La Alianza MC-PAN: Un Pacto sin Disimulo

 

 

Sobre la pluma: Alejandro Bonet es coordinador de «El Camino de México» en Zacatecas

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, lo expresó con claridad: la alianza entre MC y PAN ya no es un secreto. Pero este guion comenzó antes. En la Cámara de Diputados, trescientos veintiuno contra ciento veinticinco votos tumbaron al INAI, con el PAN y MC votando en contra de la reforma, haciéndose pasar por defensores de la transparencia.

Un ejemplo claro de esta alianza se vio en el congreso local de Nuevo León, donde cincuenta y siete contra veintiocho legisladores rechazaron que los diputados declaren sus bienes. Mientras tanto, los alcaldes panistas siguen beneficiando a desarrolladoras de MC sin ningún problema.

En Jalisco, la joya de esta alianza, MC gobierna y PAN hace bulto, pero juntos bloquean cualquier intento de transparencia en el Ejecutivo estatal. La dirigente de Morena Luisa Alcalde lo resumió en X: «Nace MC-PAN». Y no es un caso aislado: ocho municipios repiten este patrón, aprobando licencias sin concurso, rechazando la transparencia y aplaudiendo obras sin control.

Líderes de ambos partidos niegan la alianza, diciendo «solo platicamos», pero en privado reparten curules como fichas de dominó. Mientras tanto, el PRI se desmorona, con líderes huyendo a Morena o a la nada, debido a su imagen de nepotismo y promesas vacías.

En 2024, el PRI perdió votos por su toxicidad y ahora ni siquiera sus suplentes sirven. Quedan como el ex que llama a las dos de la mañana: «¿Y si volvemos?» Nadie contesta.

Claudia Sheinbaum sentencia: «El PRI murió; nace MC-PAN con corruptos del inmobiliario y progres que se creen frescos». Luisa Alcalde agrega: «Negocio con cara de cambio». MC-PAN finge renovación, pero huele a reciclaje. PAN salva relevancia, MC finge seriedad, pero juntos repiten vicios.

El pueblo, desde la barra, se ríe: otro disfraz. No hay final feliz: solo el entierro discreto del PRI y una luna de miel falsa para MC-PAN. Claudia y Luisa observan: la oposición se divide, el poder se queda. Como siempre, el que paga la cuenta es el que menos habla.

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