Con «A» de Díaz Ordaz

Sobre la plumna: Christian del Havre es un politólogo y capacitador certificado en SEP Conocer.

 

 

La policía, pues, debe intervenir en todos los casos en que sea absolutamente necesario; proceder con prudencia, sí, pero con la debida energía.” — Gustavo Díaz Ordaz


El pasado sábado 15 de noviembre salieron a las calles jóvenes de la autodenominada “Generación Z”, médicos de distintos puntos del país, integrantes del movimiento del sombrero, agricultores, personas mayores y familias. Todos exigían al gobierno seguridad, combate a la corrupción y oportunidades para un mejor futuro.

En medio de esta marcha social surgió la violencia como no se había visto en mucho tiempo: la represión policial manchó de sangre la protesta y, con puño de hierro, se abalanzó contra jóvenes, mujeres y familias. Los videos y testimonios ya circulan en redes sociales y quedarán para la posteridad, aun cuando la presidenta prefiera mirar hacia otra realidad.

Varios “comentócratas” del régimen y periodistas pagados comenzaron días antes con la narrativa populista de crear enemigos y fomentar la polarización, desacreditando las causas y defendiendo la exclusividad de la manifestación únicamente para la izquierda. La libertad de expresión, de manifestación y de opinión está siendo cancelada poco a poco, para que en determinado momento nos acostumbremos a callar, dejar de opinar y no pensar ni reflexionar.

Ante el acoso de un hombre ebrio, se levantó la voz de la presidenta del partido guinda, así como de senadoras y diputadas de Morena, condenando la “cortina de humo” al grito de: “Si tocan a la presidenta, nos tocan a todas.” Pero, ¿qué pasó con la sororidad frente a las golpizas de la autoridad con tolete, machete y escudo hacia las manifestantes? ¿Acaso ellas no sufrieron algo mucho más grave que un tocamiento? ¿Las mujeres que participaron en la marcha no son dignas de ser defendidas? ¿Las heridas, detenciones y ultrajes que quedarán como marca en su mente y cuerpo se borrarán con un discurso de la presidenta o de la jefa de gobierno de la Ciudad de México?

La inteligencia cibernética no ha podido detectar los vínculos entre Adán Augusto y la “barredora”; la corrupción de los hijos de López Obrador con Amílcar Olán; las negociaciones de Mario Delgado y Sergio Carmona; el sobreprecio de los proyectos de Andrés Manuel; el desabasto de medicamentos; el motivo por el cual varios alcaldes, diputados y gobernadores de Morena no tienen visas; o quiénes fueron los asesinos de Carlos Manzo y los colaboradores de Brugada. Sin embargo, para amedrentar en cadena nacional a los jóvenes que supuestamente organizan la marcha de la Generación Z, fueron rápidos y expeditos.

Se dice que este país es el más democrático, el más libre y que no hay represión alguna. Eso habría que preguntárselo a los jóvenes que siguen detenidos y en proceso después de la marcha; a sus familias, que viven con la incertidumbre de su bienestar; y a una sociedad que acumula más preguntas. En lugar de abrir un canal de comunicación, el gobierno de Claudia y Clara blindó y cerró cualquier opción, prefiriendo la represión.

La joven izquierdista que en 1986 pedía la no intervención de la rectoría universitaria en asuntos estudiantiles, que levantaba la voz por la libertad y la expresión, hoy se convierte en una autoritaria al estilo Díaz Ordaz, representando al obradorato y a un régimen que le falló a un país hambriento de soluciones.

Lo que viene es el despertar de una generación y un movimiento que busca soluciones, respuestas y propuestas. En las mañaneras solo se trazan ideología, “verdades absolutas” y “otros datos”, mientras el país se vuelca cada vez más a las calles: marchas, paros y bloqueos de todos los sectores sociales. Solo falta que el objetivo sea el mismo: recuperar y reconstruir la patria.

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