

«Desconfiar siempre es un error; confiar siempre también lo es»
Wolfgang von Goethe
➡️Puertas abiertas… ¿o simulación de diálogo?
➡️Un proceso marcado por irregularidades
➡️El discurso oficial y el recelo sembrado
De salida
➡️Los que no le dan agua ni al gallo de la pasión, ¿pagan movilizaciones?
Puertas abiertas… ¿o simulación de diálogo?
Tan abiertas están las puertas del diálogo (guiño, guiño) con la sección 58 —como asegura Rodrigo Reyes Mugüerza—, que la secretaria de Educación convocó a rueda de prensa para dar su versión en lugar de atender de frente al magisterio. Mientras Gabriela Pinedo y sus colaboradores llegaban al salón Conquistadores del hotel Don Miguel, Marcelino Rodarte y los agremiados del SNTE tomaban ambos sentidos del bulevar. Cada quien por su lado, como si lo urgente no fuera aclarar las dudas que, según el líder sindical, la dependencia estatal no ha podido disipar. La oficialidad prefiere desacreditar el movimiento en lugar de resolver inquietudes tan simples como: ¿cómo serán los procesos de cambio al régimen federalizado? ¿Qué ocurrirá con el plan de pensión social tras renunciar al actual para aceptar otro?
El problema es que ni Pinedo Morales ni Reyes Mugüerza ocultan que lo único que mueve la federalización del grupo de docentes —983 en este combo— es quitarle carga presupuestal al gobierno estatal. Hablan de pagar salarios al magisterio como si fuera una concesión bondadosa del “Señor Gobernador”. Sí, el «pobre» hombre que se sacrifica cada año para garantizar más de 2 mil 500 millones de pesos extraordinarios para el pago a los maestros a través del FONE.

Un proceso marcado por irregularidades
Pero no es tan simple. Al menos no como plantea la parte oficial, que mientras cacarea que no hay nada que temer, actúa como quien asume que delinque. El pase a la centralización del salario del magisterio, promovido por el gobierno del “más inteligente de los Monreal” —como asegura Ricardo—, ha estado marcado por el pago de un bono irregular a quienes aceptaron el ofrecimiento estatal.
Ese pago contradice el consabido “No hay, no hay”, frase emblema del gobernador, tan gastado en rubros como la exigencia de becas para los hijos de los docentes. Además, la Secretaría no oculta que hay algo turbio en sus acciones: no se han querido mostrar las condiciones explícitas en los documentos que firman quienes aceptan la federalización.
La dependencia trata a los maestros que acceden al trámite como ganado en rastro: les quitan el celular, los citan con premura, como si temieran que el docente descubriera lo que realmente implica el contrato que firma, aun cuando se lo presentan como la panacea.

