¿Qué pasaría en México y EEUU si se cancela el T-MEC?

Sobre la pluma: Norma Galarza es conomista por la UAZ y columnista de La Cueva del Lobo desde 2014

(Articulo especial)


Oxígeno económico

El TMEC se tambalea.  Al menos eso es lo que quiere hacer creer Donald Trump, porque cancelarlo no sería un día de recreo tampoco para su país. Tendría consecuencias también, aunque para México podrían ser devastadoras. Por eso, Marcelo Ebrard pretendió tranquilizar a los mercados al afirmar que continúa hasta 2036 con revisiones anuales, pero el gobierno federal está preocupado. No es para menos. La incertidumbre alrededor del Tratado ahuyenta la inversión y preocupa a las empresas ya establecidas en nuestro territorio. No es por nada. Es la columna vertebral de nuestra economía moderna. El Producto Interno Bruto (PIB) de México depende en más de un 70% del comercio exterior, y el 80% de nuestras exportaciones van directo a Estados Unidos. Pese a todas las reservas en su creación en 1994, cuando nació como corolario del neoliberalismo, nos transformó: pasamos de ser un mercado predominantemente cerrado a convertirnos en una potencia manufacturera y agroalimentaria global. Hoy, las cadenas de valor están tan entrelazadas que las fronteras operan más como puentes logísticos que como aduanas. Desde el motor de un coche cuyas piezas cruzan la frontera varias veces antes de ensamblarse, hasta el aguacate —nuestro «oro verde»—, las “berries “o el tequila que coronan las mesas estadounidenses, nuestra realidad corporativa está fusionada con la de nuestros vecinos del norte.

​¿Qué pasaría si el T-MEC llegara a cancelarse?

​La respuesta corta es el colapso de nuestro modelo económico de los últimos 30 años. Si el tratado cayera, las reglas del juego pasarían a manos de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Esto detonaría una crisis estructural en cinco frentes críticos: El golpe arancelario: Industrias clave como la automotriz verían costos impagables (aranceles de hasta el 25% en camiones ligeros), destruyendo nuestra ventaja competitiva de la noche a la mañana. ​Freno al campo: El jitomate, los chiles y las frutas perderían su acceso libre de impuestos, asfixiando el empleo rural y golpeando la entrada de divisas.

​Fuga de capitales: Sin certeza jurídica trilateral, la Inversión Extranjera Directa (IED) de EE. UU. y Canadá se congelaría. Perder el tratado significaría aislarnos voluntariamente del mercado más dinámico del planeta, convirtiéndonos en una economía de altos costos y profunda incertidumbre financiera Además, actualmente, dependemos en gran medida de las importaciones de maíz y frijol, lo que significaría un aumento exponencial de la canasta básica. Pero, una eventual cancelación no solo traería efectos negativos para México.

¿Qué perdería EEUU?

Si el T-MEC se perdiera, Estados Unidos no saldría ileso; al contrario, sufriría un impacto severo en sus sectores más estratégicos. Si se cancela, las pérdidas de Estados Unidos se concentrarían en los siguientes frentes críticos: La industria automotriz de nuestro vecino del norte, sufriría un colapso. No olvidemos que empresas como Ford y GM, aumentarían sus costos de producción, porque fabrican en México piezas y componentes que garantizan su capacidad para competir contra los autos asiáticos y europeos.

​Afectación al campo

​Si bien nuestro país le vende muchísima verdura a EE. UU., los agricultores estadonidenses dependen por completo de México para vender sus excedentes. México es el principal comprador de maíz amarillo, soya, carne de cerdo, productos lácteos y alta fructosa de Estados Unidos. Sin el tratado, México impondría aranceles de retaliación a estos productos. Estados agrícolas clave (muchos de ellos políticamente decisivos, como Iowa, Illinois o Nebraska) verían quebrar a miles de sus granjeros al perder su mercado más grande y cercano. Esos escenarios, también aumentarían la inflación en el vecino del norte y encarecería productos como el aguacate y el jitomate. Asimismo, perdería en tecnología y manufactura porque el ensamblaje se volvería más costoso,

Consecuencias bilaterales 

​Con una economía tan vinculada, cancelar el TMEC tendría resultados negativos para los dos países. Las facturas no serían solo para los productos mexicanos que tienen ventajas en su producción, sino para todos los sectores porque se crearía un efecto dominó. En ambos lados de la frontera, la primera consecuencia, sería el encarecimiento de la comida y no es poca cosa. Es, al final del día, una problema bilateral, de ahí que el amago de su cancelación, pueda sonar inverosímil. Sin embargo, Trump emula una reencarnación de Nerón, que pondría arder a su país solo por salirse con la suya. Frente a eso, el gobierno de Sheinbaum también tiene su parte en la desición no solo con la protección a presuntos narco-políticos, sino al impulsar reformas como la judicial que mataron de tajo la separación de poderes. En fin, ya veremos qué pasa.

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