La estrategia la recuerdo bien, fue la misma que utilizó Miguel Alonso en aras de evadir sus propias responsabilidades y ocultar sus culpas.
Mientras Tello araña las últimas posibilidades de encabezar una transición tersa, David Monreal devela cuál será su estrategia distractora en caso de que le quede grande el puesto.
No descubre el hilo negro, al contrario, emula los métodos bien pensados de Andrés Manuel a quien el tiempo ya le comió 3 años y sigue más concentrado en el discurso que en los hechos.
En Zacatecas, esa escena ya la vivimos 6 años, los más ya la conocemos.
El ex gobernador Alonso – aquel acusado de corrupción pero que claro está, tiene amigos íntimos en la 4T-, usó de manto la acusación de malos manejos contra su antecesora Amalia García Medina para tapar los desfalcos descarados de su administración.
Empero, no alcanzó a tapar la podredumbre que él dejó.
En aquella magna puesta en escena, no faltaron las denuncias penales contra García Medina, quien al final se alzó con el plumaje níveo, ya que la ley no encontró elementos en su contra.
Lo que vino después fue el desastre. Inocultable inseguridad, desfachatada corrupción, incapacidad, abulia, es más, hubo de todo.
Incrementó la deuda estatal, que pasó de poco más de 600 millones a más de 7 mil millones, y no sólo eso, hay vestigios de la corrupción en todas partes, los más visibles, encarnados en elefantes blancos.
La historia debería servir para no repetir errores, pero como ya estamos metidos hasta las chanclas, que sirva para que no nos distraigan.
La experiencia ahí está, documentada en hemerotecas. De David Monreal, sus votantes esperan mucho, le dieron su voto porque pugnaban por un cambio. Su obligación con los zacatecanos es responderles con hechos, no con pretextos ni con escándalos reciclados.
Obviamente, si hay desfalco o malos manejos, lo natural en administraciones no bananeras, es que quien cometa delitos vaya a la cárcel. Si Alejandro o cualquier funcionario debe algo, la lógica dice que lo pague.
Pero no se engañe, aquí todos se pisan la cola. Al final los tribunales mediáticos son la mejor apuesta, recuerde que el objetivo no es la justicia.
En fin, yo se lo paso al costo para que esté atento, los indicios ahí están.
No es un deja vú, esto ya lo habíamos vivido, es más, ha sido la constante, el problema es que el escenario siempre lo montan quienes se sienten incapaces ante el gran reto de gobernar un estado, o peor aún, un país.