Que los diputados emitieran posicionamientos de deslinde a la cloaca que sacó a la luz Ernesto González Romo, no sorprende. Apelar a la presunción de inocencia de sus antecesores –algunos de ellos reelectos- , es legal, pero es obvia su pretensión a dejar solo al diputado denunciante ¿Se quieren bañar en salud? Seguramente.
Si bien, es cierto que el proceso debe seguirse conforme a derecho, el llamado de los que desde el 7 de septiembre calientan las curules del legislativo, pretende minimizar el hecho. Y es que, lo que exhibió el diputado -no en aras de reinvidicarse, porque yo no creo en santos que mean- es una práctica tramposa naturalizada a la que Luis Medina Lizalde quiso darle nueva ruta al proponer la eliminación de las que se llamaban Herramientas Legislativas.
El diputado de la LXII legislatura, proponía que el recurso que dilapidan los diputados se quedara en el ejecutivo y se etiquetara al rubro del combate a la inseguridad. El tiempo terminó dándole la razón, en boca de Ernesto González Romo, quien en 5 mil hojas da cuenta del uso opaco del dinero de los capítulos 1000 y 3000 que la legislatura pasada redireccionó a Servicios Generales y Personales.
¿El resultado? el gasto discrecional. Y es que, solamente en el presupuesto 2021, de los 326 millones 051 mil 309 pesos, que recibió el Poder legislativo, 52 millones 418 mil 396, se destinaron a la partida de Servicios Profesionales, Científicos, Técnicos y Otros, la rendija por donde se fugó el recurso que denunció en medios González Romo.
Si bien es cierto que ese presupuesto se redujo en 4 millones 793 mil 105 pesos, no fue nada despreciable el monto de 47 millones 625 mil 291, de ese rubro para todo el año. Ahí el meollo. En el primer trimestre de 2021, los todavía ocupantes de la LXIII legislatura y blanco de las acusaciones del diputado de Morena, gastaron en esa partida, 40 millones 840 mil 634. Es decir, más de la mitad del presupuesto anual que al final de cuentas regresó a las manos de al menos 25 de los 30 diputadas y diputados del trienio pasado -algunos reelectos y otros en el gabinete estatal- ya que según el diputado por Fresnillo, el 90 por ciento del pago a las factureras fue recuperado por ellos mismos.
Entonces ¿es la pugna por la asignación presupuestal del 2022 el origen de lo evidenciado por González Romo, como lo advirtió en un comentario el periodista Gabriel Contreras en el programa del pasado lunes de Verónica Trujillo? No lo dudo, recordemos que David Monreal, la cara oficial de la nueva gobernanza, no pierde oportunidad de lloriquear arguyendo que no hay, no hay dinero. El actual régimen, sabe que la captación de ingresos estatal es raquítica, por más que se modifique la Ley de Tránsito para cobrar multas hasta por tener un carro viejo -no es broma. También ya le quedó claro que Andrés Manuel, no es amigo de Zacatecas y que el Congreso de la Unión no le moverá una coma al Proyecto de Presupuesto de Egresos del 2022. De ahí, que quepa la posibilidad de que la Gobernadora Vero, astuta como es, ya tenga en la mira al Legislativo.
En lo personal, no me parece mala idea ¿Qué impacto social tiene que 30 personas se beneficien de un recurso exorbitante que puede ser usado para áreas como el combate a la inseguridad a la obra pública u otras? Si la 4T, decidió sacrificar a la legislatura pasada, se justifica porque se distinguió por su abulia e improductividad. No está demás decir que la que la sustituyó apunta el barco a la misma ruta.
Estará de acuerdo conmigo, lector, lectora, en que no se explica que los mexicanos dilapidemos dinero en un poder que rinde poco. Es absurdo, frente a las necesidades apremiantes de la población, la falta de servicios y programas que incidan en una mejor calidad de vida para los ciudadanos.
De ahí que urge que el Poder Legislativo sufra recortes presupuestales, el uso que les dé la nueva gobernanza ya es otro tema, si se los pretenden clavar, es otra historia a la que hay que estar atentos. Empero, la moneda está en el aire. Si todo se trata de una lucha anticipada entre poderes por los recursos públicos, fue pertinente que el morenista pusiera el dedo en la llaga.
Si el empeño de los legisladores de la LXIV legislatura es cooperar para que se diluya el escándalo que hizo público el dispendio en ese poder, porque no les conviene su erradicación, se verá en la discusión del proyecto de presupuesto que mande el gobierno del estado al legislativo.
Y no importa que sean los emisarios del partido que jura y perjura que es impoluto y que sus níveas alas, jamás se han manchado por los lodos negros de la corrupción. Ya veremos