Salvador Estrada, el mejor perfil para ocupar el lugar de Ulises Mejía
A estas alturas del proceso electoral, el único personaje que cree que el Presidente derrama inocencia y ni se entera que es usado para refrendar aspiraciones políticas de una poderosa familia zacatecana, es Luis Medina Lizalde.
Sólo él sigue creyendo que los actos de López Obrador como el de su visita a Zacatecas, no tienen un fondo político. No obstante la imagen inventada de que el Mandatario no inclina la balanza electoral, cada día pierde más credibilidad. Es simple el motivo: no es real.
Las expresiones que vertió en su pasada visita a estos lares, como la frase tan monrealista de “amor con amor se paga” y el hecho que se hiciera acompañar por el Senador Ricardo dan cuenta que AMLO anda en campaña y muy interesado en que David Monreal sea gobernador del estado.
No pueden endilgarle el el hecho de que no mide cada paso que da, ni que ignora las reacciones que derivan de sus actos a quien tiene años estudiando la antropología sobre causas y efectos.
Argumentar que López no se da cuenta del producto de cada uno de sus movimientos, resulta al final del día, un esfuerzo vano por justificar actitudes que existen, pese a que contradicen años de retórica de quien ahora ostenta las riendas del país.
Dicho con todas sus letras, él está en campaña, y juzgó necesario venir a nuestra tierra a darle un empujoncito a su amigo David por Intercesión del mismo Senador en cuyas manos, radica hoy la responsabilidad de cabildear con sus homológos las iniciativas de ley que impulsa la 4T.
Quien crea que en política hay casualidades peca de ingenuidad. “El Oso” sabe perfectamente de qué lado masca la iguana en la entidad, y la experiencia de los dos procesos electorales pasados debió dejarle esa certeza.
Morena es ahora y desde 2016, una franquicia en la que se palomean nombres de aspirantes a contentillo y se tachan los que no pertenecen al grupo.
El líder máximo del apellido enquistado desde 1998, acumuló tal cantidad de poder en el Movimiento de Regeneración, que para seguir trascendiendo en el servicio público, es al que se le ruegan perdones e indulgencias.
Y López Obrador lo sabe y lo acepta, porque en éste momento no le conviene confrontar a su mejor operador político en San Lázaro.
Por eso, hace varias semanas acusó politiquería en su mañanera cuando se le increpó respecto a observaciones del Crédito Ganadero.
López es astuto y un hábil político que sabe las consecuencias de cada paso que da.
Decir que los Monreal le quieren enseñar el padre nuestro al padrecito, es por lo menos, un intento por conservarle al Peje un aura de engañabobos que poco a poco se destiñe.
¿Todavía hay quien se trague ese cuento? Por cierto, vino AMLO y se fue, y nada dijo, ni jaló orejas de nadie respecto a los 33 que se brincaron la fila de la vacunación contra Covid-19, ni de las irregularidades denunciadas en sus Programas para el Desarrollo en Zacatecas. ¿Eso no dilucida quienes son sus favoritos en la tierra con rostro de cantera y corazón de plata?
Retazos
Berrinche.- Alejandro Enríquez no salió favorecido en la encuesta interna entre partidos para ser alcalde de Zacatecas por la alianza que conforman PRI-PAN y PRD. La pataleta con la que quiere justificar que pese a su alta soberbia, los capitalinos no lo quieren de Presidente, le llevó a acusar de proceso desaseado a la selección del aspirante mejor posicionado para hacer frente a Morena y aliados en la capital. El favorecido, dicen, es el doctor Heladio Verver, quien se lleva muy de piquete de ombligo con «El Profe» Mguel Torres, su principal impulsor. Es posible que sea quien enfrente al aspirante que quede al final luego que se superen encontronazos internos en Morena y aliados. Lo que se sabe, es que Ulises Mejía no ha bajado el pie del estribo y seguirá en su lucha por lograr ser el candidato a la reelección.
En la carrera.- En ese sentido, el empresario de las alitas tiene hasta el próximo 12 de marzo para despejar las dudas respecto a su permanencia en la carrera política del 2021. Mucho se habla en torno a que al munícipe, se le ve como candidato a Diputado Federal, pero se sabe que no quita el dedo del renglón y moverá sus influencias para que se regrese el siglado a Morena. A ver qué pasa.
Salvador Estrada, el mejor perfil.- Pues mientras son peras o son manzanas, en la alcaldía se tiene que elegir suplente de Mejía Haro a quien el cabildo le aprobó el domingo pasado, licencia para separarse del cargo por tiempo indefinido. Tres son los nombres propuestos de entre los que saldrá el personaje idóneo para encabezar el puesto que dejará el actual alcalde: Salvador Estrada González, Lourdes Delgadillo Dávila y José Manuel Alvarado Moreno. Aunque los tres ostentan toda la confianza de Mejía Haro, sin duda, Salvador Estrada, es quien merece ocupar el lugar por razones de peso como que desde el proceso electoral fue la propuesta para suplir al joven edil.
Conciliador.- A pesar que fue bajado de esa encomienda de manera arbitraria, hoy, el funcionario municipal, es bien visto por los dos grupos en pugna al interior de la Presidencia. Su carácter conciliador y su costumbre de anteponer el diálogo frente a cualquier conflicto, lo colocan como la opción más viable para ocupar ese puesto. Esperaremos el veredicto de la 63 legislatura, que desvelará ese asunto en su próxima sesión.