Ya lo dijo Germán Dehesa en el libro ¿Cómo nos arreglamos? Prontuario de la Corrupción en México; un buen corrupto jamás admitirá que lo es.
Es más –continuaba el intelectual-, ni siquiera osará emplear esa palabra tan fea.
Cuando el andamiaje legal permite, por ambigüedades, que el político transa escude sus actos en la ley, suceden actos inmorales
¿Representantes populares torciendo las reglas para sacar provecho? Nada nuevo bajo este sol chichimeca, es cierto ¿Pero nadie les pondrá un alto? ¿Los que hacen la ley siempre harán la trampa?
Al respecto, según documentos que compartió el diputado de Morena, Ernesto González Romo, 28 diputados y 4 suplentes de la LXIII legislatura, se beneficiaron con alrededor de 200 millones de pesos -adicionales a su salario-, a través de 15 empresas fantasma que les facturaban por concepto de propuestas legislativas.
De cada acuerdo, la empresa se llevaba el 10 por ciento y el congresista el resto.
Pero ¿Habrá consecuencias? Más que el escándalo, que indigna porque ejemplifica la naturalización del gandallismo, quien destapó la cloaca se colocó en el ojo del huracán, por lo atípica de su postura ya que en el costal de los señalados, se encuentran tanto diputados de la oposición -algunos reelectos como José Guadalupe Correa, Karla Dejanira Valdéz y José Juan Mendoza-, como varios compañeros de partido: Mónica Borrego, Alma Dávila y Omar Carrera, además de aliados de partidos y los funcionarios del gobierno actual: Gabriela Pinedo, Susana Rodríguez , Jesús Padilla y Héctor Menchaca. Es más, solo dos nombres de de esa legislatura no son mencionados.
Queda claro que lo que se develó, es un sistema de cochupo tan típico, que no está prohibido como tal. La Ley de Adquisiciones, Arrendamientos y Servicios del Estado de Zacatecas, avala la relación entre el ente público – El Congreso- y las empresas privadas que brindaron el servicio de formulación de iniciativas. En el método y los beneficiarios está la cuestión. Pero ¿Sabe que es lo lamentable? que aunque se violaron reglamentos y leyes, lo más seguro es que no haya consecuencias más allá del ruido en medios de comunicación.
Y no piense que justifico el atraco descarado, también me parece indignante que mantengamos a una clase política dorada mientras más de la mitad de los zacatecanos sobreviven con ingresos muy precarios.
Creo que el asambleísta del partido guinda, sabe perfectamente que lo que destapó no tendrá eco en el terreno de la justicia. Por eso no puedo evitar las reservas sobre las motivaciones de quien le dio un giro radical al desempeño de medio pelo de su debut como ocupante de la curul del Poder Legislativo local.
Sobresale que se montara directamente en el terreno mediático. Sobretodo porque en el recuento de los daños, los personajes con más reflectores ante el hecho, son los que colaboran hoy con Monreal Ávila. ¿Se trata de un plan?
Proliferan las dudas. Que tres secretarios -y un segundón-, concentren los reflectores por un acto ligado a quedarse con dinero público, debería preocupar a David Monreal, que empezó su gobierno con una presunta lucha contra la corrupción.
Entonces ¿Qué orilló al otrora principal defensor de la nueva gobernanza en la LXIV legislatura a atizar ese golpe, si apenas el 22 de septiembre votó contra algo tan desangelado como el exhorto de la priista Gabriela Basurto por medio del cual se pedía al mandatario gestionar los recursos para pago de nómina?
¿Será que el pasado viernes le llegó el airecito de la Rosa de Guadalupe y no reparó en el tamaño de la revelación a la prensa?
El cambio radical de quien se perfilaba para ser el aplaudidor número uno de Morena y aliados en el poder, tomó por sorpresa a más de uno que todavía hoy cavila sobre sus objetivos ocultos ¿Fue instrucción del Gobernador para sacudirse a esos funcionarios y de paso darle legitimidad a su muy publicitada- pero sin hechos palpables- lucha anticorrupción? No tardan en caer máscaras.