El pacto que signaron antes de 2021 Alejandro Tello y David Monreal, se revivió el pasado viernes con la aprobación de la cuenta pública 2020. El Congreso del Estado escenificó un día de sesiones inédito desde que protestaron los de la LXIV legislatura. En paz, sin sobresaltos, con 19 votos a favor y 4 en contra, aprobaron el dictamen de las cuentas públicas de 16 dependencias de la administración anterior.
Complacientes, los inquilinos ocasionales de ese poder, avalaron las cuentas del año de Hidalgo tellista en menos de una hora, en una de las 5 sesiones que protagonizaron. El ejercicio fiscal 2020, del que no se ha comprobado el destino de 35 millones 979 mil 649.29 pesos, ocupó menos tiempo que cualquier exhorto vacuo de los que acostumbran a subir a tribuna. José Guadalupe Correa, fue el único que alertó que los recursos observados constituyen una pequeña parte (cerca de 1 por ciento) de los casi 30 mil millones de pesos ejercidos ese año. Frente a ello, el rijoso bloque oficial cayó.
Ernesto González Romo, otrora histérica plañidera al hablar de la corrupción del pasado, esbozó una explicación no pedida, al actuar atípico de la bancada de Morena y sus aliados. La legislatura está dando el aval para que se continúe el proceso de la integración de las más de 100 carpetas que se están armando para que se lleven a los diferentes órganos encargados para que determinen si hay sanciones o no.
Bañándose en salud, atinó a afirmar que no se trata de aprobar la cuenta pública, sino de permitir que continúe el proceso para que se finquen responsabilidades. Se trata de que no prescriban los procedimientos, dijo al aventar la papa caliente. Toda una justificación de quien no hace tanto, subía a tribuna enfundado en el discurso que llevó a López Obrador a la Presidencia. No somos iguales, somos honestos. Patrañas.
Ahora el objetivo es cubrirle las espaldas a Tello y sus muchachos. No obstante, al exgobernador todavía lo usan en el Ejecutivo en vanos intentos de tapar incapacidades propias, aunque a la hora de la verdad la instrucción oficial sea arroparle con un manto guindo de protección. ¿Y cómo no? El consorte de Cristina Rodríguez no sólo operó tras bambalinas a favor del fresnillense en el proceso electoral que lo hizo Gobernador. También trató de allanarle el camino al mandar a la LXIII legislatura, su propuesta de Reforma al ISSSTEZAC a pocos días de dejar el puesto. Quiso ayudarle a David a cargar el costo político y echarse encima a jubilados y pensionados del instituto, pero nada salió conforme a lo planeado. Amor con amor se paga ¿verdad?
Con el deslinde de la cuenta pública de Tello, de los ex Torquemadas de Morena, es fácil advertir el destino de las observaciones (el 1 por ciento del presupuesto anual de 2020, recuerde). No pasará nada, para variar. La maquinaria institucional está construida para que los presuntos desfalcos jamás arrojen responsables. Lo que hay en Zacatecas son larguísimas cadenas de impunidad. Una élite dispuesta a cubrirse las espaldas que acuerda echarse lodo de vez en cuando.
El manejo laxo de la cuenta pública tellista, no fue el único acuerdo que desnudaron los legisladores hace días. La Reforma a la Ley Orgánica del Poder Legislativo y su Reglamento General para reducir la duración de la Mesa Directiva, también se logró a través de turbios convenios. Los cambios de integrantes de la Mesa Directiva quedaron así: De mutar dos veces al año, pasó a renovarse cada 2 meses.
Con el arranque del segundo periodo extraordinario de sesiones y tras designar a José Luis Figueroa como Presidente de la Mesa Directiva, a Martha Elena Rodríguez Camarillo como Vicepresidenta; a José Juan Estrada y Xerardo Ramírez como secretarios, se dio luz verde a dicha modificación.
Y es que, a días de que la LXIV legislatura le sople a las velitas de su pastel de primer año, los desacuerdos entre fracciones parlamentarias han sido una constante. Pleitos con las vísceras que se reducen a la lucha entre grupos por la protección de intereses fuera de las paredes del recinto y el control del dinero.
Por esa poca actividad, la actual, se ha consolidado como la legislatura más improductiva de la historia reciente. Los raquíticos resultados, han tenido génesis en la incapacidad de ambas partes para lograr acuerdos. Sorpresivamente, hace días se asomaron nuevos vientos en el Congreso. La omertá entre diputados oficiales y plurales, dio visos en las sesiones del fin de semana. Después de casi 12 meses de pelear por “puestos y oficinas”, tal parece que el tren legislativo, empezará a moverse por nuevos rieles. Rieles `aceitados’ (Germán Dehesa, díxit) con varios ceros. A ésto se reduce el ejercicio público, aunque en campaña ofrezcan las perlas de la virgen: A impúdicos acuerdos a cambio de prebendas, silencios o complicidades.