Acción y reacción

El nombramiento de Maribel Villalpando Haro, me remontó al origen del escenario adverso que vive Zacatecas, con un gobierno de probada incapacidad, dado a la demagogia y a la vendetta.

En el proceso electoral pasado en nuestra entidad -contrario a lo que prometió Andrés Manuel López Obrador-, se validó  la coacción electoral como en cualquier época boyante del PRI.  Ni el propio Presidente – quien con descaro promovió a sus candidatos en La mañanera- respetó su promesa de transformar el sistema político electoral  y renovarlo en sus prácticas rancias. Quien hoy es Secretaria de Educación,  fue parte activa desde el triunfo de la 4T a nivel federal, del andamiaje predispuesto para que David Monreal fuera Gobernador. La ex subdelegada territorial de Programas del Desarrollo en la región de Jalpa, se encargó de la operación y el condicionamiento del voto a favor del fresnillense, cuando todavía no era candidato.  Así lo exhibieron en 2019 los audios trascendidos en los que se escucha a la actual funcionaria estatal, invitar a otras personas a construir redes y afiliar a ciudadanos para apoyar la carrera a la gubernatura del entonces titular de la Coordinación General de Ganadería de la SADER.  La hoy mandamás de la educación llamó entonces a “fortalecer el partido” y a que “se la jueguen con “David Monreal que está muy interesado en participar en el 2021… Las reacciones no se hicieron esperar provocando un inútil exhorto de la LXIII Legislatura, a la Delegación de Programas del Desarrollo – y que según voces se encuentra próxima a desaparecer- y al hoy Gobernador.

 Los diputados Luis Esparza, Guadalupe Correa (hoy reelecto), Javier Calzada (hoy alineado), «Lolo» Hernández, Susana Rodríguez (hoy Secretaria de Medio Ambiente del gobierno estatal) y Aída Flores se encargaron de esa «reprimenda» legislativa. La iniciativa fue votada de urgente y obvia resolución, quedando aprobada con 14 votos a favor y 11 en contra, sin que al final de cuentas sucediera nada.

Con ese antecedente que se sumó a varios que también se supieron a través de audios y filtraciones, pregunto ¿esperaba algo diferente al drama que vive hoy nuestra demarcación acentuado además por problemas financieros de administraciones pasadas a las que se les persigue con fines políticos no justicieros? Yo no. La llegada de Monreal Ávila se construyó con una base tan corrupta que definitivamente no había nada que esperar. Hubo una táctica conjunta a su favor a la que también contribuyó Alejandro Tello cuyos acuerdos de transición, esconden fielmente sus dos exsecretarios de Finanzas.

El esperado cambio de régimen prometido en 2018 al menos en términos electorales, se resiste a llegar. En Zacatecas el chantaje con los programas sociales a favor de los candidatos de ese partido, lo mismo al puesto del Ejecutivo que a los escaños legislativos, rindió  los frutos esperados por personajes que colocan las ambiciones sobre las convicciones.

También les refrendó a idea  de que el pueblo tiene un precio muy bajo cuando de comprar electores se trata. Costear elecciones resulta una inversión insignificante si se compara con los dividendos futuros. De ahí que la mejor estrategia sea mantenerlo empobrecido para que se conforme con migajas que cubren necesidades primarias inmediatas. Morena refinó el método patentado por los dinosaurios del tricolor  de distraer a la población con artificios y palabras vacías, mientras unos cuantos se enriquecen a sus costillas y acumulan influencia.

Todo tiene un precio, el problema es que a la población le cuesta muy caro dejarse convencer cada proceso electoral por dádivas que van desde simples promesas, condicionamiento de programas que se pagan con recursos públicos,  hasta despensas o apoyos en efectivo. Nadie puede declararse sorprendido cuando, unos por candidez y otros por conveniencia, contribuyeron a que un personaje que ya daba muestras de preocupantes incapacidades, fuera votado para encabezar el serio reto de Gobernar a Zacatecas.

Hoy la entidad enfrenta como no había ocurrido en ningún arranque de gobierno, una prematura, pero esperada crisis de gobernabilidad.  No sólo se debe a la ya crónica retención salarial, que es un preámbulo  que anuncia despidos masivos -de personal de confianza y de base-, otras crisis se cocinan a la par, ante un gobierno empecinado en la paraplejía por berrinche.

David Monreal ya carga costos políticos al colocarse en primer lugar entre los gobernadores que peor hacen su trabajo, según la casa encuestadora C&E Research. No es la única, otras empresas dedicadas a la demoscopia, tampoco le dan buenos números pese a que apenas empezó.  Empero, es casi seguro que él en seis años se jubilará de la vida política. Quienes deberían preocuparse son las encargadas de mover sus hilos.   De seguir por la misma ruta, Morena y sus aliados pagarán en las urnas los platos rotos.  Al tiempo.

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