5 personas entre las que se encontraban un médico, un abogado y una menor de 3 años, fueron atacadas a balazos el pasado sábado en Fresnillo.
El mismo día, Ricardo Monreal era partícipe de la caravana virtual de funcionarios federales “indignados” por los ataques al menor de los hijos del Presidente en redes sociales.
En Twitter, el ex gobernador de Zacatecas escribió: “La violencia en contra de cualquier persona es condenable, pero cuando se trata de un ataque hacia un menor que nada debe, esas acciones son aun más mezquinas e inhumanas. Mi solidaridad con Jesús Ernesto, nadie debería tener que enfrentar esas embestidas de odio”.
La intención de congraciarse con el Presidente no dejó dudas ya que de la otra violencia, la que cobra las vidas de menores en Zacatecas, no dijo nada.
Desde su perspectiva, callar sobre la inseguridad en su tierra contribuye a silenciar las voces que cuestionan su buen juicio como principal motor de la imposición de su hermano a la gubernatura en 2021.
No sorprende, todavía se empeña en tapar el sol con un dedo, porque tal parece que comprende que aceptar el error es un golpe a su aspiración presidencial. Aspiración a la que ayer le dieron alas en su primer evento público en Coahuila. ¿El motivo? La puesta en escena de la inexistente unidad en Morena en aras de fortalecerlo
El llamado de AMLO a no excluir a nadie de la carrera presidencial, fue suficiente para que el legislador aceitara su maquinaria electoral. Una simple frase del líder levantó el alicaído ánimo que Ricardo arrastró por meses.
¿Confía en el de Macuspana o se engaña solo? No. Sabe que la disposición de López al piso parejo en el guinda, es una farsa que busca calmarle los ímpetus rebeldes.
A pesar de ello, se prestó dócilmente al juego. Entró por la pequeña rendija que abrió el mandatario en la mañanera del 13 de junio, pese a que en ese mismo espacio, reiteró también la intención de no cambiar el método de selección de la o el candidato.
Contrariando al Senador, AMLO refirió que confiaba en la eficiencia de la encuesta para elegir a las y los candidatos para las próximas elecciones de 2023 y 2024. Tal premisa da pauta para interpretar que el zacatecano está al tanto de que el dedazo se concretará.
Con esas condiciones puestas sobre la mesa, el de Puebla del Palmar, ayer movió a sus alfiles para darle respiración de boca a boca, a sus pocas posibilidades de ser avalado en Morena para pelear la Presidencia.
No hay augurio de unidad. Las fisuras en la relación con López, que se hicieron visibles desde que fue desechado para la Jefatura de Gobierno en 2018, contrario a superarse, se profundizarán conforme se aproxime la definición.
El líder de la Jucopo parece consciente de su posición de apestado en el Movimiento de Regeneración Nacional. Así lo clarificó en el discurso que ofreció a los asistentes a la explanada del Centro Cultural “Benito Macías” en Francisco I. Madero, Coahuila.
Fue ambiguo en su discurso, es cierto, pero también afianzó la idea de que si no es ungido -una posibilidad lejana-, será el generador del rompimiento.
En su participación dio certeza de que no tiene intención de someterse. A la vez que pregonaba la unidad y la cohesión “no ficticia” para fortalecer al partido, exigía reglas claras en la elección interna.
Cual arma de dos filos, se lanzó a la yugular de la 4T al manifestar su repudio al sectarismo del que ha sido víctima luego de su tácita exclusión, tras acusaciones de deslealtad al partido en la elección de 2021.
Ricardo Monreal no ocultó su disposición a jugarse el todo por el todo, pronto veremos si le funciona pretender ser David frente a un López Obrador que se precia de ser el Goliat político contemporáneo del país.