
Por Norma Galarza
«El verdadero caballero es el que sólo predica lo que practica»
Confucio
➡️Informe
➡️Las contradicciones de los ex perredistas que gobiernan al país
➡️Batallas en el Senado
Informe
Amalia García nunca ha sido una política estridente. Con sutileza, pone el dedo en las llagas de la vida política nacional. La serenidad en el estrado es su sello, pero eso no le impide exhibir las incongruencias del poder. No ha necesitado alzar la voz en su papel de opositora en el Senado de la República para que sus palabras calen.
La actual integrante del grupo parlamentario de Movimiento Ciudadano rindió cuentas el pasado viernes en el auditorio del Museo Manuel Felguérez. Habló de su primer año en el Senado y dejó claro que las causas que ha abanderado desde muy joven siguen intactas. La columna vertebral de su discurso permanece: una justicia social real y la férrea defensa de los derechos humanos, especialmente los de las mujeres.
Sin aspavientos ni excesos retóricos, envió un mensaje nítido: el poder no ha mellado su ideología socialdemócrata. Su congruencia le permite señalar a excompañeros de luchas históricas de la izquierda que han claudicado sus principios al alcanzar los tan ansiados cargos públicos.

Las contradicciones de los ex perredistas que gobiernan al país
Parte de su trayectoria se construyó al lado de varios exmilitantes del PRD que hoy forman parte de Morena, como Andrés Manuel López Obrador, Dolores Padierna, Ricardo Monreal, entre otros. Por ello, posee autoridad moral para cuestionar las traiciones de la llamada Cuarta Transformación a los principios de la izquierda que alguna vez compartieron.
Uno de esos principios, de los más antiguos y fundamentales, es la separación de poderes: que ni el Legislativo ni el Judicial sean apéndices del Ejecutivo. En defensa de ese ideal, sostuvo con argumentos su postura contra la reforma al Poder Judicial. Dicha reforma condujo a sus integrantes a una elección vergonzosa, marcada por la corrupción y dominada por el uso de acordeones. Con ella, se asestó un golpe mortal al ya precario acceso a la justicia en México.
Los resultados son evidentes. Tal como se advertía, el proceso ha sido un fiasco. Al grado de que algunos ministros de la Suprema Corte ya ni se esfuerzan en ocultar su filiación política. Para hacer menos cínica la farsa, al Poder Judicial bien podría añadírsele el mote de “Del Bienestar”.
Morena y sus aliados lograron su desmantelamiento en tiempo récord, ante la mirada atónita de un pueblo “bueno y sabio” que nunca entendió —porque nadie se lo explicó— la diferencia entre un magistrado, un ministro o un juez.

Batallas en el Senado
Durante su discurso, Amalia García recordó que, desde su militancia en el Sol Azteca, se defendió y se construyó un Instituto Nacional de Transparencia y Acceso a la Información (INAI) verdaderamente autónomo. Dio la batalla al proponer en el senado, corregir excesos del instituto, sin vulnerar su independencia. Sin embargo, no logró que la Cuarta Transformación reculara en su intención de devolverlo a la órbita del poder estatal. Así, se perdió el derecho ciudadano a la información pública.
¿Quién creyó el cuento de que, para erradicar la corrupción del instituto, era necesario regresarlo al Estado, aunque éste fuera juez y parte sobre su propia información? Hoy es evidente que se trató de un plan para acrecentar la opacidad en el servicio público. Perdimos el derecho a saber, con certeza y sin trabas burocráticas, en qué se gastan los funcionarios públicos, el dinero de todos.
Con un Poder Legislativo doblegado y dominado por la 4T, no hay margen para el debate de ideas. Muchos de los excompañeros de lucha de la hoy senadora ahora impulsan el último clavo en la cruz de la democracia: una reforma electoral que no solo busca centralizar el recurso público en el partido hegemónico, sino también eliminar las diputaciones plurinominales.
Seguramente volverá a dar la batalla, como lo ha hecho durante décadas, desde cada una de las trincheras que le ha tocado ocupar. Así las cosas.

Sobre la columnista:
Norma Galarza Flores es economista egresada de la UAZ y directora de La Cueva del Lobo desde 2014
