10 años del proyecto Milpillas… y el gobierno sigue sin entender

“Al final, el poder de la gente siempre será más fuerte que la gente en el poder”

Anónimo

➡️Desfalco sin responsables

➡️Una reunión oficialista “apócrifa”

➡️No convence

 

 


Desfalco sin responsables.- En noviembre de 2024 -dos meses después de estrenarse en el cargo de secretario de la Función Pública- Ernesto González Romo, desenfundó su espada justiciera y prometió destapar la cloaca construida alrededor del proyecto Milpillas.  Con un discurso envuelto en el celofán guinda de la demagogia, alertó sobre escandalosos hallazgos de corrupción, achacables a funcionarios del gobierno de Alejandro Tello. El histriónico personaje sacado de la chistera de una ya apagada Soledad Luévano, soltó ante un público ávido de respuestas: “Es muy revelador todo el cúmulo de evidencias que tenemos en la SFP”. Para acrecentar la expectativa, habló de al menos 5 exfuncionarios de primer nivel que pudieran estar involucrados en algún acto ilícito en el uso del recurso público. No era asunto menor. Los subalternos de Tello Cristerna, al más puro estilo del mago Houdini, desaparecieron al menos 214 millones de pesos presupuestados entre 2017 y 2018. Pero ya pasó más de un año del anuncio -con biombo y platillo- de que ahora sí, Zacatecas tiene un Mosquetero, un espadachín incansable contra la tara del desvío de dinero público. Empero, adivine qué, puras habas.

Una reunión oficialista “apócrifa”.- Como dicen en el barrio, parece que con el recurso que ejerció el gobierno “(in) Diferente”, aplica la política popular de “lo caido, caido” (así, sin acento). Y como ya no hay nada que esculcar en el pasado, porque parece que la impunidad fue el pacto de transición a lo que sigue. Ahora, al gobierno le urge ejercer los 2 mil millones de pesos etiquetados por la federación para la Presa Milpillas y pues hay que avocarse a esa diligencia. Al menos es lo que pretenden hacer los funcionarios estatales y federales que el pasado viernes citaron a reunión pública. Para variar, fue a espaldas de los verdaderos afectados: los ejidatarios de Jiménez del Teúl. La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), fijó como punto de encuentro el municipio de Sombrerete. Lejos del grupo de pobladores a los que el proyecto Milpillas (o Milpillos) no termina de convencer. Los excluidos de la cita tersa entre autoridades, aglomerados en el Movimiento de Defensa del Territorio y del Río Atenco respaldados por la Red Mexicana de Afectados por la Minería (REMA), no se quedaron callados. Exhibieron discriminación por parte de la dependencia federal, porque optó por hacer la reunión lejos de ellos.  No es casual la inconformidad, no hay que obviar que son ellos a los que se les pretende inundar el 87 por ciento de sus terrenos para la construcción del embalse de la obra hídrica.

10 años sin convencer. – En sede alterna, el pueblo al que la autoridad dio la espalda al convocar a una reunión que pretende sentar las bases de una consulta pública sin tomar en cuenta a los involucrados directos, insistió con un unánime “no a la presa”. A pesar que el gobierno insiste que la obra solo se destinará al consumo humano en la zona urbana de Zacatecas, Guadalupe, Fresnillo y otros municipios, la incredulidad persiste. “Los de abajo”-Mariano Azuela dixit-, cuyas actividades económicas dependen del cauce del río, aseguran que serán la cervecera y la minera las beneficiadas. A varias millas de distancia, en la reunión del poder, Susana Rodríguez, titular de la Secretaría de Agua y Medio ambiente, pretextó, ante la elección de sede de la reunión, que Jiménez del Teúl no tiene condiciones de conectividad. ¿Fue eso o el temor a que los inconformes sabotearan su cónclave a modo? Usted Juzgue. Por lo pronto, no es positivo el mensaje que mandaron los representantes del gobierno federal y estatal. Esa actitud no contribuye a generar un diálogo con los inconformes. Y es que, hasta hoy, tras 10 años de resistencia, el gobierno no ha podido demostrar de manera consistente, que la obra les traerá más beneficios que perjuicios. Tampoco ha tenido la pericia para demostrar que la presa Milpillas no extraerá el agua solo para beneficiar a las empresas. ¿Por qué será?  Lo único palpable es que el tiempo se le agota a este sexenio y la que podría ser la acción de infraestructura emblema, se ve cada vez más lejana. O ¿Usted qué opina?

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