La soledad del Gobernador

Solo.- Paradójicamente, mientras 3 fuerzas al interior de la primera magistratura del estado protagonizan una guerra campal por demostrar cuál tiene más influencia sobre David Monreal, en las crisis siempre está solo. Nadie lo acompaña cuando entra a pantanales como el de la mañana de ayer que lo dejó muy mal parado al minimizar el salvaje hallazgo de 10 cuerpos humanos- 8 hombres y 2 mujeres, como confirmó por la noche Francisco Murillo Ruiseco, el Fiscal del Estado-que yacían en un vehículo, a pocos pasos de la oficina desde la cual despacha el Gobernador en Palacio de Gobierno. Solo,  salió más tarde a través de los mismos medios a anunciar de manera escueta, la supuesta detención de los responsables del sangriento hecho. Apelando a la buena fe de los zacatecanos, no dio detalles. No dijo el número de detenidos, ni la hipotética vinculación con la matanza. Horas después el Fiscal confirmó lo dicho, argumentando que por ley no era posible ahondar en el tema. Solo y su triste figura, también se le ve en la crisis de salud por la ya evidente cuarta ola de la pandemia de Covid-19. La ausencia de respaldo en temas fundamentales acusan su falta de liderazgo y la marcada ingobernabilidad, también al interior de su administración, ya que cada quien parece regirse por sus propias reglas y pulsiones. ¿Y Zacatecas? ¿Dónde queda frente a un grupo de «transformadores» de probada ineptitud?

Sin credibilidad.- La orfandad de asesores serios, no aduladores,  se dejó ver en el improvisado discurso virtual matutino de Monreal Ávila que poco contribuyó a calmar los ánimos de la gente tras el hallazgo del jueves por la mañana. La información se perdió en los agujeros negros de su distintiva demagogia y los diversos vericuetos por los que intentó sin éxito, evadir el tema principal: le dejaron personas asesinadas frente a su oficina. Pero no aprende y se aferra a su gastada letanía de achacar a las herencias malditas del neoliberalismo, la inseguridad que vive hoy Zacatecas. Infantilizando a la sociedad que desconfía en sus palabras, presumió además, las cifras optimistas e inverosímiles sobre la disminución de los delitos en el estado, a raíz del Plan de Apoyo para Zacatecas. Pero la credibilidad de quien se encuentra hoy -según las empresas demoscópicas más importantes de México-  en el último lugar de aprobación en el país, ya no se recupera.

Orfandad.- Su intento de minimizar los acontecimientos,  fue contraproducente. No tardaron los medios nacionales en dar cuenta de su insensibilidad que intentó matizar con frases hechas. La perorata de acusar,  como es su costumbre, a los gobiernos del pasado, como si él no perteneciera a la élite tumoral que ha podrido al país, ya se desgastó.   Eso se debe a la incapacidad que ha demostrado en poco más de 100 días de gobierno. Es también la marcada soledad, la falta de compromiso de sus lambiscones a sueldo para dar resultados palpables, no cifras asquerosamente maquilladas, lo que contribuye a esa percepción. En lugar de convocar a conferencia de prensa conjunta con la famosa Mesa de la Construcción de la Paz con la que presume reuniones recurrentes pero infructuosas, optó por hablar y hablar sin sentido. Del Secretario de Seguridad, Adolfo Marín ni sus luces. Los funcionarios de primer nivel parecen confabulados para esconderse frente eventos importantes develando desorganización, falta de comunicación y de coordinación. Con su política de avestruz, demuestran también que nadie entiende que un gobierno requiere más esfuerzo que el de solo pararse a decir tonterías frente a las cámaras. Se ve negro el panorama. ¿No cree?

De salida 

Uswaldo Pinedo ausente frente a la crisis de salud.- Hasta donde vamos de la nueva gobernanza, ya quedó claro que colocar a personajes en puestos públicos por amiguismos, sobreponiendo capacidades o interés es el preludio al desastre. Que el Secretario General del Sindicato de Trabajadores de la Salud, Uswaldo Pinedo Barrios,  esté frente a la Secretaría de Salud en tiempos de coronavirus, ha significado uno de los errores más sentidos de este gobierno.  Y es que, no está en lo que está –David Monreal, díxit-, su notable ausencia frente a la escalada de contagios de coronavirus -que del lunes al jueves sumó 1 mil 782- delata que al sindicalista no le interesa el puesto por el que cobra. Lo suyo es la grilla y ante la cuarta ola de la pandemia de coronavirus, un grillero es lo que menos se necesita para hacerle frente de la mejor manera al bicho de origen chino.  Pinedo Barrios no funciona en el puesto porque no tiene interés.  Y es grave, ya que se necesita darle rumbo a los servicios de salud estatales que ya enfrentan retos con la pandemia como la ocupación cada vez más alta de camas con ventilador –según la Red de datos abiertos IRAG de la UNAM, hasta el 5 de enero la ocupación era del 77.7 por ciento en el estado-, que aumenta en tiempo récord. Tampoco tiene interés de mantener sinergia con la población que necesita directrices frente al rebrote. Definitivamente, si no quiere hacer el trabajo, que se vaya, nadie lo va a extrañar.

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