Nuevamente en Zacatecas como en distintas partes del país, se respira en el ambiente miedo. La percepción de inseguridad que comenzaba a mermar, hoy en día se recrudecerse y mantiene a la población sumergida en la zozobra.
Los distintos acontecimientos recientes como asaltos y robos en carreteras, secuestros, el incendio a propósito en centro nocturno de hace días, han provocado que vuelva la psicosis que provocó en meses pasados, el pavor de los ciudadanos para transitar por nuestras vías de comunicación.
Resulta muy preocupante que las autoridades de los 3 órdenes de gobierno no ejerzan de forma efectiva su fuerza para imponer la ley. Con esa actitud siembran la sospecha que se encuentran sometidos a las distintas organizaciones criminales que operan en el Estado.
Es evidente que la delincuencia está pegando fuerte en los distintos estratos sociales y que hoy en día se percibe como una carga para el crecimiento económico que a la postre, dificulta el abatimiento de la pobreza, esa es la lastimosa realidad.
Tal parece que tampoco la Cuarta Transformación parece tener la fórmula para acabar con el lastre que ha significado el incremento de la criminalidad y violencia en la que estamos inmersos. Si bien es cierto que el camino luce cada vez más complicado, urge que las políticas públicas se encaminen hacia programas de prevención social.
Además, se deben canalizar los recursos suficientes, que incluya recursos humanos mejor capacitados en los distintos niveles de gobierno que contribuyan a combatir de manera contundente la inseguridad que hoy en día azota nuestro país.
Todo ello basado en que no basta que en cada sexenio generen cambios estructurales en la creación de corporaciones que reclutan a jóvenes o transfieren a elementos de las distintas corporaciones de seguridad como en la hoy Guardia Nacional.
La inseguridad seguirá creciendo si cada sexenio se pretende gobernar al estilo propio del mandatario en turno, sin ajustar las estrategias a las políticas que mostraron avances anteriormente en la materia, todo por no tener coincidencias políticas.
Hoy, pese a la expectativa que generó la implementación de la Guardia Nacional los avances resultan nimios. No obstante este cuerpo armado tiene la ventaja de que está conformada por elementos del ejército mexicano que ante la opinión pública son elementos confiables, capaces y mayormente capacitados.
Por algún rubro se tendrá que empezar, el estado y el país, necesita ajustes relevantes en este tema, no se nos olvide que todos queremos que nos vaya bien, y para ello necesitamos sentirnos seguros.
Si la inseguridad sigue siendo en el actual sexenio la asignatura pendiente, nuestro país no llegará al buen puerto, al que supuestamente lo quiere llevar la actual administración federal.