

Hay que decirlo con toda la rabia que merece: en Zacatecas existe un tipo de político que es una verdadera vergüenza para el pueblo. Son esos personajes que solo se acuerdan de que el estado existe cada tres años, cuando huele a elección. Desaparecen por completo el resto del tiempo. No los ves caminando las colonias, no los ves en las comunidades lejanas, no los ves atendiendo las quejas diarias de la gente. Pero en cuanto se acerca el proceso electoral, reaparecen con la misma cara dura, el mismo discurso vacío y la misma actitud de quienes se creen dueños del estado.
Lo que más indigna, lo que realmente enfurece, es que muchos de estos oportunistas ya tuvieron su gran oportunidad. Llevaron más 10 años gobernando Zacatecas bajo el PRIAN y no hicieron absolutamente nada. Tuvieron en sus manos el poder absoluto, el presupuesto completo y la capacidad de decidir el rumbo del estado durante más de una década. Tuvieron todo el tiempo y todos los recursos del mundo para cambiar las cosas. Y simplemente no hicieron nada.
Pasaron años en el gobierno y dejaron al estado exactamente igual. O peor. No resolvieron los problemas estructurales, no generaron un desarrollo real, no dejaron una sola obra o política que la gente recuerde con orgullo. Simplemente pasaron por el gobierno como quien pasa por un hotel: entraron, se sirvieron, cobraron muy bien y se fueron. Ahora, años después, tienen la insolencia de volver a aparecer como si nada hubiera pasado, hablando de “experiencia” con una desfachatez que da coraje.
¿Experiencia de qué? ¿De haber tenido el estado en sus manos y haberlo dejado estancado? ¿De haber visto cómo Zacatecas seguía en el mismo atraso mientras ellos se dedicaban a la foto y al discurso bonito? Eso no es experiencia, eso es un fracaso rotundo.
Lo mismo pasó en lo municipal. El PRIAN también hizo un verdadero fiasco en muchos ayuntamientos, incluyendo la capital. Gobernaron mal, dejaron problemas acumulados y ahora, después de perder el municipio, regresan queriendo volver a tomar el control. Y, para colmo, el actual gobierno del PAN en Zacatecas capital sigue en la misma línea: la ciudad no avanza, los problemas se acumulan y la gente sigue viendo la misma ineficiencia de siempre. Otro ejemplo claro de que estos personajes no vienen a servir, solo vienen a servirse.
Estos personajes del PRIAN son los principales culpables de que Zacatecas siga estancada. Son los que mantuvieron el viejo régimen durante décadas, los que se repartieron el poder entre sus amigos y familiares, los que hicieron de la política un negocio personal en lugar de un servicio al pueblo. Y después de haber fracasado estrepitosamente durante más de doce años en el gobierno estatal y en varios municipios, ahora quieren que les demos otra oportunidad. Es una burla, es un insulto.
Mientras ellos solo aparecen cuando hay votos de por medio, hay quienes están trabajando todos los días del año, construyendo de abajo hacia arriba, caminando el territorio sin descanso. La diferencia es abismal. Unos viven del recuerdo de cargos que ocuparon y de oportunidades que desperdiciaron. Otros están construyendo el futuro que Zacatecas realmente necesita.
Ya es hora de que el pueblo zacatecano les diga con toda claridad: basta. Ya no queremos políticos de temporada. Ya no queremos vividores que solo se acercan al pueblo cuando necesitan el voto y desaparecen cuando hay que gobernar de verdad.
Zacatecas merece mucho más que estos oportunistas que aparecen cada tres años con la mano extendida y la memoria muy corta. Merece gente que entienda que el servicio público es una responsabilidad diaria, no un evento electoral cada trienio.
Es verdaderamente lamentable que una ciudad como Zacatecas capital, llena de historia, patrimonio cultural y tradición, y que un estado entero como el nuestro, sigan tan atrasados en comparación con los estados con los que colindamos. Si viajas a Aguascalientes, Guanajuato, San Luis Potosí, Coahuila o Nuevo León, te encuentras con nueva infraestructura por todos lados: carreteras modernas, parques industriales, ciudades en pleno crecimiento y un desarrollo que se nota a simple vista. En cambio, tanto Zacatecas capital como el resto del estado parecen haberse quedado congelados en el tiempo, olvidados, como si el progreso hubiera decidido pasar de largo por nosotros. Esa brecha duele, y duele más cuando sabemos que no es casualidad, sino el resultado de años y años de mala administración y puro oportunismo político.
Ya nos hartamos de los que solo aparecen cada tres años
