Jerez sin gota, gota, gotita de mezcal

2. Que se chinguen los empleos; la idea retrógrada de la 4T

 

 

Víctima del más resignado masoquismo, leo La peste de Camus y en otros lapsos de tiempo, veo películas de pandemias y epidemias, como quien enfermo de amores, escucha insistentemente canciones que salinizan la herida. Y luego, cuando lo pienso un poco, ni en el cine y mucho menos en la crónica  de la ciudad de Orán del escritor argelino, hay un precedente que nos ilustre sobre un apocalipsis en el que falte el alcohol. La constante en el cine referente al tema que nos ocupa –y preocupa-, es que cuenta con al menos un personaje al que el whisky, cognac, vodka, sake, tequila etcétera, hacen más llevaderos los días- los últimos, si  es sobre el tan anunciado fin del mundo-. Y lo entiendo  y aunque soy bebedora ocasional de los tragos de amargo licor, estoy consciente que es necesaria un poco de evasión en los  tiempos en los que vivimos al límite. Solos,  o con nuestro perro como Will Smith en I Am a Legend, como medida precautoria, pero alcoholizados, no hay mejor manera de enfrentar la cuarentena.

Gota, gota, gotita de mezcal (Lila Downs, dixit).- Ante el escenario que nos pinta el Covid-19, y  como la realidad sabe abofetearnos cada que puede, Jerez  perdió bastante de su magia con la decisión escandalosa por parte del Ayuntamiento que dirige Toño Aceves “El Charro”, de prohibir la venta de bebidas espirituosas. Se entiende que el alcalde y sus subordinados traen los calzones arrugados a raíz de que en la tierra de Ramón López Velarde, se registró el primer caso positivo del Coronavirus. Además, recordemos que pese a que la frontera norte se encuentra parcialmente cerrada, cientos de paisanos regresan a la tierra de “Tata Panchito” cada año por estas fechas y en aquel país la pandemia está fuera de control, por lo que ahora más que nunca hay que evitar aglomeraciones.

Para todo mal, mezcal.- Pero, el sacrificio al que enfrenta la prohibición  a un pueblo alegre y pachanguero, cuyas borracheras masivas han roto fronteras- lo digo con todo respeto y sin ánimo de ofender-, no tiene precedente, en las últimas décadas.  Ante ese panorama,  a los jerezanos les esperan los peores días de sequía de que se tenga memoria. Mal y de malas llevarán la contingencia sanitaria ya que, no sólo se les cargará el calor de abril, sino que ahora tendrán que enfrentar ese negro escenario, sobrios y algunos, peor aún,  cargando a cuestas el horrible –dicen- síndrome de abstinencia.

Para todo bien, también.- No obstante, aunque se trata de una medida muy poco popular y ante las dolorosas escenas -ya se comprobó que no son Fakes- de cadáveres esparcidos por las calles de Ecuador, cualquier medida precautoria no está demás. ¿Hace bien el alcalde al tomar una medida tan drástica en un pueblo de amplia cultura etílica? Sí,  ya que realmente no es fácil que las personas asimilen el tamaño del riesgo que se corre al seguir conviviendo como si no pasara nada. El peligro de que el Coronavirus avance es latente, y evidentemente, ocurrirá tarde o temprano  -lo dice Hugo López-Gatell, el novio de todas las que adquirimos el Síndrome de Estocolmo, después del encierro voluntario tras su llamado a “quedarnos en casa”-  las acciones que harán la diferencia son las que coadyuven a retrasar o parar un poco su expansión.

Entre copa y copa.- Pues mientras son peras o manzanas y aunque la medida precautoria se adhiera al decreto federal sobre las acciones a tomar ante la emergencia sanitaria por el SARS-CoV2,  en el que se excluye la comercialización de bebidas alcohólicas por ser consideradas  no esenciales, me sigue brincando. Y es que, no hay que echar en saco roto  lo que dice la ciencia sobre los inventos de la fermentación de la caña de azúcar. Imagínese,   si el alcohol sirve en las manos para romper la capa de grasa del virus ¿Qué no matará al pasar por la garganta?  Si hasta mata las penas del alma ¿qué le duran virus y bacterias? Quizá lo prudente sería flexibilizar la medida, porque las penas con alcohol son menos -alcohol, pan, lo que sea-.  Claro, siempre y cuando usted esté dispuesto a imitar a Will Smith o a Brad Pitt en su guerra mundial Z y aplique literalmente el dicho de que más vale solo, que infectado.  En serio, lector, lectora, cuídese, cuidémonos. Hay que superar este reto unidos, solo en espíritu lo mejor es que se quede cada quien en su casa.

2.- Que se chinguen los empleos; la idea retrógrada de la 4T

Los chinos no sólo nos han legado un virus excesivamente contagioso, también de su sabiduría viene una frase necesaria ante la contingencia sanitaria a la que nos enfrentamos: Regala un pescado a un hombre y le darás alimento un día, enséñale a pescar y lo alimentarás el resto de su vida, dice. Tal parece que la idea de progreso de una nación de Andrés Manuel   difiere mucho en ese sentido. Ante el reto que le plantea a su administración la llegada del Coronavirus, el Presidente ha optado por destinar dinero a los pobres, que no es una idea criticable,  en justa y necesaria, el problema empieza cuando al satanizar al sector empresarial del país, se da un balazo en el pie.  En ese tenor, insistir en la idea de que las empresas generadoras de empleos no deben ser salvadas ante la contingencia es un error garrafal en el que el mandatario cae a la menor provocación.   Ayer en su conferencia mañanera refrendó su negativa de brindar subsidios o exenciones fiscales a empresas que tuvieron que cerrar o laborar al mínimo, pero a las que la ley sigue obligando a pagar salarios de sus empleados. Un mes como tiempo mínimo deberán permanecer cerradas para evitar que se propague la infección por Covid-19 y no habrá apoyos porque para AMLO, respaldar  al sector empresarial es traicionar a su pueblo, pese a que,  antes que subsidiar la pobreza es más importante contribuir a que los pobres encuentren una manera de vivir sin depender de papá Gobierno. Si la 4T no recapacita y entiende que el rescate a las micro, pequeñas, medianas y hasta grandes empresas durante la contingencia,  no significa en la escena actual un rescate tipo Fobaproa sino un impulso para evitar que el empleo siga cayendo,  a México no le espera un futuro muy prometedor después de la pandemia. Por lo pronto el Presidente anunció ayer por la tarde que el fin de semana anunciará un plan que generará los empleos que necesitaremos para rescatar al país de la recesión. Veremos de qué se trata.

Así las cosas. Disfrute su fin de semana.