

«El rey debe tener presentes tres cosas: que gobierna seres humanos, que debe gobernarlos según la ley y que no gobernará siempre».
Eurípides
➡️Alguien que pastoree los intereses del clan Monreal después de 2027
➡️Con el campeón hasta que pierda
➡️Carente de identidad ideológica
De salida
➡️La amnesia selectiva de Rubén Flores Márquez
Alguien que pastoree los intereses del clan Monreal después de 2027
Carlos Puente Salas representa el antagonismo a los estatutos de Morena, empero, podría ser el próximo candidato a gobernador de la 4T en Zacatecas. Que se le incluya en la lista para la sucesión, conviene a los intereses de David Monreal. A su afán de dejar a cargo del cochinero que quedará después con su salida. Él es el aliado que necesita porque sabe que Ulises Mejía o Alfonso Ramírez Cuellar, romperán con cualquier acuerdo de impunidad. El del Verde, ha señalado abiertamente que si la candidatura se signa para mujer, irá con Verónica Díaz. Su posible postulación, en manos de la cúpula nacional, tendría motivación en la necesidad del guinda y asociados de llevar la fiesta en paz con el cacicazgo de los de Fresnillo. Principalmente, con el “ser de luz” que hoy mal gobierna al Estado. El «chico bonito», franquicitario del partido del Tucán, encarna, al final del día, una continuación descafeinada del Monrealismo. Ese clan al que muchos que militan en el que se fundó como “Movimiento”, dicen repudiar. Cabe preguntarse, ¿No es tiempo de que las bases fundadoras del partido se sacudan a esa estirpe que tanto daño le ha hecho a nuestra tierra y desprecien a sus socios, con el mismo ahínco que a los del apellido?
Con el campeón hasta que pierda
Y es que, solo basta analizar la trayectoria de quien regentea al Partido Verde Ecologista de México (PVEM), aquí, en el terruño. De acuerdo a su currículo publicado en la página de la Cámara de Diputados, el único principio por el que se rige, es por la máxima pragmática de “con el campeón hasta que pierda”. Puente Salas es un emblema perfecto de la flexibilidad pragmática. Representa fielmente la ideología de su partido al que le ha funcionado acomodarse a la coyuntura política ocasional, en aras de perpetuar su permanencia pegado a la ubre pública. Esa práctica de parasitar partidos en boga, al final, ha evitado su extinción. Si por sus hechos los conoceréis, como dice la Biblia, los del zacatecano delatan más, que su nuevo discurso de revolucionario cuatrotero. El hoy diputado federal pasó de la iniciativa privada -trabajó en TV Azteca, qué paradoja- al sector público gracias al PAN. El Acción Nacional le dio su primera chamba en el mundillo de la burocracia durante el gobierno del señor que le puso un impuesto a las croquetas- perdono, pero nunca olvido-. Durante el sexenio de Vicente Fox, se desempeñó como enlace ejecutivo con medios y director general de enlace con radiodifusoras.
Carente de identidad ideológica
Fue diputado federal suplente de 2006 a 2009, durante el Calderonato. De ahí, gracias a su cercanía con Miguel Alonso Reyes, pasó a la Secretaría de Turismo, del que se llamó gobierno en Movimiento. Un año después, con el Verde pegado como chinche besucona al PRI, compitió por la diputación federal y llegó a la curul. Luego, fue dirigente nacional del PVEM, partido que le ha permitido transitar en la élite del poder sin mayor conflicto. Con lo aquí escrito, pretendo ilustrar que su posible postulación, significa la continuidad de un régimen dominado por la corrupción, el moche y todas las taras que dice aborrecer la 4T, que cacarea como mantra el “No mentir, no robar y no traicionar al pueblo”. Erigirlo candidato, sería una afrenta contra el pueblo de Zacatecas que hoy padece el gobierno más ominoso de los últimos tiempos al que no le importa la gente. Un gobierno encabezado por una dupla tóxica entre el “más inteligente de los Monreal”- como insiste Ricardo- y su cuñada. Uno ejercido de manera sectaria, ambiciosa y tiránica. ¿Están seguros que el electorado quiere otros 6 años de la misma medicina? Ya veremos.
De salida
La amnesia de Rubén Flores

