¿Cómo le explica a un joven que no puede salir de casa porque su vida corre riesgo? ¿Cómo le pide que no viva, que no se divierta, porque si algo le pasa, el gobierno se lavará las manos o peor, lo culpará por exponerse?
Ante los asesinatos de cuatro estudiantes y docentes originarios del municipio de Nieves, Zacatecas, y la desaparición de una joven más, pesa la indolencia y el valemadrismo de las autoridades zacatecanas. El dolor que enfrentan las familias de las y los que han estado en el lugar y en el momento equivocados, parece no permear en quieres hoy llevan las riendas del Gobierno.
Si en otros tiempos Alejandro Tello se escudó estúpidamente, al declarar “Yo no la maté” cuando le increparon sobre el homicidio de Cinthia, hoy David Monreal ni siquiera es capaz de dar una sola declaración. La acefalia evidente de la actual administración acentúa la ingobernabilidad y el imperio de los poderes de facto como el crimen organizado. El resultado: hartazgo y frustración que se manifiestan en el espacio público cuando el pueblo tiene oportunidad de reclamar a sus gobernantes, como sucedió en el evento que encabezó la señora Sara Hernández en la demarcación de origen de los jóvenes secuestrados y luego asesinados de manera vil y cobarde. A ella la increparon porque ni el Secretario de Seguridad ni el Fiscal y menos el Gobernador, han sido capaces de asomar las narices.
Peor aún, que en medios nacionales una de las familiares de las víctimas señale que las autoridades perdieron tiempo vital en trámites burocráticos, frente a la denuncia de la víctima que logró escapar, es indignante. Lo dijo entrevistada para Milenio Televisión. ¿Ni la gravedad de las acusaciones de quien salvó de milagro la vida, bastó para echar a andar al “elefante reumático” –AMLO, díxit- que es la procuración de justicia en el estado? De terror ¿no le parece?
El acto de desinterés clarifica que la población se encuentra sola frente a quienes cometen con total impunidad las atrocidades que cobran vidas de civiles, que no tienen nada que ver con la delincuencia, de manera recurrente en Zacatecas.
¿Qué se puede esperar, si la familia de los asesinados es recibida por un funcionario –cabe destacar, que existe confusión sobre la identidad de quien la se se señaló como Secretario de Gobierno, ya que quien ocupa ese puesto es Gabriela Pinedo- que recrimina que “anduvieran ahí, en un bar, exponiéndose? ¿Ya no son libres pues?
Tal situación retrata nítidamente la indefensión en la que está la sociedad ante la violencia que se pretende tapar culpando a las víctimas al achacarles complicidad con los narcos con la intención de deslindarse de la responsabilidad. Con esa narrativa, ya clásica desde que inició la guerra contra el narco, las autoridades de todos los niveles le gobierno han pretendido lavar sus culpas, ¡pero ya basta! ¿No cree?
Alfredo Femat y el silencio.- Qué lamentable resultan las manifestaciones huecas de quienes ostentan el poder ante hechos que ponen en entredicho las acciones del Gobierno. Desde la comodidad de la curul, el diputado federal Alfredo Femat, solicitó un minuto de silencio en el salón de plenos, por asesinato de los jóvenes de Nieves y como si fuera la gran acción, hizo que sus huestes lo publicitaran. ¿Así o más cínico? ¿Cree que el tema es para lucirse con vacíos llamamientos, mientras es incapaz de replantearle al Presidente la estrategia nacional de seguridad, o hacerle ver al Gobernador de Zacatecas que su desinterés cobra una alta factura a nuestro estado? Por favor. De nada nos sirve su silencio selectivo, señor. Guárdeselo.
¿Oposición Maiceada en la LXIV legislatura?.– ¿Maiceo? No resultaría extraño frente a los personajes de los que se habla. La paz insólita con la que ocurrió la ilegal votación para nombrar a Virgilio Rivera como magistrado el pasado fin de semana, acusa de eso. Lo señalado por fuentes a las que dio voz Verónica Trujillo en su programa, respecto a que Karla Valdés, Guadalupe Correa, Enrique Laviada, entre otros legisladores que simulan oposición, vendieron su voto a cambio de avalar al el Consejero Presidente del IEEZ, tienen sentido por la extraña tersura con la que al unísono, se prestaron a violar la ley dichos ocupantes del Congreso. Ni ruido han hecho los que dejan claro que son eunucos al servicio de la Nueva Gobernanza.