“El Congreso es un lugar extraño. Un hombre se pone a hablar y no dice nada. Nadie le escucha, y después todo el mundo está en desacuerdo”.
(Boris Marshalov, actor ruso)
Juego de vencidas.- Con la comparecencia en la LXIV legislatura de Maribel Villalpando en la agenda el día de hoy -que está en «veremos»-, sumarían 19 funcionarios que han acudido a exponer, los que asumen, los “resultados” de cada una de las dependencias del gabinete estatal. Lo que aparenta ser un ejercicio de rendición de cuentas, en el marco de la glosa del informe de David Monreal, ha mutado a un pedestre juego de vencidas. En el ejercicio que da cumplimiento al artículo 58 de la Constitución Política del Estado, las y los diputados han clarificado que están divididos en dos frentes: la grey obediente a la titular de la Delegación de Programas del Bienestar y sus adversarios. Son sus vasallos los que, demostrando una genuflexión tóxica, arrastraron hasta el recinto del poder legislativo el enfrentamiento muy conocido en la nueva gobernanza entre ricardistas y veroniquistas. No escapó de la cruzada contra todo lo que contradiga a Díaz Robles, un complot para atacar al último bastión de Norma Julieta del Río. Me refiero a la comparecencia de Humbelina Elizabeth López de Loera, que se dio por cumplida al no reunir el quórum a pesar que los de Morena ya preparaban arsenal en su contra. No pasó a mayores, pero no es secreto que la Delegada pone minas en el suelo que pisa la secretaria de la Función Pública porque quiere su puesto para los suyos
Los cancerberos del bienestar.- Y es que, en la suerte de coliseo romano que es hoy el Congreso del Estado, se cumplen absurdas consignas para meter el pie a funcionarios no aliados. La ex cuñada de los Monreal, no se conforma con tener la sartén por el mango, quiere todo el pastel, y usa a sus cancerberos. Ellas y ellos, prestos, pelean batallas de su lideresa que no se conforma con mocharles el salario a cambio de promesas de candidaturas, quiere más. Violeta Cerrillo, Maribel Galván, Armando Delgadillo, Nieves Medellín, Sergio Ortega y Analí Infante, se encuentran hoy motu proprio, metidos en esa penosa circunstancia. Por obediencia, aplauden en el Congreso del Estado a los aliados, atacan a los contrarios o de plano hacen vacíos, para que se cancelen las comparecencias. No solo contra López de Loera se han planeado estrategias de ataque en los cuartos de guerra de los verónicos. También contra los funcionarios que ostentan los pocos puestos que logró concretar Ricardo Monreal. El Poder Legislativo, vive desde el 3 de octubre los episodios de una lucha encarnizada cuyo origen es una libidinosa necesidad de control absoluto. El problema es que no se puede tomar partido por alguno de los dos frentes. Al final de cuentas, no es más benéfico para Zacatecas uno que el otro, ya que pelean por prebendas individuales y de su grupo.
La otra secta.- Con ese contexto, esta semana tocó comparecer a dos de las pocas cuotas en el ejecutivo que Ricardo Monreal logró colocar: El cuestionado multinóminas Oswaldo Pinedo, que encabeza la Secretaría de Salud y el turista que despacha desde el café San Patricio, Le Roy Barragán. Cuentas alegres no faltaron y hasta connatos de violencia hubo, todo una puesta en escena de la más baja calidad. Lo que sobresale hoy, es que los emisarios de la secta ricardista, no han hecho mejor trabajo que sus homólogos en el gobierno. Salvo excepciones, la administración actual comparte entre los integrantes del gabinete, sin importar la filiación, una muy evidente tara de incompetencia. Más allá de las patadas debajo de la mesa entre homólogos, no hay mucho horizonte para donde voltear cuando del gabinete legal o ampliado se trata. No conformes con su desempeño mediocre se concentran en el absurdo fuego amigo que se atiza ya sea desde el Senado o desde la oficina de quien manda de facto en el ejecutivo. ¿Qué le queda a los zacatecanos? Solo atestiguar enfrentamientos de una guerra interna que impide la gobernanza que es eslogan del actual régimen. Pierde el Estado porque a la par que en el ring político se hacen trizas, Zacatecas se desangra. No cabe duda que aunque digan lo contrario, no pueden.
De Salida
Desmemoria.- Ya que hablamos de sectas, la que encabeza Andrés Manuel López Obrador sufre en estos días una crisis por el libro “El rey del cash” de Elena Chávez. El texto, que se reduce a una colección de testimonios personales, ha causado furor porque relata la forma en la que AMLO y su movimiento, se han financiado a través de operaciones con dinero en efectivo, a lo largo de los años. Fuera de sí, los creyentes del macuspano, piden las pruebas que han estado frente a sus ojos todo el tiempo. Amnésicos, olvidan que Delfina Gómez quitaba el 10 por ciento del salario a subordinados en la alcaldía de Texcoco, para ese fin. Ese delito, por el que Morena pagó de nuestros impuestos una millonaria multa, fijada por las autoridades electorales. Olvidan a Bejarano, a Pío, la táctica bancaria de carrusel para depósitos en efectivo. Es más, también olvidan que Benelly Hernández, actual diputada federal de Morena, fue detenida en julio de 2015 junto con otras tres personas, todas funcionarias de la Delegación Cuauhtémoc, con 1 millón de pesos en efectivo. Ricardo Monreal era entonces el Delegado. No cabe duda que no hay peor ciego que el que no quiere ver.