La trastienda #26: Guardería Nacional Azul

Por Cuauhtémoc Calderón

 

 

 

 

En Zacatecas las cosas están complicadas, nada sencillo el andar cotidiano. Hay desempleo, hay miedo, hay apatía, hay un oficialismo que gobierna como si la crítica fuera traición y una ciudadanía que se quedó sin brújula ni quien la defienda. ¿Y qué hace el PAN estatal?

Abre su sede para organizar un curso de verano infantil con globos, payasito motivacional, actividades recreativas y un enorme “2025” como escenografía de fondo. Literalmente convirtieron el Comité Directivo Estatal en una ludoteca con propaganda política. No, no es una broma. Es lo que pasa cuando un partido ya no sabe si está en la arena pública o en una fiesta infantil.

Para que no se les olvide su objeto social, cito el artículo 3° de la Ley General de Partidos Políticos:

“Los partidos políticos son entidades de interés público con el fin de promover la participación del pueblo en la vida democrática, contribuir a la integración de la representación nacional y hacer posible el acceso de los ciudadanos al ejercicio del poder público”.

No dice “organizar convivencias veraniegas con piñata institucional”.

No dice “ofrecer ludotecas con fines proselitistas camuflados”.

No dice “simular presencia ciudadana cuando no se tiene agenda ni estrategia”.

Los estatutos del PAN, por su parte, establecen que el partido debe “promover los principios de la democracia, la libertad y la dignidad humana”. Pero acá están más ocupados promoviendo talleres de plastilina y dinámicas que bien podrían contratarse para una fiesta en el salón de eventos de la colonia.

¿Qué sigue? ¿Tardes de hip hop? (No, ya hubo concurso de hip hop también) ¿Clases de natación? ¿Cursos de cocina fácil?

Lo alarmante no es la actividad en sí —que en otro contexto y con otro enfoque podría tener sentido— sino el vacío absoluto de contenido político. No hay discurso, no hay formación, no hay mensaje de fondo. Solo una pantalla para simular vida en un edificio que, como la oposición misma, parece estar ocupado pero inerte.

Y mientras tanto, Morena hace y deshace. Administra los recursos, la narrativa, la plaza y la agenda pública. No por ser brillante, sino porque del otro lado solo hay una oposición jugando a la escuelita de verano.

Le urge a Zacatecas una oposición real -aunque entiendo y conozco la costumbre de no digas nada porque a la gente no le gustan los “pleitos”-. Pero acá prefieren payasos, globos, piñatas y hashtags “felices”.

Una oposición con ideas, con discurso, con organización, con cuadros políticos que hablen de lo que importa: seguridad, economía, estado de derecho, educación, salud, recuperación del Centro Histórico, respeto a la ley.

Lo más lamentable es que hay miles de personas que sí podrían representar esa alternativa. Mujeres y hombres preparados, críticos, éticos. Pero están afuera. Viendo desde lejos cómo los comités estatales se convierten en guarderías partidistas o agencias de marketing low cost.

Lo digo con total claridad, esta crítica no es contra el PAN como institución. Al contrario. Es precisamente porque respeto su historia, sus principios fundacionales y su papel esencial en la transición democrática del país, que duele verlo reducido a dinámicas que no corresponden con su misión.

El PAN ha sido faro de lucha cívica, voz firme frente al autoritarismo y vehículo de miles de ciudadanos honestos que creen en el bien común y en la libertad como fundamento de la política. Ojalá recupere ese rumbo. Ojalá vuelva a ser ese partido que no se conforma con entretener, sino que se atreve a representar y a construir.

Zacatecas necesita una oposición seria. México necesita al PAN de pie, no distraído.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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