Parar la maquinaria en el lugar de la obra de infraestructura a realizarse con el objetivo de mandar la percepción de que se estaba trabajando, era una táctica conocida – según crónicas- del ex gobernador Ricardo Monreal. Aunque es verdad que el engaño funcionó en el sexenio 1998-2004, segundas partes nunca fueron buenas.
La idea de reciclar la añeja estratagema, es un intento desesperado por detener el desgaste que sufre el apellido Monreal. Que no afecta al actual gobernador cuyas pretensiones políticas terminaron el pasado 5 de junio, sino a sus hermanos que hoy pagan el precio de la sangre.
El fracaso del combo de esfuerzos para blanquearle la cara a quien encabeza un gobierno con evidente muerte fetal, se revela cada día. Sostener la credibilidad en un entramado de simulación tiene todos los elementos del fracaso.
David Monreal arrancó su primer día con un montaje sobre el mejoramiento carretero -una de sus principales promesas-. El 12 de septiembre, inició el reencarpetamiento de poco más de un kilómetro de la vialidad que lleva a la comunidad Guadalupe de Trujillo y la colocación de señalética en 14 kilómetros más de la misma vía, como se informó en boletín oficial.
Con ese acto en sus primeras horas al frente del estado, pretendía quitarse el estigma de holgazán que por llamada telefónica filtrada, le había endilgado el todavía presidente de la Jucopo en el Senado. Pero David no es Ricardo y no estamos en el 98. Hoy es difícil sostener una farsa cuando sobran ojos.
El periodista Gabriel Contreras en su columna del pasado 22 de abril en Agenda Política, recogió una declaración del diputado por el distrito VII con cabecera en El Mineral,Gerardo Pinedo Santa Cruz, quién habría afirmado que la obra fue abandonada varios meses. Fue retomada después.
Así se demostró que en el gobierno actual no importan los hechos, sino las apariencias. Para conservarlas, el pasado 22 de febrero el Senado de la República citó a funcionarios del gabinete estatal a la capacitación que arrojó nuevas funciones para la burocracia estatal, como la de aplaudir en redes sociales las presentaciones de su jefe.
Empero, los resultados cosméticos, no han cumplido el objetivo. De eso dan cuenta todas las encuestas de aprobación y desempeño. Para enmendar los errores de los primeros meses que gestó el enfrentamiento con varios sectores de la población, tampoco ha sido suficiente bañar de pueblo al mandatario.
Sacarlo del ostracismo y la comodidad de las redes sociales para arrojarlo al contacto físico en municipios colindantes (no tan alejados de su zona de confort), pretextando audiencias públicas, empieza a caer, porque se derrocha, pero solo en promesas. La gente pide y él promete. Solo para la foto, Monreal Ávila corta listones de obras y dice que sí a todos pero no les dice cuando.
La política pública del prometer que no empobrece, empieza a desmoronarse ante la incapacidad de sostener por mucho tiempo las mentiras.
Un evento de lucimiento realizado el pasado viernes exhibió a la actual administración de cuerpo entero. La inauguración de la Primera Feria del Empoderamiento para la Mujer, convocó a mujeres de comunidades y municipios, bajo la promesa de que conocerían “los programas que trae Gobierno del Estado, para que puedan acceder y hacer crecer su negocio”.
Así lo expresa Zayra Ivonne Villagrana, la titular de Semujer, en el spot promocional que se colgó en las páginas oficiales. En ese mismo video, el de Puebla del Palmar, sazonó con linduras retoricas como: “si estoy acá, es porque vengo a ofrecerle a la mujer zacatecana todo el respaldo de su Gobernador, voy a flexibilizar a facilitar, para que sea una realidad el acceso al crédito de los diferentes segmentos poblacionales de mujeres, Zacatecas puede, en Zacatecas, lo vamos a lograr”. Y remató: “las quiero, las quiero bien mucho”.
El problema es que en la realidad, lo que ocurrió el viernes no fue más que un mitin político con acarreo y todo. Decenas de mujeres acudieron a las instalaciones de la FENAZA porque les prometieron apoyos para sus emprendimientos.
La convocatoria fue emitida por los sistemas DIF municipales que se encargaron del transporte y la alimentación de las interesadas, que regresaron a sus municipios presas de la incredulidad y la decepción. No solamente esperaron 3 horas al titular del ejecutivo, sus 15 minutos de discurso, reafirmaron que no había valido la pena su viaje.
Impacientes, escucharon autoelogios del actual régimen, pero de los módulos para acceder a los créditos, nadie les dio nortes. La escenificación que incluyó puestos de mujeres emprendedoras vendiendo sus productos, se trató al final de cuentas, de acuerdo a lo señalado por algunas de las asistentes, de un vil evento de campaña. Pero ¿Y los apoyos o los créditos para las microempresarias? ¿Y la respuesta a las peticiones en las audiencias públicas? ¿Y el mejoramiento de las carreteras de todo el estado? No hay, no hay.