Sesión legislativa local en la que se rompió el quorum del pasado jueves.
Sobre la pluma: Norma Galarza Flores es economista por la UAZ y columnista de La Cueva del Lobo desde 2014.
“No hay necesidad de fuego, el infierno son los otros”
Jean-Paul Sartre
➡️¿Fue sin querer queriendo?
➡️¿Cuál era el plan?
➡️¿Quieren corregir?
De salida
➡️Demagogia anacrónica y barata
Como en la novela emblemática de George Orwell, tal parece que los marranos se quieren rebelar contra los dueños de la granja, en este caso, guinda. No es descabellada la idea de sea el “fuego amigo” el causante del sabotaje a las sesiones en la LXV legislatura para revertir la reforma constitucional que se le “cayó” a Santos González, presidente de la Comisión de Puntos Constitucionales. Sí, una suerte de canibalismo entre morenistas cuyo único propósito, es ponerse el pie en la carrera por las candidaturas a las diputaciones locales. A la Comisión de Puntos Constitucionales que preside el joven pupilo de Ricardo Monreal, se le ocurrió plasmar, como no queriendo, un artículo sobre reglas para diputaciones locales, entre las nuevas disposiciones para las elecciones del Poder Judicial. La reforma, publicada en el Periódico Oficial del Gobierno del Estado el 11 de enero de 2025, incluye en el artículo 53, un apartado que prohíbe haber sido titular o subsecretario de alguna dependencia estatal, durante el año anterior a la elección. Una modificación bastarda porque, -ahora resulta- ninguno de los diputados que conforman la comisión aludida, quiere reconocer la paternidad, hasta Santos González la niega.
¿Cuál era el plan?
Pero ¿De verdad nació por error o el plan era frenar o presionar a funcionarios para dejar el cargo un año antes o en su defecto, quitarles la posibilidad de competir? Usted juzgue. Porque según la Ley, tienen hasta mañana 6 de junio para dejar el cargo funcionarios como la secretaria de las mujeres, Karla Isabel Guardado, o “Zuñi”, el claro ejemplo de lo que su líder moral, AMLO, definió como aspiracionismo. Si no abandonan el barco de la Nula gobernanza, no podrían competir por una diputación local en la elección de 2027. Lo más hilarante, es que parece que los mismos legisladores morenistas no quieren que se modifique esa extraña addenda incluida entre las normas de la elección de jueces, magistrados y ministros. Ni ellos se ponen de acuerdo para lograr que su bancada completa se quede en la sesión que pretende modificar el resbalón de la comisión ya señalada y que nadie leyó (inserte cara de sorpresa). Ahora, la propuesta es corregir y agregar la reducción a 90 días, para que los funcionarios, que aspiran a ocupar un espacio en el congreso del estado, dejen el cargo antes de la elección.
¿Quieren corregir?
¿Los diputados de Morena se curan en salud? ¿O a qué se debe que hayan reventado las dos últimas sesiones de la legislatura donde se votaría la modificación? Y es que, al ser reforma constitucional, necesitan los votos de 20 diputadas y diputados, de los 30 que tenemos. 14 votos los podría dar Morena con su bancada mayoritaria y tendrían que negociar solo 6 votos más entre sus aliados y cualquiera al que le ofrezcan algún maiceo ( y que ni se hagan los dignos por el comentario, ya conocemos sus debilidades). Pero, extrañamente, es la bancada oficialista la que no logran ponerse de acuerdo. Cuando no falta uno de sus integrantes, falta otro o simplemente rompen quorum. Eso se ve más un plan para dejar la ley como está. ¿No será que los que tienen ahorita las curules, quieren ir por la reelección -pasándose por el arco del triunfo los estatutos de su partido- y prefieren que no se mueva una coma de la Ley actual? Muy raro todo. ¿No cree?
De salida
Demagogia anacrónica y barata
A propósito de lo que sucede en la legislatura, y, porque nadie se lo pidió, salió a opinar en sus redes sociales, Ernesto González Romo. El secretario de la Función Pública que parece estar en todo, menos en lo que corresponde a su encargo, achacó a la oposición lo que claramente es una luchita interna de militantes del “Movimiento”. Tildó de que quieren sembrar intrigas para debilitarlos. Para no perder la costumbre recicló la frase de “no somos ambiciosos vulgares” que se vuelven locos de un cargo a otro. Regó la pradera con toda clase de verborrea barata muy 4T que hace imaginarse a los hijos de San Peje como monjas que cantan, bailan tomadas de las manos, en paz, como cualquier portada de Atalaya. “Somos un equipo que se une por ideales y objetivos sociales”, escribió, imagino, al borde del éxtasis. De la nube lo bajó la diputada Renata Ávila que le llamó a la mesura y a respetar el cargo que cubre como secretario de Estado. En fin, lo bueno – ¿o lo malo? – que los zacatecanos tenemos otros datos sobre quiénes son realmente los que nos gobiernan y se envuelven en la falsa bandera de la decencia. Así las cosas. Hasta lunes