La importancia de la Ciencia Forense en la gestión de Camacho Osnaya 

 

Sobre la pluma: Norma Galarza Flores es economista y columnista de La Cueva del Lobo desde 2014

«Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad»

Albert Einstein

Agilidad en los procesos 

El método detrás de cada indicio

La trazabilidad como garantía democrática

Evidencias que hablan con verdad

 


Agilidad en los procesos 

Si algo hay que reconocer de la gestión que encabeza Cristian Paul Camacho Osnaya en la Fiscalía, es que ese organismo autónomo modernizó sus procedimientos periciales. Tras los homicidios de 10 personas el pasado 18 de julio, el papel de la FGJEZ, fue fundamental para la vinculación a proceso de dos presuntos responsables. El pasado 21 de julio, apenas dos días después del macabro hallazgo de los cuerpos en Pánuco, Morelos y Saín Alto, dos jóvenes, Osvaldo “N” y Leonel “N”, fueron detenidos por su presunta participación en los asesinatos. Un trabajo minucioso de investigación, llevó a la captura de los jóvenes originarios de Durango y Sinaloa. Si bien, la detención se originó gracias al operativo “Rastrillo” encabezado tanto por autoridades estatales como federales, los trabajos de peritajes que realizó la Fiscalía fueron determinantes. Una investigación seria, porque la nueva fiscalía cuenta ahora con material científico para abreviar procesos, llevó a la captura de los dos sujetos a los que rastros de sangre en el vehículo que tripulaban, los vinculó con el multihomicidio. Aunque parezca un episodio de cualquier serie gringa, el equipo de fiscalía hizo un trabajo importante.  El esclarecimiento de los casos dependió de un trabajo riguroso, metódico y científico. Y es que, quien detenta las riendas del organismo desde 2023, ha impulsado el trabajo científico de las Ciencias Forenses como columna vertebral de la procuración de justicia.

El método detrás de cada indicio

La Dirección General de Servicios Periciales, que encabeza la doctora Rubí Sánchez Noriega  integra una amplia gama de especialidades, pero basta observar algunos laboratorios clave para comprender la importancia de la trazabilidad científica. Todo comienza con la solicitud del Ministerio Público y la intervención de la Criminalística de Campo. Allí, la prisa jamás supera al método: los peritos aseguran el lugar, verifican equipos e insumos y realizan una búsqueda metódica. Cada hallazgo se marca, fotografía y documenta. Revelar huellas bajo la lluvia o aplicar reactivos como Blue Star para detectar sangre invisible no es un acto de improvisación, sino de disciplina. El criminalista no juzga, recolecta indicios con cadena de custodia y los ingresa a la bodega, donde comienza el trabajo de los laboratorios especializados.

En Lofoscopia, un fragmento de huella se convierte en un universo de datos. Los peritos analizan señas particulares y, si el material es útil, lo ingresan al Sistema de Identificación Multibiométrico. El sistema arroja candidatos, pero la certeza final proviene del análisis comparativo y la experiencia humana. En Química Forense, lo que parece magia es ciencia pura: cada mancha se somete a reactivos específicos, con controles positivos y negativos obligatorios, y cada paso se registra en bitácoras de calidad. En Genética Forense, la rigurosidad alcanza su máxima expresión: desde la asignación de una clave única hasta la extracción y amplificación del ADN, todo se realiza bajo protocolos internacionales. La coincidencia genética no se afirma por intuición, sino por modelos estadísticos validados.

La trazabilidad como garantía democrática

Estos ejemplos muestran que la ciencia forense moderna no improvisa. Cada dictamen pericial es el resultado de una cadena ininterrumpida de custodia, rigor técnico e imparcialidad. La trazabilidad científica es el escudo protector de la justicia: garantiza que ningún culpable quede impune por un mal manejo de indicios y, más importante aún, asegura que ningún inocente sea condenado por un error de laboratorio.

La próxima vez que escuchemos sobre la resolución de un caso en las noticias, conviene recordar que detrás de cada titular hay hombres y mujeres de ciencia que hacen hablar a las evidencias con verdad científica. En un país donde la confianza en las instituciones suele tambalear, el trabajo de los peritos y laboratorios representa una certeza: la justicia no se construye con corazonadas, sino con ciencia.

Evidencias que hablan con verdad

El dictamen pericial no es un trámite burocrático, sino el resultado de una cadena ininterrumpida de custodia y calidad técnica. La trazabilidad científica es el escudo que protege tanto a la sociedad como al individuo: asegura que ningún culpable quede impune por un mal manejo de indicios y, sobre todo, que ningún inocente sea condenado por un error de laboratorio. La próxima vez que escuchemos sobre la resolución de un caso, recordemos que detrás de cada noticia hay mujeres y hombres de ciencia que hacen hablar a las evidencias con verdad comprobada. 

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