Foto: Alejandro Ortiz de W radio (Policía comunitaria arma a niños en Guerrero, 2020)
La familia es el primer entorno de un niño o niña y su punto de referencia en su desarrollo como persona. Sin embargo, las niñas, niños y adolescentes en México se desarrollan en medio de una crisis y abandono institucional que pone en riesgo su vida y sus derechos humanos.
La realidad es que cada día se reportan en el país 14 desapariciones y 7 asesinatos de menores de edad, según datos de la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim). El gobierno reconoce esta situación, pero no existen acciones para prevenirla ni erradicarla.
Nuestro país tiene una deuda histórica con las infancias, por omisión, por no cumplir a cabalidad con su protección ni garantizar sus derechos humanos, tal como se establece en la Convención sobre los Derechos del niño, la cual México suscribió en 1991.
En la actual administración federal los presupuestos a las infancias se han recortado, han desaparecido instituciones y programas de protección a la niñez, así como estancias infantiles y escuelas de tiempo completo.
La situación de violencia a la que se enfrentan las infancias mexicanas es alarmante, devenida de la guerra contra el narcotráfico, iniciada hace 15 años. Según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), de enero a marzo de este año 595 menores de edad (hombres y mujeres) perdieron la vida por causas relacionadas con la violencia.
En México, el 11.5% de la población de 5 a 17 años en México vive en condición de trabajo infantil, de acuerdo con Coneval. Además, entre 145 mil y 250 mil niñas, niños y adolescentes, corren el riesgo de ser reclutados por grupos del crimen organizado, según datos de Redim.
La Redim ha documentado que el reclutamiento por parte de organizaciones criminales explica diversas dinámicas de violencia, desde trata con fines de explotación sexual o comercial hasta el hecho de que niñas, niños y adolescentes estén siendo desaparecidos.
Desde 1964 a la fecha se tiene registro de 82 mil 328 niñas, niños y adolescentes reportados como desaparecidos o no localizados. De ese total, 16 mil 378 siguen sin ser localizados hasta abril de 2022.
Asimismo, la Redim reporta 29 feminicidios infantiles entre enero y marzo de este año, 10 más que el año pasado. En el mismo período se atendieron a 2 mil 393 niñas y adolescentes por violencia intrafamiliar, 1 mil 531 por violencia sexual y 639 por violencia física. La violencia sexual contra niñas y adolescente en nuestro país es tal que 2.4% de las mujeres (153 mil) de 12 a 17 años tenían un hijo en 2020. México ocupa el primer lugar mundial en embarazo adolescente.
Las niñas, niños y adolescentes corren un 30% mas probabilidad de ser víctimas de desaparición, homicidio o feminicidio que una persona adulta.
Además, la violencia estructural a la que están expuestos los menores de edad provoca violencia entre pares, mayores casos de bullying lo confirman, así como el número creciente de menores privados de su libertad por hechos delictivos y los asesinados en las luchas territoriales entre carteles de la droga.
La edad promedio en que se inicia a ver pornografía es a los 8 años, a esa edad encuentran divertido ver violaciones tumultuarias normalizando este tipo de conductas.
Ninguna persona nace violenta, aprende a serlo a través de la cultura y la socialización. Cuanto más expuestos están los niños y las niñas a la violencia antes aprenden a sufrirla y luego a ejercerla. Aprenden a asumir el maltrato verbal, emocional y psicológico como algo natural, después es normalizado e incluso una fuente de diversión.