Jóvenes zacatecanos entre la migración y el desempleo

Por Leobardo Bautista 

Siendo un  estado con actividad económica dedicada a la minería, al turismo y a la agricultura; Zacatecas también es un territorio de desplazamiento de la población joven a las zonas conurbadas y en algunos casos por la desesperación de encontrar mejores oportunidades, cruzan la frontera con los Estados Unidos. 

Una problemática que agrava la situación de la migración en los jóvenes, es el mercado laboral limitado para miles de zacatecanos y zacatecanas que salen de las universidades. Por ejemplo, la máxima casa de estudios la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ), anualmente registra un ingreso a la universidad de 45 mil estudiantes, de los cuales solo 7, 200 terminan la carrera y 5, 600 se titulan, es decir, sólo el 12 por ciento de los que entran a la universidad termina una carrera y se titula, según los datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) y la Secretaría de Educación Pública (SEP) 2017.

El mercado laboral se encuentra estancado, así lo vive el casi 90 por ciento de médicos que egresan de la Facultad de Medicina Humana y Ciencias de la Salud de la UAZ, que tardan años en ejercer, o terminan trabajando en los consultorios populares cobrando mínimamente la consulta, esto por la falta de espacios, apoyos económicos o buenos salarios en los institutos de salud a nivel estado. El resultado es la fuga de capital humano calificado, en el largo plazo se considera un costo, ya que las universidades de Zacatecas capacitan a los profesionistas, pero por falta de oportunidades, éstos terminan ejerciendo en otros estados de la República, si bien les va. 

La pandemia desnudó la precariedad laboral

Sí bien la situación de un empleo bien pagado se ha vuelto todo un reto, la contingencia sanitaria que llegó a México desde el primer trimestre de éste año, evidenció que las políticas implementadas y enfocadas a la generación de empleos que fueron implementados por los diferentes gobiernos, pero con el mismo modelo económico son insuficientes o hasta podría decirse un fracaso en los últimos años. 

La preocupación se ha manifestado en programas sociales impulsados desde el gobierno federal para abatir el problema de los jóvenes que terminan una carrera pero no trabajan, sin embargo, a nivel estado no se percibe un plan de acción y tenemos una ausencia de agenda política para atender y ofrecer una mejora en la calidad de vida a los jóvenes, y evitar que éstos abandonen sus ciudades, o las tierras que les han heredado las diferentes generaciones. 

@Leos_Bautista

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *