El fenómeno migratorio no es algo nuevo, el anuario que realiza BBVA Bancomer, sostiene que el sexo masculino es el que mayor migra al extranjero, sin embargo, las mujeres han ocupado un rol importante en el desplazamiento, en busca de nuevas oportunidades.
Diferentes estudios han situado las dificultades de las mujeres al cruzar la frontera; entre abusos, violaciones a sus derechos humanos y la intromisión del crimen organizado, esto como el resultado de las estrictas políticas migratorias en las zonas fronterizas, aún así, no han impedido la posibilidad a tanto mujeres y niños a reunirse con sus familiares y parejas en los Estados Unidos.
“La Revolución de 1910 trastocó el orden establecido permitiendo que, por necesidad, las mujeres irrumpieran en la vida pública y ocuparan diversos espacios considerados anteriormente masculinos. Tal fue también el caso de la migración. Sin embargo, y al igual que en otros procesos sociales, la participación de ellas en el desarrollo de este fenómeno ocurrió poco a poco, así lo reflejan los exvotos encontrados en el santuario del Santo Niño de Atocha” (Recéndez E & Martínez P, 2009).
A pesar de un gran avance en políticas encaminadas a la paridad de género, y programas sociales destinadas a combatir la desigualdad entre hombres y mujeres, según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), el 45.5% de la población mexicana vive en condiciones de pobreza multidimensional, de los cuales 27.6 millones son mujeres, de ellas 8.5 millones habitan en zonas rurales.
Nuria Costa Leonardo, Directora General de la Red Nacional de Mujeres en Cuernavaca, México, dimensiona las características de las mujeres indígenas en México, específicamente en el sector rural, señala en su colaboración de Luchadoras, que seis de cada 10 mujeres rurales (62.1%) se encuentran en situación de pobreza; más de 3 millones son pobres extremas y 5.5 millones pobres moderadas. La pobreza extrema en la población femenina es una situación mayormente presente en el ámbito rural, pues en este ámbito 35.2% de las mujeres pobres multidimensionales están en pobreza extrema.
Existe una relación de subordinación que ha ido cambiando con el tiempo, desde el destino de las remesas que envían las parejas de las mujeres desde el extranjero, la actividad del campo que en la gran mayoría es una actividad que desempeñan los hombres. En la actualidad se ha modificado los roles en la agricultura, así como cambios en el comportamiento de los flujos migratorios, las mujeres deciden y toman un papel importante en el núcleo familiar, es decir, el empoderamiento de la mujer en los últimos años.
Ante este escenario es urgente impulsar una agenda en política pública, específico a las mujeres que garanticen el empleo o proyectos productivos para reducir la migración y la serie de problemas que eso conlleva.