Reconciliar a Zacatecas: “Fito” Bonilla y su proyecto rumbo al 2027

Adolfo Bonilla y Carlos Puente
Sobre la pluma: Norma Galarza es economista por la UAZ y columnista de La Cueva del Lobo desde 2014

«En el corazón de todos los inviernos vive una primavera palpitante, y detrás de cada noche, viene una aurora sonriente».

Khalil Gibran

 

➡️Idea diferente

➡️Unir a la oposición, el objetivo

➡️Proyecto novedoso

De salida

➡️Un Puente de concordia 

 


Una idea diferente

Lo tachan de tibio porque no lo ven en una campaña abierta e ilegal como muchos de los aspirantes a la gubernatura. Empero, Adolfo Bonilla Gómez prefiere construir su camino al Ejecutivo desde abajo, con la gente y con una visión ciudadana. Para ser visto, no necesita emprender una cruzada mediática ad nauseam como ya la emprende Verónica Díaz, que no entiende que si sigue abajo en las encuestas es por rechazo popular. Bonilla Gómez prefiere las reuniones petit comité y romper la dinámica del político tradicional que se presenta y hace un monólogo para que le aplaudan. Él no. Escucha a la ciudadanía, sus quejas y sus necesidades, en aras de tejer un proyecto con todos, una agenda abierta que priorice el sentir de la población. En Zacatecas se respira desánimo preelectoral, hay un franco hartazgo del apellido que gobierna y pocas son las opciones, entre los que han alzado la mano, que conecten con la gente. Sin embargo,cCon el empresario de Fresnillo, se nota un ánimo diferente. Más de 6 años alejado de la burbuja de la función pública, lo vacunan de escándalos. No sólo eso, no carga ningún señalamiento de corrupción que opaque su trayectoria.

Unir a la oposición, el objetivo

El conductor del programa Zacatecas Cuenta, pone pies de plomo porque entiende que no tiene vocación de niño héroe para aventarse a lo tonto sin medir el terreno. El objetivo es claro: ser quien encabece una candidatura que concentre a la oposición, para hacer frente a Morena y a sus aliados. No es descabellada, porque al final, el ungido -o ungida- del oficialismo, traerá a favor toda la operación política del Estado. Se trata de lograr consensos en el PRI, donde si bien Carlos Peña Badillo quiere ser el candidato, es claro que los números no le dan. También se necesita del respaldo del PAN para medir con seriedad a los perfiles externos con Miguel Varela y gestar una candidatura de unidad que garantice el triunfo. El PRD, está en posición de pagar por que lo alquilen. La sorpresa y lo que se pretende, es que Movimiento Ciudadano se sume aunque sea de facto. La estrategia se encuentra en pláticas con los liderazgos nacionales y “Fito”, es la opción más atractiva, en un desierto estatal de alternativas electorales.

Un proyecto novedoso

La propuesta del hijo de don José Eulogio Bonilla Robles, tiene su vértebra en la reconciliación. No sólo en el logro de una candidatura de unidad opositora, también en la reconciliación ciudadana. Si la premisa fundamental del régimen actual fue la de dividirnos entre chairos y fifís, la de Bonilla Gómez es la de unir a Zacatecas, porque su idea es que sólo así se puede prosperar. Se trata de integrar una visión que arranque al estado del atraso económico crónico que padece. Aprovechar sus ventajas, incentivar a las micro, pequeñas y medianas empresas como generadoras de progreso. Darle impulso al sector agrícola, minado por una visión que no busca hacerlo productivo sino dependiente del dinero público. Ese modelo asistencialista ya demostró que no puede prosperar y es imposible de sostener en el tiempo. Subsidiar la pobreza -si bien, es necesario para ciertos sectores-, y depender de los programas federales como se ha hecho en Zacatecas desde 2021, no es el camino. Funciona sí, para construir estructura electoral a partir del hambre, pero ningún líder interesado realmente por su pueblo, puede condenarlo a la eterna dependencia. De ahí la urgencia de un cambio de paradigma político en nuestra entidad.  El también comunicador, ya lo entendió, por eso quiere ser gobernador. Así las cosas.

De salida

Un  Puente de concordia 

Morena y sus aliados se encuentran en una disyuntiva en la elección de su candidatura a la gubernatura. Con Saúl Monreal ya descartado, la lista de pretendientes al puesto se reduce a dos de Morena: Verónica Díaz y Ulises Mejía; la del PT: Geovanna Bañuelos y el del Verde: Carlos Puente Salas. Entre los morenistas, mientras la cuñada de los Monreal -aunque se quiera ignorar- tiene como Saúl, el impedimento del antinepotismo, los del apellido que gobierna, no irían con Ulises. Aunque las encuestas favorezcan al dueño local de una franquicia de café, los fresnillenses controlan al partido. Tampoco irían con Geovanna Bañuelos, lo que básicamente, significaría, de quedar alguno de ellos, que el Monrealismo haría operación política en contra. Frente a ello, basta recordar que Ariadna Montiel señaló recientemente, que en la guinda se va a privilegiar la unidad. Al respecto, La única candidatura de unidad para la entidad entre oficialistas, es la de Carlos Puente Salas, el del Verde. Ya veremos. Hasta el viernes.

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