El lastre del monrealismo

Peras al olmo

El oxígeno que necesita el monrealismo en Zacatecas

La lealtad de Saúl

Peras al olmo.– No quedó mal Humbelina Elizabeth López Loera  al tratar de saludar, como gesto de cortesía, a David Monreal en su Primer informe. Tampoco quedó mal  Rocío Moreno, quien en el evento público del día 21 de abril del año pasado, fue humillada con un inapropiado toqueteo de nalgas. El que le pinta otra raya más al tigre es el Gobernador, aferrado a demostrar que es un ser vulgar, misógino y falto del mínimo conocimiento de educación cívica.  Quien hoy se ubica en el fondo de la aprobación, según coincidió con otras empresas de ese giro, la medición de La encuesta.mx publicada el 19 de septiembre, se golpea solo. López Loera, que ha cumplido el trabajo de ocultar el fango de la nueva gobernanza, no es la única a la que el infantil David, ha tratado con el látigo de su desprecio. Antes de ser electo para encabezar al Ejecutivo, el 18 de mayo de 2021 en la presentación del libro “Nulidades procedimientos sancionadores en Materia Electoral”, le aplicó la misma medicina a candidatas y candidatos de Fuerza por México.  En el evento que tenía una firme intención proselitista a su favor y sin mediar que los representantes de ese partido le hacían el trabajo de campo, los dejó con la mano extendida. Ese desaire desveló cuál sería el estilo particular de la nueva gobernanza: la exclusión de grupos de los que se sirvió para llegar a la gubernatura.

El oxígeno que necesita el monrealismo en Zacatecas.-  Si a Verónica Díaz se atribuye el sectarismo y exclusión de  exaliados en el actual gobierno, en Monreal Ávila recae la venia para que eso ocurra. Su falta de carácter divide, lo que impacta en todos los rubros de su administración. La nueva gobernanza es inoperante porque no hay un líder que guíe el actuar de los subalternos. Lo paradójico es que el cuestionable desempeño de David, dinamita el futuro político del monrealismo.  Afecta directamente a su apellido, el que fue definitorio para el triunfo electoral de hace un año. Los votantes no vieron con malos ojos a David –pese al creciente número de detractores en aquel entonces-, no solo por Morena, también porque había un antecedente de buena aceptación del gobierno de Ricardo Monreal. David se sirvió del apellido al cual dinamita hoy en día. Se debe a que construirle un nicho en Zacatecas, no le costó nada. De ahí que poco le interese el futuro político de otros miembros del clan. El contexto actual plantea una paradoja para el monrealismo: o se rescatan las glorias pasadas o se permite su destrucción total.  En Catalina Monreal, heredera en primera línea del movimiento que fundó Ricardo,  recae la responsabilidad de construir estructuras que lo revivan. El exilio de las decisiones en la nueva gobernanza, es el antecedente con el que puede marcar distancia de la administración errática de su tío. Le corresponde reconstruir lo que el exalcalde de Fresnillo ha demolido por abulia y por desidia. ¿Lo hará?

La lealtad de Saúl.- Ya sea por conveniencia política o porque en la nueva gobernanza no hay sombra a la cual arrimarse, Saúl Monreal manda mensajes níveos de que a la hora de la verdad, su lealtad permanecerá con Ricardo.  Y no es que yo crea en que es real una fractura  entre los portadores de ese apellido. Es más simple, creo que cada quien mueve sus piezas a conveniencia en la búsqueda de concretar aspiraciones individuales. En ese sentido, si el líder del clan oriundo de Puebla del Palmar, decide abandonar el barco morenista, al alcalde de Fresnillo le interesa aclarar que él lo seguirá. Al  “cachorro” no le parece temprano para las definiciones. Guiña el ojo a favor de quien carga en su dignidad vapuleada,  la medida de resistencia para continuar en  Morena.  La apuesta de Saúl es lógica, ya entendió que con Verónica Díaz encabezando  de facto al gobierno, su aspiración política de llegar al Senado en 2024, no tiene cabida.  Por ello apunta a nuevos horizontes para concretar sus intenciones y la rebeldía de su hermano mayor, le pinta una opción. Y es que, pese a que el Senador arrastra una horda de detractores en el Movimiento de AMLO, su proclama política contra el dedazo en su partido, contrario a lo que se pensaba, suma aliados.  La oficialidad no ha logrado rematar la carrera política de Ricardo Monreal y en su papel de opositor capitaliza el desgaste presidencial. No es casualidad que empiece a poner tierra de por medio entre él y su partido.  Así lo dejó claro el fin de semana al no asistir al Congreso Nacional de Morena, en el que David se vio inmerso en un aplauso a Claudia Sheinbaum.   Por lo pronto, Saúl juzga conveniente decantarse por el líder de la JUCOPO, ya veremos por cuánto tiempo.