Federalización magisterial: dudas, recelos y discursos oficiales

Marcelino Rodarte, líder síndical durante la manifestación del SNTE 58 de ayer. Foto: Cortesía

 

Sobre la pluma: Norma Galarza Flores es economista por la UAZ y columnista de La Cueva del Lobo desde 2014

«Desconfiar siempre es un error; confiar siempre también lo es»

Wolfgang von Goethe

➡️Puertas abiertas… ¿o simulación de diálogo?

➡️Un proceso marcado por irregularidades

➡️El discurso oficial y el recelo sembrado

De salida

➡️Los que no le dan agua ni al gallo de la pasión, ¿pagan movilizaciones?

 


Puertas abiertas… ¿o simulación de diálogo?

Tan abiertas están las puertas del diálogo (guiño, guiño) con la sección 58 —como asegura Rodrigo Reyes Mugüerza—, que la secretaria de Educación convocó a rueda de prensa para dar su versión en lugar de atender de frente al magisterio. Mientras Gabriela Pinedo y sus colaboradores llegaban al salón Conquistadores del hotel Don Miguel, Marcelino Rodarte y los agremiados del SNTE tomaban ambos sentidos del bulevar. Cada quien por su lado, como si lo urgente no fuera aclarar las dudas que, según el líder sindical, la dependencia estatal no ha podido disipar. La oficialidad prefiere desacreditar el movimiento en lugar de resolver inquietudes tan simples como: ¿cómo serán los procesos de cambio al régimen federalizado? ¿Qué ocurrirá con el plan de pensión social tras renunciar al actual para aceptar otro?

El problema es que ni Pinedo Morales ni Reyes Mugüerza ocultan que lo único que mueve la federalización del grupo de docentes —983 en este combo— es quitarle carga presupuestal al gobierno estatal. Hablan de pagar salarios al magisterio como si fuera una concesión bondadosa del “Señor Gobernador”. Sí, el «pobre» hombre que se sacrifica cada año para garantizar más de 2 mil 500 millones de pesos extraordinarios para el pago a los maestros a través del FONE.

Sección 58 marcha por el Centro Histórico de Zacatecas. Foto cortesía SNTE

Un proceso marcado por irregularidades

Pero no es tan simple. Al menos no como plantea la parte oficial, que mientras cacarea que no hay nada que temer, actúa como quien asume que delinque. El pase a la centralización del salario del magisterio, promovido por el gobierno del “más inteligente de los Monreal” —como asegura Ricardo—, ha estado marcado por el pago de un bono irregular a quienes aceptaron el ofrecimiento estatal.

Ese pago contradice el consabido “No hay, no hay”, frase emblema del gobernador, tan gastado en rubros como la exigencia de becas para los hijos de los docentes. Además, la Secretaría no oculta que hay algo turbio en sus acciones: no se han querido mostrar las condiciones explícitas en los documentos que firman quienes aceptan la federalización.
La dependencia trata a los maestros que acceden al trámite como ganado en rastro: les quitan el celular, los citan con premura, como si temieran que el docente descubriera lo que realmente implica el contrato que firma, aun cuando se lo presentan como la panacea.

Conferencia de prensa Secretaría de Educación

El discurso oficial y la desconfianza sembrada

En el discurso, el gobierno de David Monreal vende la federalización de la nómina como la solución a la falta de cumplimiento crónica para devengar el pago salarial en tiempo y forma. Asegura además, que el magisterio no perderá derechos ganados —apapachos políticos durante el sexenio de Ricardo Monreal—.

La secretaria reclama a los maestros disidentes, encabezados por Marcelino Rodarte, que antes sí apelaban  a que su salario dependiera del gobierno de México y ahora no, como si frente a las señales de peligro no pudieran cambiar de opinión.

Aunque afirma que las mesas informativas se realizaron incluso con el líder sindical presente, fue su administración la que sembró el recelo. La que causó desconfianza al apartar a maestros que accedieron a federalizarse y entregarles un sospechoso estímulo de 37 mil pesos, como quien acaricia al caballo para luego montarlo. ¿Será mucho pedir que haya claridad entre quienes posiblemente aceptarán echarse la soga al cuello? Usted juzgue.

De salida:

Los que no le dan agua ni al gallo de la pasión, ¿pagan movilizaciones?

Pregunta seria: ¿se imagina a Alejandro Moreno Cárdenas del PRI, a Jorge Romero Herrera del PAN, o a cualquier líder de los decadentes partidos de oposición sacar dinero para financiar movilizaciones de productores agrícolas, magisterio, transportistas y todos los sectores que se manifiestan —por diferentes motivos— en el país?

Es absurda esa hipótesis. En principio, porque a los políticos poco les importan los problemas sociales mientras ellos puedan negociar sus prebendas. Difícil creer que los miserables liderazgos de los partidos tengan interés genuino. Lo que sí hacen es colgarse con oportunismo de las movilizaciones para sacar raja política, aun cuando siguen en la lona en la aceptación popular.
Sugiero cuestionar el discurso oficialista que busca anular cualquier protesta. No se engañe: hay pueblo que no está “feliz, feliz» o ¿Usted qué opina?

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