AMLO contra Aristegui: reacciones viscerales del Presidente

Al final de toda administración pública existe un desgaste natural de la figura presidencial, ante la sucesión, en general, aparecen presuntos actos de corrupción y conflicto de interés, porque así es la política en nuestro país desde que tengo uso de razón.

El 28 de noviembre se publicó un reportaje nombrado Sembrando vida y la Fábrica de Chocolates, en Proceso y en Aristegui Noticias, donde se evidencia el posible conflicto de interés y actos de corrupción entre uno de los hijos mayores del Presidente en la relación empresarial con un amigo de su infancia, de nombre Hugo Chávez y el programa Sembrando Vida.

Cabe señalar que es una investigación producida por Connectas Plataforma Periodística para las Américas, organización periodística para producir investigaciones y ser distribuidas en los medios de información asociados, y no por el equipo de reporteros de la revista Proceso o de Aristegui Noticias.

Dicho reportaje argumenta que Chávez había sido consultor del programa para introducir el cultivo de Cacao en una zona de Tabasco, situación que no se había planteado en el esquema original. La información sugiere un posible conflicto de interés; sin embargo, no es concluyente.

Andrés López Beltrán, el segundo de los hijos del titular del Ejecutivo, fundó la marca «Rocío» Chocolate, para la producción y distribución del producto. En la investigación es señalado que la empresa que surte de cacao a la empresa es de Hugo Chávez, él a su vez, se surte parcialmente de productores adscritos al programa  Sembrado Vida.

Los campesinos tabasqueños no conocían el cultivo de cacao. Afirman “que no existían condiciones de altura y sombra en el terreno”. No obstante, lo hicieron porque, de lo contrario, no recibirían los apoyos económicos del gobierno. Muchas de las plantas de cacao se murieron.

En la mañanera de este lunes Andrés Manuel López Obrador arremetió contra la periodista Carmen Aristegui y la revista Proceso, asegurando que dicho reportaje era otro intento de manchar su gobierno. Además de acusar a la periodista de conservadora y mentirosa. Para el reportaje, los periodistas solicitaron la opinión de López Beltrán y su padre, pero ambos declinaron.

El presidente estaba notablemente molesto, ya que ha hecho todo lo posible para desvincular a sus hijos de la administración pública, para evitar acusaciones de nepotismo. AMLO siempre se ha perturbado ante cualquier publicación en la que se relacionen miembros de su familia, sin importar la solidez de la evidencias, siempre las ha atribuido a la perfidia de sus adversarios y las considera un ataque vil en su contra. 

Durante años Aristegui ha ofrecido un espacio crítico y profesional para ventilar corrupciones y vicios públicos de los gobiernos priistas y panistas, como resultado, vivió en carne propia la hostilidad, despido y un boicot publicitario. Aun al día de hoy es denostada por los sectores conservadores. 

Lo que me hace preguntarme, el pensamiento crítico es la columna vertebral de los movimientos y corrientes de izquierda, siendo la 4T un gobierno progresista no debería resistir las críticas o en todo caso aclarar con argumentos sólidos la realidad. De lo contrario podría interpretarse esta postura como un acto de censura.

Es indiscutible que cuando salió el reportaje de la Casa Blanca, donde se exponían las corruptelas del presidente Peña Nieto y su esposa Angélica Rivera, quien defendió a Aristegui fue AMLO. Incluso en 2018, le prometió que no habría persecución en su contra, sino que fomentaría el periodismo libre e independiente –siempre que  no evidencien a integrantes de su familia, debió aclarar-.

Después de leer el reportaje, es evidente que si AMLO lo hubiera dejado pasar hubiese tenido bajo impacto mediático, pero decidió hacerlo grande atacando a Aristegui y a la revista Proceso, con esta última ya había tenido varios desencuentros en el pasado por artículos publicados.

Según el Presidente Aristegui es “una especie de paladina de la libertad, y yo tengo otra opinión, porque cuando nosotros estábamos en la oposición me entrevistaba una vez cada seis meses y buscaba ponerme en entredicho, como buena periodista conservadora”. 

El hecho de que sea juzgada tan severamente, cuando otros comentaristas  de radio y televisión se prestaron durante años en campañas difamatorias en contra del ahora presidente, nos dice que solo son tolerados y consentidos por el simple hecho de cambiar de amo. Al ser acusada como conservadora y deshonesta, solo significa lo contrario. El periodismo de Aristegui desnuda los secretos y corruptelas del poder, sin ser una aduladora de los gobiernos en turno.

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