Mujer es…

8M2026 en Zacatecas. Foto: Esther Mariela Consuegra
Sobre la pluma: Christian del Havre es un politólogo y capacitador certificado en SEP Conocer.

 


“Mujer, marca tu diferencia siendo protagonista de la historia desde lo que tú eres”.

—María José Fernández, activista de la Red Panamazónica

Pasó un 8M en el que, durante la marcha de mujeres, se volvieron a escuchar consignas a favor de la libertad y los derechos, y en contra de la represión, la injusticia, el abuso y la violencia. También se denunció una realidad en la que muchas mujeres se sienten inseguras, vulnerables, agredidas, abusadas y sin representación ni defensa por parte del Estado y la sociedad.

En el último censo de Zacatecas, según cifras del INEGI, existen 831,080 mujeres que representan el 51% de la población. De ellas, 187,785 son niñas menores de 17 años; el 12% ha tenido un hijo siendo aún menores de edad, lo que refleja una alta incidencia. La participación económica de las mujeres alcanza el 39%. El estado registra además un 27% de madres solteras, colocándose entre los primeros lugares a nivel nacional. Según la Red LUPA, hasta mayo del año pasado había 637 mujeres desaparecidas en el estado, lo que equivale al 20% de las personas desaparecidas. Para el periodo constitucional 2024–2027, 13 de los 58 municipios de Zacatecas son gobernados por mujeres y hay 15 diputadas locales. Faltan, sin embargo, cifras reales sobre las mujeres que contribuyen al desarrollo familiar, al cuidado del hogar o de personas enfermas.

Estos datos, que sin contexto parecen números fríos, muestran la importancia del papel de la mujer en la sociedad, los retos que deben superarse para su desarrollo pleno y la necesidad de analizar su avance en posiciones de toma de decisiones y creación de leyes.

Es indispensable buscar la paridad ante la ley entre mujeres y hombres, reconociendo nuestras diferencias biológicas y fisiológicas, pero también nuestra complementariedad. La llamada cultura machista y el patriarcado son construcciones sociales que, en ocasiones, incluso las mismas mujeres reproducen, consolidando dinámicas de uso, abuso y maltrato.

Debemos tener claro que nadie está por encima de la ley y que quien comete un delito debe ser juzgado, independientemente de su sexo, posición económica, social o política. Eso es el estado de derecho, base primordial para construir instituciones y sociedades fuertes y democráticas. Lamentablemente, la falta de cultura de la denuncia y la revictimización de quienes denuncian por parte de las autoridades generan espacios de impunidad que afectan a toda la sociedad, y en particular a las mujeres.

La situación ideal de una familia sería aquella en la que ambos responden con amor, responsabilidad, compromiso y trabajo. Sin embargo, hoy enfrentamos relaciones sociales dañadas por egos, prejuicios y falta de compromiso. En ese contexto, cada madre o padre que cría en solitario realiza una labor admirable que exige un enorme esfuerzo físico y emocional para sacar adelante a su familia.

Retomo lo dicho al inicio: la exigencia social de las mujeres por ser respetadas, no violentadas ni amenazadas, y por contar con una sociedad segura para su desarrollo. Se proclama la sororidad entre mujeres y sus causas, pero cada 8M observo cómo ese discurso se fractura. Algunas de quienes exigen seguridad recurren a insultos, amenazas o agresiones contra quienes piensan distinto: mujeres católicas que defienden su fe, emprendedoras que sufren daños y pérdidas en sus negocios, policías que forman parte del cuidado del orden social, trabajadoras cuya jornada se interrumpe, mujeres que no se alinean con ciertos estándares de la agenda feminista y terminan siendo excluidas.

Desafortunadamente, no todas están incluidas. Por eso es fundamental que las instituciones y la sociedad no se limiten a conmemorar o visibilizar a la mujer un día o un mes. Es necesario construir una sociedad con rostro humano, que vea al otro como persona y como igual, y avanzar en temas fundamentales como el desarrollo educativo, económico, la protección de las libertades y la seguridad.

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