desgarrando.

Es difícil no idealizar a un personaje como Emiliano Zapata, quien desde su nombre ya evoca una fuerza interesante, cuyo apellido ha inspirado un movimiento ideológico indígena de gran importancia en el país, y que, en general es un símbolo histórico de gran peso; sin duda es difícil, el meollo aquí es diferenciar la capacidad del arte para hacernos replantearnos la realidad tal cual la hemos conocido, y hacernos cuestionarla; en eso, la obra de Chairez ya ha logrado su cometido. 

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