La crisis se produce cuando lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no acaba de nacer Bertolt Brecht
En las breves
Que se acabó la fiesta, ¿Qué, qué?…
A piedra y lodo
Improbable generosidad
La vida es indudablemente una ruleta. A veces nos coloca arriba y otras veces nos manda hasta abajo, al subsuelo de las circunstancias. Usted se preguntará ¿Por qué evocó el sexy movimiento cíclico y casi generalizado de la vida humana? Porque justo ayer leí que hace algunos días se cumplieron 11 años del inicio de la pandemia de Influenza H1N1, en la que la administración federal estaba en manos del ahora más ávido archienemigo de la Cuarta Transformación: el ex panista Felipe Calderón Hinojosa.
En aquellos fatídicos días un 23 de abril para ser exacta, el entonces Secretario de Salud, José Ángel Córdoba, dirigió un mensaje a la nación en el que se informaba que el país se enfrentaba a una nueva enfermedad que también se llamó gripe porcina -en aquel entonces, nos privaron de las carnitas y todos los deliciosos derivados del cerdo, argumentando que ese animal era el origen de aquel endemoniado virus, ahora el acusado oficial es un pobre murciélago, en ese caso ni a quien se le antoje ¿O sí?-.
La incertidumbre sobre el futuro del país, la incredulidad en la existencia del virus, el pánico equiparable al que se vive ahora, también se hicieron presentes. Para colmo, Felipe Calderón, tuvo un lapsus de pánico y desapareció unos días de los reflectores para aparecer el 29 de abril a dar un mensaje a la nación, en el que aceptó que la Influenza H1N1 era una infección grave y para anunciar medidas que evitarían su propagación como la paralización de las actividades no esenciales.
Anunció entonces que para enfrentar la pandemia, implementaría otras medidas que evitarían una catástrofe económica. Hago un paréntesis muy necesario para aclarar la diferencia entre brote, epidemia y pandemia, ya que la última palabra la escuchamos en estos días de manera cotidiana. Es simple, brote se refiere al tiempo en que la enfermedad se manifiesta de manera repentina, en un lugar específico en un tiempo determinado. La epidemia sucede cuando dicho brote se descontrola y la enfermedad se propaga en un área geográfica concreta. Finalmente, se habla de pandemia, cuando la enfermedad salta a otros países y empiezan a haber contagios comunitarios en más de un continente(https://gacetamedica.com/investigacion/cual-es-la-diferencia-entre-brote-epidemia-y-pandemia/).
Bueno luego de esa ligera explicación de términos, continúo recordando que una de las medidas implementadas por Calderón Hinojosa, contrario a lo que ha hecho el Peje, fue el endeudamiento.
En ese sentido, el entonces presidente, informó que el Banco de México nos había otorgado un préstamo por 205 millones de pesos. Las medidas sanitarias fueron parecidas a las actuales. Se exhortó a la población a quedarse en casa, se llamó a la población a evitar los besos, los abrazos y el saludo de mano y además, como medida precautoria el gobierno federal repartió tapabocas por todo el país.
No obstante, Felipe corrió con mejor suerte en términos económicos: las medidas de aislamiento solo duraron pocos días; del 1 al 5 de mayo. Un oportuno puente festivo que se aprovechó para parar la actividad económica.
El 6 de mayo las actividades educativas y económicas regresaron a la normalidad, pero la economía, que ya arrastraba problemas entró en recesión como lo anunció en aquel tiempo el entonces Secretario de Hacienda Agustín Carstens.
En el recuento de los daños, la afectación económica que sumó también el factor de la crisis financiera global originada en Estados Unidos debido al colapso inmobiliario que estalló en 2008, fue de 40 mil millones de pesos en pérdidas, nada en comparación con el golpe que le espera a la actual administración ya que se prevé que la parálisis sume más de dos meses. Al término de la crisis de salud en 2010, México terminó con 70 mil 715 casos de influenza y mil 172 muertes( oficiales).
Hoy sin duda, el escenario es más crítico. En el tema económico el coronavirus hizo más evidentes las flaquezas de un pretendido cambio de paradigma en la administración pública. A las malas decisiones del actual mandatario se sumó la indicación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de aislar a la población el tiempo que sea necesario.
Si la economía ya empezaba a dar síntomas de recesión, paralizar más de dos meses todas las actividades, no auguran otra cosa que el desastre. Además, la negativa del actual mandatario de recurrir al endeudamiento, es una medida de las más cuestionadas por simpatizantes de sus antecesores, sin importar que nuestro país acumule una deuda neta de 9 billones 24 mil 255.9 millones de pesos.
Las estrategias implementadas por el Presidente, causan incertidumbre porque en los últimos sexenios siempre se recurrió a salidas fáciles. AMLO no es un presidente de salidas fáciles como las que implementaron sus antecesores para evitarse problemas inmediatos, pese a que eso le esté golpeando en el nivel de aceptación. En ese sentido, endeudarse para hacer frente a la pandemia por covid-19, no es opción.
