La necropolítica del crimen organizado

Las masacres, desapariciones forzadas, feminicidios, violencia desenfrenada y reclutamiento de niños  por parte del crimen, se han convertido en parte de nuestra cotidianidad. Lo anterior, es una manifestación de la necropolítica imperante en el país. El gestionar el ejercicio de la violencia y el sufrimiento humano, es también una manifestación  de poder.

La necropolítica es un concepto desarrollado por el filósofo Achille Mbembe. Es la política basada en la idea de que para el poder unas vidas tienen valor y las otras no. No es tanto matar a los que no sirven a las élites, sino dejarles morir.

En México la subyugación de la vida al poder emana del Estado y del Crimen Organizado. El Estado y los criminales van moldeando la vida de la ciudadanía y deciden cómo mueren las personas. No se trata solo de lo ejecutorio, sino también de otras cuestiones que permiten la muerte de la gente bajo el amparo del Estado.

Los excluidos del neoliberalismo suelen ser las víctimas porque no son rentables. No producen, no consumen, con su propia existencia ponen en evidencia la crueldad y desigualdad de este modelo económico. Se impone la acumulación por despojo a través de políticas de muerte y economía criminal.

Las balaceras en áreas públicas o las personas desaparecidas a diario (en su mayoría menores de edad), los feminicidos y homicidios ya no generan controversia. En lugar de que la violencia ayude a movilizar a las personas para pedir justicia, es condicionada a aceptar niveles cada vez más altos de violencia. Eso justifica mayor presencia de fuerzas castrenses en las calles. De ahí que cuando de anuncia el arribo de más militares, los recibimos con brazos abiertos.

El capitalismo necropolítico, naturaliza la muerte y resignifica la vida como una experiencia prescindible. En su dinámica la desaparición de una persona no es un hecho contingente es la consumación de una forma de acumulación por desposesión, exponiendo un abanico de nuevas formas de la renta criminal: el tráfico ilícito de drogas, la  circulación de migrantes, la trata de personas (niñas, niños y mujeres), así como mercado negro de armas, bebés y órganos. Señales de la crisis social que vivimos como civilización humana, donde las exorbitantes ganancias se imponen sobre la vida humana.

Los niños y jóvenes reclutados por el crimen organizado, en muchos casos de forma coaccionada, son desechables tanto para los cárteles como para el Estado. México ha sido omiso en toda su historia con las infancias. Por ello, no existen políticas públicas realmente enfocadas a ofrecerles oportunidad y son incentivados a entrar a filas de las organizaciones delictivas por el ideal de alcanzar una vida mejor, aunque su promedio de vida sea tan solo de tres años.

La mayoría de las y los jóvenes vienen de hogares económicamente precarizados y violentos, con rezago y abandono escolares o alguna adicción. Al adherirse al narco, son utilizados como halcones, trasiego de armas, sicarios y como carne de cañón. Son insumos desechables para el crimen, y el Estado los deja morir o los encierra, sin que tengan la más mínimo oportunidad de rehabilitarse y reincorporarse a la sociedad.

La muerte es física, social y simbólica, deja de ser un hecho contingente para convertirse en parte de la realidad política. Grupos humanos que no son rentables para el capitalismo, pero sí vistos como excedentes. Se impone la dinámica de acumulación por desposesión generando las condiciones estructurales para la concentración de poder. Por ello, su aniquilación al exponerlos a todo tipo de peligros y riesgos.

Para Mbembe el Estado normaliza el “estado de excepción” a gran escala, es decir la suspensión de los derechos civiles. Naturaliza prácticas radicales de ocupación, depredación y extracción de beneficios.

La necropolítica ha conseguido transformar a los seres humanos en una mercancía intercambiable o desechable según dicten los mercados, tanto lícitos como ilícitos. Esta nueva forma de gestión en algunas poblaciones, son más evidentes en el territorio del crimen organizado. Esta es una nueva manera de entender la realidad en la que la vida pierde toda su importancia y se convierte en una mera moneda de cambio para que unos poderes oscuros, difusos y sin escrúpulos aterroricen y dominen a la población.