«La política es el arte de impedir que la gente se meta en lo que sí le importa»
Marco Aurelio Almazán, escritor
El simulador
¿El visionario?
Hay una serie en Netflix cuya segunda temporada me acabo de recetar que se llama The Politician. Encasillada más bien en el género de la sátira, la trama sigue las peripecias de Payton, un joven aspirante a llegar a la Presidencia de Estados Unidos, que se forja una carrera política desde que pelea la presidencia del cuerpo estudiantil de una ficticia secundaria en Santa Bárbara, California. La sal y pimienta de esa comedia sin duda la pone el hecho de que cualquiera que haya acompañado a algún político o grupo político en una campaña, se podrá identificar con los sucesos entre los que se desarrolla. El trabajo de Ryan Murphy, Brad Falchuk e Ian Brennan, que protagonizan Ben Platt y Gwyneth Paltrow, llamó mi atención por la nitidez con la que se retratan las trampas, las traiciones, los complots y toda suerte de maromas que la mayoría de los políticos realizan para cumplir la ambición de obtener el poder. La saturación de guiños muy realistas de lo que es el ideario de quienes quieren representar a los ciudadanos, la convierte en una atinada crítica sobre ciertos comportamientos de la clase política. Conforme avanza, se va convirtiendo poco a poco en una guía en la que se muestran estrategias como la de adoptar una causa que seduzca votantes aunque no se comulgue con ella. No se omite la importancia de armar shows mediáticos de cuando en cuando, que entretengan, que peguen en la emoción, no en la reflexión, todo bajo el amparo de la máxima: el fin justifica los medios. Políticos afines a incendiar la opinión pública, camaleones que adoptaron actitudes y discursos con la finalidad de lograr el objetivo espécifico de vivir del erario, son la constante en la vida pública nacional. Sin embargo, y muy preocupante, es el hecho que contrario a lo que ocurre en la serie de la plataforma, en la realidad mexicana, llegar al puesto no garantiza que sabrán que hacer con él.
Simulador.- Una cosa es clara con Omar Carrera: su puesto en la 62 y 63 legislatura solo ha respondido a intereses del grupo familiar que lo patrocinó para llegar a él, por lo tanto, no espere que con el escaño, en lo que le resta del encargo, formule iniciativas a favor de los ciudadanos. Es de todos bien sabido que el ambiente en el que Carrera Pérez se desenvuelve cómodamente es en el de la grilla. Incluso cuando armó exhige respuestas sobre asuntos como las irregularidades en la edición 2019 de la FENAZA, también cuando se manifiesta contra la supuesta compra irregular de la sede del partido que lo arropa, existe el elemento de la farsa.
En el pecado la penitencia.- Cada movimiento del diputado está lejos de contener un génesis que evoque realmente a la justicia social tan encarecida en estos tiempos. Él intenta maquillar sus verdaderas motivaciones con la perorata de que le importa representar dignamente a los municipios que integran el distrito electoral VII, cuando el trasfondo de cada uno de sus movimientos es conservar un rancio coto político de poder, para sus creadores. Y en el pecado lleva la penitencia, porque gracias a eso, no es un político que pueda romper el cordón umbilical que le implantó el clan de Fresnillo. No tiene futuro político si no lo cobijan las alas de la familia de “El mineral” y eso se debe a que no ha echado raíces en el gusto popular y tampoco le interesa. ¿Qué percepción tendrán de su diputado las amigas y amigos de Fresnillo y Valparaíso? Lo peor es que no es el único, políticos como él se encuentran dispersados estratégicamente en todos los partidos políticos.
¿Visionario?.- Llamó la atención el exhorto que el alcalde de Villanueva Miguel Torres Rosales le hizo al Alejandro Tello, respecto a la pandemia de coronavirus que azota al mundo. En su muro de Facebook, pidió al mandatario estatal “destinar recursos y generar negociaciones necesarias para adquirir vacunas y con ello proteger a los zacatecanos que no presentan sintomatologías de la enfermedad”. El alcalde, adelantando los tiempos de la ciencia, pide imposibles toda vez que para empezar la vacuna todavía no se encuentra en el mercado y de acuerdo a proyecciones podría estar lista hasta 2021. Y no sólo eso, pide imposibles ya que actualmente, la administración de Tello hace maromas para estirar el gasto y plantea soluciones como el adelanto del pago del refrendo vehicular, porque “somos pobres y de familia numerosa”.
¿Aspavientos mediáticos? Ante ese panorama, poco abona que mi paisano se pronuncie por cuestiones que por varios factores son imposibles al día de hoy. Es más, quizá y a como se vislumbran las cosas, cuando la vacuna esté lista, él ya haya dejado la administración municipal. Así, que por lo pronto, tendrá que conformarse con lo que hay: una pandemia desbordada. Y es que, tal parece que el Coronavirus seguirá sumando víctimas, como ayer que volvió a romper récord al registrar 65 casos positivos en solo 24 horas. También el número de fallecimientos va aumentado exponencialmente manteniendo una tendencia de al menos tres por día en la última semana, así que hasta el momento, la única vacuna es cuidarnos, usar el tapabocas y si se puede quedarnos en casa.
Aclaración importante: La publicación a la que hago referencia en el caso del alcalde Miguel Torres, es de su página de Facebook. La interpretación de lo que dijo fue por parte de quien le lleva ese espacio en la red social, no coincide con lo que dijo en realidad.