Tampoco ha optado por rescates financieros a grandes consorcios como en sexenios pasados. Pero eso no es necesariamente positivo. Quizá la ilusión utópica de hacer de México un país más justo, tenga bases teóricas justas, pero no es lo mismo soñar que ejecutar. Y no es que crea que en los sexenios anteriores íbamos por el camino correcto ni que la experiencia que estamos viviendo con la 4T me provoque añoranza del pasado, no.
Precisamente las estrategias del pasado nos trajeron a este lugar, sentaron las bases del país que tenemos ahora, en todos los aspectos, incluso en el aspecto de la inseguridad. Y era obvio que no habría soluciones rápidas. Sin embargo, el problema es que las soluciones actuales tienden a acentuar los problemas, no a paliarlos.
En términos económicos, en los sexenios anteriores la norma era que un reducido sector gozara las prebendas. Reducidas élites presumían bonanza mientras más de la mitad de los mexicanos coexistían en la precariedad. Sin embargo, con ese antecedente, tampoco podemos afirmar que el gobierno actual nos esté llevando a un futuro próspero, pese a que AMLO sea un idealista empedernido.
El problema con el modelo actual, es que amenaza no solo con seguir dejando a más de la mitad de la población en la pauperización ya que la dádiva (estrategia vertebral de éste), no mejora las condiciones de vida de los pobres a futuro, solo genera una simbiosis de dependencia.
El problema actual es la amenaza latente que se cierne en las clases medias y altas de quiebre empresarial. El pragmatismo con el que se gobierna desde Palacio Nacional en tiempos de pandemia –sin que se dude de la buena intención del líder- , no sólo amenaza con empobrecer más a los pobres, amenaza con arrastrar hacía abajo a la incipiente clase media que mantenía cierto estatus de ingresos en los sexenios anteriores. Y no quiero ser ave de mal agüero ni mi intención es predecir desastres, pero las señales no son las correctas.
Por último, pese a que se ha invitado a la población a no salir de sus casas, se ha parado la producción en grandes empresas, hay el exhorto recurrente a los empresarios a no abrir sus negocios, el virus sigue propagándose ya que, por desgracia es más contagioso que el de la H1N1 y la gente sigue en las calles. En poco más de dos meses de documentado el primer contagio, ya se contabilizan 24 mil 905 casos de coronavirus confirmados, además de 2 mil 271 muertes ¿Se imaginan en un año? Ante ese panorama, las estrategias económicas erróneas, la parálisis económica alargada y una mayor letalidad del Covid-19, no se vislumbra un horizonte prometedor para México. Ojalá me equivoque en todo.
Breves
Que se acabó, la fiesta ¿qué, qué?.- En vista que los guadalupenses tienen la idea de que son inmunes al covid-19 y en honor a eso siguen organizando pachangas como si nada pasara, el ayuntamiento municipal ha tenido que tomar medidas drásticas. Y es que, como parece que no aprendieron la lección del pasado fin de semana en el que la Fuerza Pública de esa demarcación paró un ágape que reunió a alrededor de 120 personas, Julio César Chávez, recurrió a emitir una invitación a los ciudadanos responsables para que reporten eventos de concentración masiva. ¿De verdad se tiene que llegar a esas medidas? ¿No es suficiente que ya tengamos 22 casos positivos de Coronavirus en el municipio? En fin por lo pronto, si ve una party y no forma parte de los invitados, repórtela al 92 7 68 16, si quiere, claro.
A piedra y lodo.- Si a alguien le ha pegado psicológicamente la pandemia de Covid-19 ha sido a Miguel Torres. Y es que, el alcalde de Villanueva, no sale a la calle ni por las tortillas, menos a hacer las labores propias de su envestidura. “El Profe”, dicen los que saben, implementó como única estrategia frente a la pandemia, la de estar atento a los reportes que emiten los Servicios de Salud para replicarlos en sus redes sociales. Esa es toda su actividad. ¿Será que tiene miedo porque ya forma parte de la población en edad de alto riesgo? Quien sabe, lo que es evidente es que a él no se le ve en las calles como a los alcaldes de Zacatecas, Guadalupe o Fresnillo, que cumpliendo las medidas de sana distancia y el uso de cubrebocas, no han parado labores.
Improbable generosidad.- Pese a que el Secretario de Finanzas, Jorge Miranda anunció en su plan de reajuste presupuestal ante la 63 Legislatura que como medida de austeridad ante los efectos de la Covid-19, se descontaría un 25 por ciento a funcionarios de primer nivel y personal de confianza, parece que esa estrategia no será posible. El problema es que el gobierno estatal no tiene facultades legales para hacerlo, entonces la única manera es apelar a que los funcionarios cedan una parte de sus ingresos de manera voluntaria. Es decir, que Alejandro Tello puede ir despidiéndose de ahorrar esos pocos recursos que ya veía en las arcas estatales. No creo que haya tantos caritativos en su administración, antes, todo lo contrario, ¿No cree?