Esta semana el movimiento feminista de Zacatecas obtuvo más de 2 mil firmas para impulsar la iniciativa ciudadana dentro de la 64 Legislatura para la despenalización del aborto. La Ley de Participación Ciudadana dice que se necesitan 1 mil 700 firmas, cifra que fue superada gracias al respaldo de la sociedad civil.
Lo anterior, en el marco del próximo 28 de septiembre, fecha en que se conmemora el Día de Acción Global para el Acceso al Aborto Legal y Seguro. Grupos y colectivas feministas de todo el país y la región de América Latina luchan por la despenalización del aborto y legalización de la interrupción embarazo, por la vida y dignidad de miles de mujeres. Ahora en Zacatecas, dimos un paso muy importante.
La iniciativa para despenalizar el aborto ya ha sido aprobada en cuatro entidades del país, Ciudad de México, Oaxaca, Hidalgo y Veracruz. Derivada del movimiento Marea Verde, busca que la educación sexual sea impartida tanto en las instancias educativas como en instituciones de salud. Busca que se emprendan campañas masivas sobre la salud reproductiva, que se garantice el acceso a anticonceptivos para todas las mujeres en edad reproductiva, además del fortalecimiento de planes, programas y políticas para prevenir embarazos no deseados, así como fomentar la corresponsabilidad masculina en el ejercicio de la sexualidad para que el aborto sea legal, libre y seguro.
“Esta iniciativa es un paso para exigir al Estado nuestro derecho a la libre elección de ser o no madres frente a la voracidad del capital que reduce nuestros cuerpos y nuestros úteros a simples mercancías, a máquinas de producción y reproducción”, señaló Malely Linares Sánchez, docente e investigadora de la UAZ, en un artículo publicado en La Jornada Zacatecas el 17 de septiembre de este año.
Pese a que no existe una cifra exacta, las cifras oficiales estiman que en México se realizan entre 750 mil y un millón de abortos clandestinos al año, por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que anualmente se practican un millón y medio de abortos. La realidad es que miles de mujeres se someten a abortos clandestinos, solas y en condiciones insalubres. No debe importar el porqué de su decisión ya que son tan distintas como distintas somos las mujeres, desde que los embarazos son producto de violencia sexual hasta porque no se tienen las condiciones económicas y emocionales para criar a un hijo o hija.
En Zacatecas el código penal en la materia es completamente arcaico y retrógrado. Criminaliza y estigmatiza las conductas sexuales de las mujeres y tiene la influencia conservadora en todas y cada una de sus letras. El aborto es tipificado como delito, la pena es mayor si se ocultó el embarazo, si es fruto de una unión ilegítima o la mujer tiene “mala fama”. El aborto en nuestra entidad puede ser sancionado con penas que van desde ocho meses hasta ocho años de prisión. Lo anterior, causa controversia ya que es reconocido el derecho al aborto en nuestra constitución.
Previo a la modernidad, la anticoncepción supo ser un arte femenino que combinaba hierbas, recetas pasadas de generación en generación, prácticas y conocimientos ancestrales. Hoy en día, el 40% de la población mundial vive en países en donde el aborto es ilegal o está severamente restringido. La Organización Mundial de la Salud estimó en 2008, que en el mundo ocurren cerca de 21.6 millones de abortos inseguros cada año, causando un aproximado de 47.000 muertes.
Lo anterior, es un proceso que se desencadenó al ser vista la libertad reproductiva de las mujeres como una amenaza de los proyectos de expansión capitalista que requerían de una población creciente. Para adueñarse de los medios de reproducción, primero se tuvo que instalar la idea de que el cuerpo femenino era una máquina natural de crianza que funcionaba según ritmos que estaban fuera del control de las mujeres. Esta dominación se centra sobre toda una serie de tecnologías que tienen por objeto producir, administrar y dominar la vida.
A los pro vida no les importa la vida de las mujeres ni la de niños y niñas, ellos no son más que una herramienta del capitalismo que busca perpetuar las condiciones de precariedad y desigualdad que vienen con una mano de obra barata y; por tanto, con el proceso de acumulación capitalista. Si las mujeres no tienen la libertad de decidir si quieren o no reproducirse, entonces están sujetas a la deshumanización más brutal ya que se asume que su cuerpo “no les pertenece”. Es necesario que el aborto se discuta desde el ámbito de los derechos reproductivos, es decir, de los derechos humanos de las mujeres.
Por otro lado, desde el punto de vista capitalista o de los dueños de laboratorios -quienes cuando les conviene son provida y cuando ganan dinero son progresistas-, en nuestro país la interrupción legal del embarazo una oportunidad de generar ganancias al ofrecer un medicamento que cubra la demanda de la interrupción del embarazo.
El valor del mercado de la mifespristona asciende a 4 mil 125 millones de pesos. Para la mifespristona y el misoprostol existe una especie de mercado negro, los laboratorios no invierten y no abordan el tema del aborto, en general, de la salud de las mujeres. No lo hacen para no ser estigmatizados o criticados.
Lo anterior, podría ayudar a la comercialización en todo el país de estos dos medicamentos. Sin embargo, al abrirse el mercado se corre el riesgo de que crearse un monopolio si no hay regulación estatal. Lo que afectará y excluirá a las mujeres pobres.