Justicia y paz

El mundo es un lugar peligroso. No por causa de los que hacen el mal, sino por aquellos que no hacen nada por evitarlo” Albert Einstein.

 

Por Christian del Havre

Han sido días oscuros para la humanidad, algunas personas viven con la zozobra de nunca ver su lugar de nacimiento, a sus vecinos ni sus pertenecías; de un momento a otro tener que tomar sus posesiones y salir huyendo, imagínese vivir esa situación, ¿usted que pertenecías tomaría?, ¿que dejaría atrás además de su terruño? y ¿tendría el valor de dejar alguna mascota que cada vez son más de la familia?

Ante esta situación y en redes sociales el fin de semana estuvo circulando un video de una ejecución tipo fusilamiento, algo nunca visto o conocido de forma tan palpable y grafica; no fue un hecho ocurrido en Europa del Este, donde se vive un conflicto armado entre dos países, sino en nuestro hermano vecino de Michoacán, llevamos más de ciento cinco mil muertes en tres años; en el conflicto armado de Ucrania reportaban medios mundiales alarmados que este fin de semana a causa del conflicto fallecieron más de cien personas, mismo número que en nuestro país se entierran a diario, por la ineficaz estrategia de “abrazos y no balazos”.

Se podría hacer numeralia de como la estrategia de seguridad ha fracasado, ya que han actuado peor que la estrategia que se criticaba, las omisiones que han tenido desde los tres niveles de gobierno comenzando con de la república; la falta de sensibilidad ante gremios como el periodístico que han dejado a casi sesenta familias de luto en lo que va del gobierno de la transformación; los miles de desplazados en comunidades como Hermita de los Correa en nuestro mágico Jerez o el aumento de la orfandad, en niveles nunca vistos por dos fenómenos que deberían ser contenidos como la delincuencia y la pandemia.

Este fin de semana se realizó una segunda marcha convocada por la sociedad civil, invitando a que en nuestra entidad haya justicia y paz; reclamos legítimos de una sociedad doliente ante un gobierno ausente; ante un tema que afecta a nuestras libertades, familia, certezas laborales y seguridad personal, vi una respuesta muy errática, pudo haber sido porque había prioridades mayores, temores o miedos ante algún hecho delincuencial o de contagio o simplemente porque la vorágine de la violencia ya nos hizo tan insensibles que mientras no veamos afectados nuestros intereses personales no le damos la importancia necesaria. 

Nos sorprendemos y hacemos campañas de ‘pray for …’, pero no damos relevancia al secuestro en el que nos encontramos, al no tener la libertad de ir de visitar algún lugar por miedo a no regresar, de estar en la incertidumbre del pago de piso por tratar de sacar adelante a nuestra familia o simplemente ir a divertirnos algún lugar sin el temor de perder hasta la vida.

Como sociedad nos toca exigir seguridad, ya que es una de la razones de la existencia del Estado; no deben ni pueden claudicar a estar tarea los gobiernos; es urgente que tengamos cumplimiento de la ley, pero solo se dará si hay denuncias, ya que en nuestro país además de la impunidad reina la falta de denuncia, en este sentido nos quedamos con le dicho, solo así podremos exigir mejores impartidores de justicia.

Falta una reorientación de los programas sociales que se enfoquen en reconstruir el tejido social, ese que se ha lastimado por la desigualdad y falta de oportunidades; que genere la cooperación y solidaridad social, impulse la responsabilidad ciudadana y familiar, en espacios comunes para fines sociales.

Es necesario generar cohesión social, esa que se ha perdido por el individualismo digital ahora llamado metaverso, buscar que los primeros que nos cuidemos seamos los que vivimos juntos como vecinos, hacer nuevamente la convivencia por las festividades y apoyarnos en las desgracias personales.

Es urgente que se reconstruya la confianza institucional, solo con instituciones fuertes llámese gobierno, policía, jueces, políticos, escuelas, iglesias y familia, podemos caminar a un entorno de respeto a la ley y convivencia, pero esa es responsabilidad ciudadana, participar, exigir y accionar.

SÍ QUEREMOS #JUSTICIAYPAZ

MESPP Christian Adalid del Havre Córdova