La trastienda #24: Etiquetado frontal para candidatos

En México, desde hace unos años, cada vez que uno compra un chocolate o una sopa instantánea, ahí están: los famosos sellos negros de advertencia. Exceso de calorías. Exceso de sodio. Exceso de azúcares. Sellos que nos dicen —aunque lo ignoremos olímpicamente— que eso que tenemos entre manos puede saber rico, pero no es precisamente bueno para la salud.

Y así como etiquetamos los productos ultraprocesados, ¿por qué no etiquetar también a los candidatos?

Sí, tal como lo oye: un etiquetado frontal obligatorio para quienes aspiran a cargos públicos. En lugar de un jingle pegajoso o una sonrisa plástica en el espectacular, un cartel honesto y directo:

• Exceso de ambición política

• Falta de palabra comprobada

• Exceso de promesas sin sustento

• Alta concentración de padrinos

• Contiene discursos reciclados desde 2006

• Riesgo de traición a sus votantes

Imagínelo: en lugar de spots que dicen “Voy contigo” o “Es tiempo de todos”, aparecería una advertencia visual:

⚠️ Este candidato puede ser nocivo para la democracia. Consulte su historial antes de votar.

Por supuesto, esto no pasará. Porque si algo nos sobra en la política mexicana —además de cinismo— es marketing sin regulación. En la industria alimentaria, al menos, los sellos provocaron algún nivel de conciencia. ¿Cuántas veces no hemos soltado un “híjole, mejor no” al ver cuatro sellos negros en unas galletas? Pero en política no hay quien nos advierta. Ni la autoridad electoral, ni los partidos, ni los medios.

Y lo peor, los votantes muchas veces tampoco se detienen a leer la etiqueta real, la que está en el historial, en las declaraciones pasadas, en las incongruencias, en los compadrazgos, en los casos de corrupción que convenientemente fueron olvidados.

Deberíamos exigir más etiquetado, no menos. Y no me refiero a regulación gubernamental, sino a un voto más informado, más despierto, más escéptico. Porque así como un producto ultraprocesado puede provocar hipertensión, un político ultraprocesado puede provocar crisis social, endeudamiento, pérdida de libertades o impunidad total.

Ya basta de campañas dulzonas que se derriten con el sol de la realidad. Queremos saber qué trae dentro cada quien. Queremos saber qué ingredientes lo hicieron. Y sobre todo, si es digerible… o si solo va a inflamarnos el sistema.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *