La delincuencia no se le cuadró al general

Arturo Medina Mayoral en el Congreso del Estado. Foto: Esther Consuegra

Por Norma Galarza

«Negar un hecho es lo más fácil del mundo. Mucha gente lo hace, pero el hecho sigue siendo un hecho».

Isaac Asimov

⚫️¿Era mensaje?
⚫️El infierno del viernes
⚫️Discurso hueco

De salida

⚫️¿A festejar?


¿Era mensaje?
Quedará la duda si el despliegue delincuencial del viernes por la madrugada fue un mensaje al general Arturo Medina Mayoral, en el marco de su comparecencia ante la LXV Legislatura. No sabremos si los grupos criminales que operan en el estado pretendían aguarle la fiesta de rendición de “cuentos”. Aunque lo lograron.

A pesar del arropo de la mayoría de diputadas y diputados, la percepción de que ese poder de facto tiene el verdadero control quedó patente. Aun con los discursos oficialistas, nada le quita a la población la idea de que, en el momento que los criminales decidan paralizar las vialidades, lo harán sin oposición.
No es fácil para el gobierno convencer de que todo está bien a fuerza de propaganda y discursos embellecidos, porque en las calles se tienen otros datos. El viernes, los grupos “organizados y hasta inteligentes”, como alguna vez los llamó David Monreal, demostraron que la retórica optimista del régimen es muy fácil de derribar.

El infierno del viernes

Bastó una serie de ataques sincronizados en las carreteras estatales para que las redes sociales se inundaran de esa realidad que volvió a golpear en la cara de la nula gobernanza. Quedó expuesta, además, la lenta respuesta de las autoridades que, según víctimas, esperaron hasta el amanecer para atender.

Todavía ese día por la tarde, en las carreteras afectadas, se podían ver los restos de los vehículos incendiados, como evidencia de que lo del viernes no fue una pesadilla colectiva. El recuento de los daños —por los que nadie va a responder— no es poca cosa: al menos 37 vehículos incendiados en Villanueva, Río Grande, Fresnillo, Calera, Sombrerete y otros municipios.
Pérdidas aún sin cuantificar que dejan claro que, en Zacatecas, la paz que tanto se cacarea no obedece a las cifras oficiales ni depende de las gráficas que insisten en que nuestra tierra es de las más seguras del país. La seguridad parece colgar de un delgado hilo que se rompe, no por decisión del gobierno, sino por quienes dominan con las armas gran parte del territorio estatal.

Restos de vehiculo quemado en salida sur de Villanueva

Discurso hueco

Por esa razón sonaron huecos, en los oídos de la gente, los datos de Medina Mayoral. El secretario no se molestó en cambiar el texto que traía preparado antes de la madrugada del viernes. Repitió el mantra de que el terruño pasó de ser una entidad insegura a estar entre las diez más seguras del país, basado solo en la reducción del 70% en homicidios, sin más matices.

Habló del incremento salarial de las policías y presumió que este año se ejerce un gasto superior a los 2 mil millones de pesos. No faltó su defensa a las Fuerzas de Reacción Inmediata (FRIZ), su criatura. No le tembló la voz cuando aseguró que, de un millón 600 mil habitantes que tiene Zacatecas, “un millón 400 confían en nosotros y los otros 200 son los delincuentes y civiles que apoyan a los delincuentes”.
Con esa soltura, criminaliza a quienes no se cuadran a su retórica. Sin titubear, acabó con la absurda duda sobre la cadena de mando de las FRIZ, las policías estatales y los tránsitos: “Yo soy el responsable de todos”, dijo, para que ya no le busquen otros responsables a las ya muy recurrentes acciones de represión contra quien ose incomodar al que apodan gobernador.

Al final del día, no se puede tapar el sol con un dedo. La gente es el último filtro en la evaluación del régimen en el “tema de temas”, y el viernes, lo reprobó. A partir de ahora, y lo que resta del sexenio, que se apueste a la amnesia colectiva. ¿O no?

De salida

¿A festejar?

Festejo o informe del primer año de gobierno de Sheinbaum.  Zócalo de la CDMX. Foto: Esther Consuegra

No sé a usted qué opinión le merezca que, a pesar de que Zacatecas se cae a pedazos, David Monreal siga en su cómoda burbuja. Como el emperador desnudo que no atiende otras opiniones más que las de su séquito de cortesanos, se fue a la Ciudad de México a festejar el primer año de Sheinbaum.
Y en su muro personal de Facebook – el que obviamente controlan sus vasallos-  se atrevieron a compartir  el fragmento del discurso de la presidenta con “A”, sobre la disminución del homicidio doloso del 88%. Aunque el viernes se soltó el infierno, la doctora, muy eufórica, reconoció a nuestra colorada tierra como ejemplo nacional de seguridad ante la grey cuatrotera.
No pues… ¿Felicidades?

Sobre la columnista: Norma Galarza Flores es economista por la UAZ y directora de La Cueva del Lobo desde 2014.

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