El panismo enfrenta una disyuntiva de cara al cambio en su dirigencia estatal: El proyecto político de Noemí Luna y sus aliados que representa Verónica Alamillo o la sacudida necesaria de lastres, que significa Maritere García. Tal paradoja será resuelta el próximo 19 de diciembre a través del voto de los más de 3 mil afiliados en el estado para hacer real el cambio en su Presidencia del Comité Ejecutivo Estatal.
La militancia no sólo apuesta a un cambio de nombre en el puesto, sino a la erradicación de la élite que poco ha abonado al crecimiento de su partido. A Noemí Luna y a sus huestes, le achacan que el panismo hoy no encuentre ruta debido a que traicionó sus principios con alianzas non sanctas como la del pasado proceso electoral.
En ese sentido, la imposición de la candidata priista Claudia Anaya Mota a la gubernatura provocó serias fracturas al interior porque se ignoró campalmente a las bases. Además, la misma alianza con el PRI acordada arriba, gestó una notable inconformidad entre los blanquiazules.
Esa herida no ha sanado porque significó dos derrotas la del Ejecutivo, una en términos nominales, ya que el partido obtuvo en 2021, 7 mil 610 votos menos que en 2018. Es decir, mientras en 2018, coaligado con PRD y Movimiento Ciudadano, 78 mil 183 zacatecanos votaron por él, en 2021 convenció solo 70 mil 573 electores según datos del Instituto Nacional Electoral en la sección votos por partido.
Dicho resultado, exhibe que al instituto político que fundó Manuel Gómez Morín, poco le convino aliarse con el PRI, cuya fama de corrupto desmotivó a votantes que en los comicios del proceso anterior simpatizaban con Acción Nacional. En contraparte el tricolor se benefició de la alianza al obtener 163 mil 561 votos en 2021 frente a los 150 mil 589 que tuvo en 2018, aliado con el Verde y el Panal en la contienda en la que se votó por Presidente de la República, diputaciones locales y federales así como ayuntamientos y senadurías.
Con esos antecedentes y con miras en el futuro, el panismo intenta rescatar sus principios y fortalecerse frente a los procesos electorales que se avecinan. Y ya que la achacan a la Dirigente el desgaste, las bases arropan a la candidata opositora en franca rebeldía contra quien impulsa a Violeta Alamillo con la intención de seguir moviendo hilos del partido a control remoto desde la Cámara Baja.
No es secreto que la militancia auténtica se identifica con Maritere García y su dinámica de cercanía con las bases no sólo en la capital, también en los demás municipios del Estado. Les queda claro que su objetivo es fortalecer al partido y arrebatárselo a cúpulas desinteresadas en los militantes, que no han sumado más y deciden en temas torales de forma unilateral sin tomarlos en cuenta
El grupo integrado por José Viramontes y Jackie Martínez entre otros miembros del PAN, que respaldan a la candidata que invita a los panistas a “defender lo de ellos”, quiere cerrarle el paso a la legisladora federal debido a que no coinciden con su proyecto a largo plazo.
¿De qué hablo? De que a través de Alamillo, se pretende construir desde ahora la candidatura a Gobernador en 2027 de Miguel Varela, el exalcalde de Tlaltenango balconeado por un ex colaborador ebrio que confesó actos de corrupción en su trienio. En fin, ahora la batuta la tiene militancia. Ellas y ellos decidirán si quieren cambio o continuidad.