Los planes de los otros datos

Por Christian del Havre

“La diferencia entre una democracia y una dictadura consiste en que en la democracia puedes votar antes de obedecer las órdenes.” Charles Bukowski

Esta demoledora frase del escritor germano estadounidense hace que  reflexionemos o al menos nos hagamos algunas preguntas: como ciudadano me debe importar ¿Qué es la dictadura? ¿En mi país hay una dictadura? ¿Cómo deseo vivir en el futuro inmediato?

La primer pregunta es difusa y en ocasiones en reuniones familiares lo vemos como cuentos de anécdotas de gente mayor que nada tiene que ver con el mundo de hoy; hay alrededor de 20 millones de habitantes en nuestro país que nacieron precisamente del año 2000 en delante, es un dato que nos pone a pensar, porque es una generación que ha vivido en relativa democracia, megas de información a su alcance, padres de algodón, realidades sociales diferentes, un sistema político de alternancias, una libertad de expresión, manifestación y agrupación, medios de comunicación independientes e instituciones en consolidación.

Estas generaciones no han vivido ni la ‘dictablanda’ del pasado, mucho menos la persecución policiaca del estado de los años sesentas y setentas; la represión política de los cuarentas a los ochentas; la verdad a conveniencia de un solo noticiero de los sesentas a los noventas; la falta de transparencia y acceso a la información que se vivió hasta los primeros años del 2000; el encarcelamiento por pensar distinto al régimen; elecciones organizadas por el estado y sin certeza de los triunfos; no contar con  una  credencial de elector que da identidad.

Ahora, le pregunto al ciudadano de entre 18 y 30 años ¿Me debe importar que es la dictadura o solo lo veo como un relato de lejanos lugares y tiempos?

A mediados del mes,  los diputados federales aprobaron la Ley General de Operaciones de los Registros Civiles, esto quiere decir que otorga al Poder Ejecutivo de la nación, a través de la Secretaría de Gobernación (SEGOB), la facultad para crear y administrar un nuevo Sistema Nacional de Registro de Identidad (SID) que contempla información como nombre, apellidos, sexo y género, lugar y fecha de nacimiento, nacionalidad, Clave Única de Registro de Población (CURP) y los datos biométricos de todos los mexicanos que cuentan con un registro civil. Todavía falta la votación en el Senado.

En últimos días se ha hablado de algo que me parece cínico y que parte de la sociedad aun lo celebra: los planes para desmantelar una institución que ha costado vidas para garantizar la libertad política a los ciudadanos; esa institución que a la fecha, cuenta con la identificación más confiable del país; la misma que garantiza la participación para que cualquier ciudadano se pueda postular y llegar al poder; esa misma que garantiza que haya ciudadanos organizados en diversas expresiones, según intereses y visiones de nación.

Esto me lleva a la segunda pregunta en mi realidad hay una dictadura, es decir según Rodrigo Borja en su enciclopedia política dice que “es por esencia, un gobierno autoritario ejercido al margen de la ley” o según la definición de la enciclopedia favorita de los trabajos de internet “es una forma autoritaria de gobierno, caracterizada por tener un solo líder o un grupo reducido de líderes y una escasa o nula tolerancia hacia el pluralismo político o la libertad de prensa”.

Cada mañana hay una sola voz que dicta la agenda política, social y económica, desde donde se gobierna. 

Cada día se mina, se señala y se difama a quien esté pensando distinto al que habita en el palacio o se atreva a revelar la suciedad de familiares y amigos del mismo.

En la educación quieren imponer una sola visión alejada del método, ciencia y universalidad, para hacerla sectaria, dogmática y reducida a una visión de mundo.

La ley es la ley cuando se les acomoda al presidente y a sus allegados.

La decisión de hacer leyes, promulgar normas y generar presupuestos, ya no es una tarea del legislativo, sino la imposición desde el ejecutivo, rompiendo con ello el equilibrio de poderes que garantiza la república, abriendo paso a una visión de una sola persona.

Sé que hay muchos amantes de lo vintage, solo que en libertades, política y economía, no aplica eso de volver al pasado, al menos no en un país que vivió los estragos de una dictadura. 

No estamos en Venezuela, pero el posible manejo de tus datos biométricos estará bajo cargo de empresarios o empresas de ese país.

No estamos en Nicaragua, pero la seguridad privada de los bancos del bienestar está bajo resguardo de un alto funcionario de ese país.

No es Cuba. pero tenemos a los esclavos médicos en varias regiones del país recetando doctrinas de cómo ser amantes del régimen y el gobierno del país financia con tus impuestos, la compra de trabajo, medicamentos y hasta piedras de la isla. 

No estamos en el régimen personalista del chavismo, pero la educación y sus libros los están dictando personajes que trabajaron en ese régimen.

No estamos en una dictadura pero están buscando quitarnos las instituciones democráticas como el INE, el INAI y Tribunales, en favor de quien manda en Palacio, sin que se le mueva una sola coma y bajo pena de traición o vergüenza pública.

¿Cuál realidad buscas que llegue a tu futuro?  Recuerda o serás libre o alguien decidirá por ti.