Esta semana, luego del hackeo a la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y la revelación de documentos e información por parte del grupo “Guacamaya”, se han dado a conocer muchas situaciones que muestra que el ejército no es la institución limpia e incorruptible que tanto defiende el presidente.Se ha develado los nexos entre el crimen organizado, políticos, funcionarios públicos y militares.
La corrupción, impunidad, crisis de seguridad, nepotismo, programas sociales diseñados con fines electorales, falta de proyectos de infraestructura pública para el bienestar, incremento en los juvencidios y feminicidios, abandono total a las infancias, mentiras y demagogia ante los cuestionamientos de la prensa, 10 millones de personas pobres más que en 2020,un sistema educativo deficiente, el desmantelamiento del sector salud, destrucción de la infraestructura de cuidado y la crisis económica será por lo que se recuerde la cuarta transformación del país.
Morena y la figura de Andrés Manuel López Obrador se posicionaron en su momento como la esperanza de México, ahora es la desilusión. Muchas personas que compartimos la ideología de izquierda y pensamiento crítico estamos decepcionadas del presidente y del lopezobradorismo. A quienes se atreven a tocarlo con el pétalo de una crítica se les condena de conservadores y traidores, al no ser afines a sus intereses, como a Ricardo Raphael. A movimientos sociales como el feminismo que por definición son progresistas, se les condena dentro del conservadurismo.
En lugar de poner el piso para crear un verdadero Estado de Bienestar ha optado por desmantelar el sector salud, dejando el sistema de salud en manos de los programas sociales. Ahogo presupuestariamente al tiempo que destruyó la poca infraestructura de cuidado que existía en el país, por ejemplo, la desaparición de las guarderías y las escuelas de tiempo completo -que no solo facilitaban la incorporación de las mujeres al mercado de trabajo, sino que permitía espacios seguros para niños y niñas-.
Como opositor prometió terminar con la corrupción, la impunidad y la inseguridad, en su lugar la corrupción y la impunidad han crecido. Mientras que somos el país de lxs cien mil desaparecidxs, el que ocupa el deshonroso primer lugar en abuso sexual infantil y embarazo en adolescentes.Cada día asesinan a 48 jóvenes, 11 mujeres son víctimas de feminicidio y desaparecen 14 adolescentes. Tiene un secretario de gobernación que se atreve a decirle a las madres buscadoras, a quienes encarnan lo peor de la guerra contra el narco, que no confía en ellas y encima es una de las corcholatas para la presidencia.
Prometió un sistema de partidos democrático, en su lugar creo un partido hegemónico, lleno de los personajes más desdeñables de la clase política mexicana señalados por corrupción, peculado, y violación, tales como Bartlett, Elva Esther y Félix Salgado, entre otras linduras similares.
Morena como partido hegemónico trata de emular al PRI en sus años dorados; sin embargo, la principal diferencia es que los priistas eran disciplinados y guardaban las formas. Por ejemplo, en situaciones graves equiparables a las filtraciones de grupo Guacamaya, los secretarios y funcionarios servían como para rayos al presidente, para proteger su imagen, de ahí la frase “le toco ser fusible”. Ahora es él quien hace esta función para las fuerzas armadas. Esta seguro de que su popularidad le alcanza para la continuidad de su proyecto político en 2024, sin dimensionar el desgaste que le pueda acarrear, el tiempo lo dirá.
Guacamaya Leaks
El presidente ha construido una relación estratégica con las fuerzas armadas, como ninguno de sus antecesores. Involucrando a la institución en labores del gobierno federal. Con el hackeo realizado por el grupo Guacamaya se ha evidenciado que es una institución corrupta, impune y opaca. Lo que es más grave, recalca lo que la CIA ya había revelado en el caso de Ayotzinapa (que ya nos queda claro que no recibirá justicia), el ejército y funcionarios tanto municipales como estatales han sido cooptados por el crimen organizado. Al menos el camino que va de Iguala a Chicago.
Cada vez la milicia toma un papel más relevante en la vida pública del país, la información develada por el grupo de hackers muestra que grilla a políticos, deciden los asuntos que deben legislarse, es decir, condiciona al poder civil. Adán Augusto consulta con las fuerzas armadas su conformidad con el dictamen sobre la militarización. Me pregunto si se dimensiona la gravedad de esto.
Al defender lo indefendible y negar la verdad a vista de todas las personas, el presidente esta dilapidando su credibilidad, al menos entre las y los jóvenes, y si bien, aún conserva la aceptación de lxsadultxs mayores, cada día hay más desencanto.
La SEDENA es señalada por casos de espionaje que el presidente defiende como labores de inteligencia, evidenciando el grado de impunidad e invulnerabilidad del que gozan las fuerzas armadas. Se espía a periodistas, políticos opositores, defensores de los derechos humanos y feministas, los dos últimos grupos considerados con insurrectos.
AMLO ha invertido mucho de su capital político en el esclarecimiento y justicia en el caso de Ayotzinapa. Mentir, negar los hechos y tomar partido por el ejército, con la impunidad que deviene, tendrá un costo. Sin embargo, mientras las encuestas de aceptación lo sigan avalando, no tendrá un incentivo para corregirse y aceptar los vicios y el poder que ha entregado a la Sedena.