“Las personas sólo ven lo que están preparadas para ver”
Ralph Waldo Emerson (Escritor, conferencista, poeta y filósofo estadounidense)
Aspavientos
La Narcocultura
Un fracaso anunciado
Una guerra en pie
Y en Las breves
El problema no son los comerciantes
Aspavientos.- Alardear como lo hizo el Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Alfonso Durazo, a raíz del video difundido por el Cártel del Jalisco Nueva Generación (CJNG) hace días, en el que el grupo armado exhibe un impresionante poderío, de que “no hay grupo criminal con poder para desafiar exitosamente a las fuerzas federales”, es una sinrazón. Máxime cuando la estrategia para lograr la seguridad de la 4T, consiste en erradicar de las políticas públicas los enfrentamientos cuerpo a cuerpo y a cambio, implementar otras basadas en programas sociales. Y tienen razones de sobra para cambiar de visión en cuanto a trato de ese enraizado problema ya que hacer la guerra al narcotráfico solo ha provocado baños de sangre en todo el país, además de multiplicar el consumo de drogas entre la población y atestiguar el crecimiento exponencial a los grupos armados. Sin embargo, las políticas que puso en marcha la administración de Andrés Manuel, para paliar la inseguridad provocada por el cada vez más rentable mercado de estupefacientes, cojea de varias patas. Una de ellas es asumir que las personas se enlistan como sicarios por evadir la pobreza, cuando el problema es mucho más complejo.
La Narcocultura.- El gobierno de Morena y aliados, olvida que a estas alturas y luego de un bombardeo mediático a través del cual se retrata a los delincuentes como personas de éxito, ser narco se volvió en una cuestión cultural. A eso súmele la impunidad con la que siguen operando quienes se dedican a negocios ilícitos y el evidente sometimiento de las fuerzas del orden estatales y federales, compradas a fuerza de plata y plomo. Ante ese panorama programas subsidiares de la pobreza, solo ven el vaso medio lleno en un problema que tiene varias aristas. Uno de ellos es que se deja de lado el incremento de la drogadicción, que de acuerdo a la Encuesta Nacional sobre Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco, aumentó 47 por ciento del 2010 al 2017. Como la principal causa de la inseguridad es el trasiego y la venta de drogas, la actual gestión presa de la idea simplista del “pueblo bueno” olvida que en economía hay un axioma inevitable, que tiene que ver con el creciente consumo interno de estupefacientes entre los jóvenes. Es decir que, mientras existan consumidores de un bien o servicio habrá ofertantes. Y con esto no quiero decir que se tomen medidas tan drásticas como en Singapur donde el consumo de drogas se castiga con la pena de muerte, sino que te atienda con seriedad al problema desde todos los ángulos.
Jóvenes Construyendo el Futuro, un fracaso anunciado.- Recordando una parte del discurso de López Obrador durante su toma de protesta como Presidente de la República, en el sentido de que el programa Jóvenes Construyendo el Futuro sería la panacea para enderezar a chicos que optan por salidas fáciles y al que se le destinó en 2019, 43.3 mil millones de pesos, he sido testigo de cómo algunos beneficiarios usan ese recurso para comprar estupefacientes porque el programa no se pensó de manera integral. Y no generalizo ni afirmo que todos los jóvenes le dan mal uso al dinero, pero el programa necesita revisión y plantear objetivos más claros con los beneficiarios, eso debió ser antes de aumentar el apoyo, que pasó de 3,600 a 3,748 pesos al mes en 2020. Asimismo, considero que ese ingreso, tampoco ha significado -o al menos no hay evidencias estadísticas- una merma en el poder de cooptación del narco a los jóvenes. En ese aspecto es visible que la táctica de la administración de López Obrador contra la inseguridad pese a que es la más racional en los últimos 12 años, flaquea en varios sentidos.
Una guerra en pie.- Aunque es correcto planear soluciones que coadyuven a eliminar el problema en el futuro –pese a que necesitan revisión-, no podemos dejar de lado que ya hay una guerra en pie. Cada día las luchas entre células del crimen organizado, acumulan muertos y desafían de manera impune al gobierno, como ocurrió hace días y como ocurrió también en meses pasados en territorio de Ovidio Guzmán. El trascendido video del grupo criminal que comanda Nemesio Oseguera alias “El Mencho”, consiguió además de exhibir a las fuerzas armadas mexicanas en franca desventaja, afianzar la percepción entre la gente de que estamos solos ante el poder de facto que desde hace años lleva las riendas del país. El crimen organizado sigue teniendo ventajas irrebatibles frente las fuerzas armadas nacionales, que se encuentran descoordinadas, infiltradas y lo que es peor con presupuestos raquíticos en equipamiento, que además se han visto reducidos por la pandemia de coronavirus. Ya consumimos casi dos años de la administración de “La Esperanza de México” y los resultados en materia de seguridad son imperceptibles. Hoy, la Guardia Nacional se encuentra superada, no sólo en el rubro de equipamiento, también en capacidad operativa, de reacción e inteligencia. No se vislumbra fin al problema que hemos padecido los últimos dos sexenios y lo peor es que los proyectos que hay para devolver la seguridad al pueblo de México, son erráticos y acusan una desastrosa improvisación.
Breves
Elproblema no son los comerciantes.- A raíz de la preocupante escalada de contagios de Coronavirus y la vuelta al semáforo rojo que aplica a partir de hoy, comerciantes no solo de la capital, sino de todo el estado, manifiestan su desacuerdo en volver a cerrar sus negocios categorizados como no esenciales. El argumento de ellos es que cumplen las medidas sanitarias para evitar la propagación del Covid-19. Señalan que, raros son los expendios que no cumplen las reglas de uso de cubrebocas, esterilización, entre otras. El problema, indican, realmente radica en la gente que harta de un encierro prematuro, pulula en las calles con muy escasas medidas de protección. Los locatarios apuestan por cambiar la perspectiva del ataque al problema y ser más estrictos con las personas que siguen en las calles, que no usan la mascarilla, que no respetan la sana distancia, antes de seguir causándole daño a la de por sí enclenque economía estatal. Otra visión de un mismo problema ¿Usted qué opina?