La crisis de semiconductores tuvo inicio con una baja en la producción a causa de una sequía histórica en el país de Taiwán, el principal productor de chips en el mundo y la situación se agravó con la pandemia de covid-19 y los apagones provocados por la creciente demanda de electricidad de Taiwán.
Los efectos ocasionados por la escasez de microchips fueron notorios a finales del año 2020, afectando principalmente a los sectores electrónico y automotriz. Según Boston Consulting Group durante el primer trimestre de 2021, la pérdida de producción de chips fue de aproximadamente 1.4 millones, cifra que aumentó en el segundo trimestre a 2.6 millones, razón por la cual se estima que entre 7 y 9 millones de automóviles no pudieron fabricarse ese año debido a la escasez de semiconductores o microchips; y a pesar de que la situación ha ido mejorando, los efectos sobre dichos sectores permanecen.
Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), las exportaciones automotrices ascendieron a 12,912 millones de dólares en mayo de 2022, lo que representa un crecimiento negativo de tres meses consecutivos, marzo -8.2%, abril -1.50% y mayo -0.13%. Contracciones en las ventas que tienen un impacto negativo significativo en la economía de México, pues de las exportaciones totales del país, la industria automotriz aporta el 26.7%.
Según Miguel Elizalde, el presidente ejecutivo de la ANPACT, la producción se encuentra lejana en 29% a lo reportado en el 2019, mientras que las exportaciones se ubican por debajo del 23% de los indicadores pre pandemia.