“Ejercer el poder sobre el sustento de un hombre, equivale a ejercer el poder sobre su voluntad” Alexander Hamilton
Por Christian del Havre
“El presidente no es el único que puede decidir en qué se gastan los recursos de todos y en qué no. La pretensión presidencial profundiza la discrecionalidad y la opacidad en el manejo de los recursos del pueblo, lo que impide la participación ciudadana, la exigencia de rendición de cuentas y facilita la concentración y el abuso de poder” este es un texto recogido de Mercedes De Freitas, Directora Ejecutiva de Transparencia Venezuela, cualquier parecido con la realidad, no es coincidencia es un plan orquestado desde el Foro de Sao Paulo y que se está ejecutando muy bien.
Esta pretendida a diferencia de Venezuela, donde las libertades están cortadas y el control del ejecutivo retumba en cada rincón, aquí, aun se pueden generar contrapesos, sólo que en este momento uno de esos poderes el legislativo esta cooptado por el partido en el gobierno y sus satélites como en los 70’s del priismo; donde cualquier iniciativa o presupuesto es avalado con la mayoría de ambas cámaras.
En julio de este año fue difundido el caso de 18 de estas obras prometidas durante el “chavismo” en Venezuela, pero nunca concretadas. De acuerdo con esa misma fuente, se trata de obras equivalentes a un total de USD 46.000 millones, ocho veces las reservas internacionales que tiene el país en el exterior; con obras inconclusas, corrupción y un costo mayor al proyectado o presupuestado, les suena “Dos Bocas”, “Aeropuerto Santa Lucia” y “El Tren Maya”, donde sus presupuestos crecen este año y privilegia programas sociales “clientelares”, dejando “a la buena de Dios” el desarrollo municipal y el apoyo a las empresas micro, pequeñas y medianas que son el baluarte de los empleos representando hasta un 70%.
Una minoría con acceso monetario contrasta con la mayoría que sobrevive con un salario básico que no puede acceder a bienes y servicios, aun y cuando tienen apoyo con bonos del gobierno y productos subsidiados, estas personas que viven al contrario de la clase política y aun así el líder máximo del bolivarianismo les llama “los salva la patria”, recuerdan al “pueblo bueno”; aquí se actualiza la frase inicial, quien es dueño del sustento de un hombre, ejerce poder sobre su voluntad, cuantos más dependan del gobierno de la república mayor será su probabilidad de ganar las elecciones; si esto no le queda claro debemos revisar el presupuesto de egresos 2020, donde los ocho programas sociales nada transparentes, efectivos o eficientes, tienen un presupuesto mayor a cuatro de las principales secretarias que garanticen la seguridad y paz de nuestro país la Fiscalía General de la Republica, Defensa Nacional, Marina y Seguridad y Protección Ciudadana, 257 mil millones de pesos contra los 204 mil millones, respectivamente.
En un artículo de la periodista Sara Bergman, la empresaria cercana al presidente mencionó que verdaderamente en este país se está borrando no solo del discurso sino en hechos la clase media, si esa que forja sociedades, por su trabajo diario, por su cultura a favor de la educación, de la no corrupción, de la iniciativa e innovación, una parte de la sociedad que no se deja comprar la voluntad por un apoyo, esa que en esta pandemia quedo desahuciada por un gobierno que sólo le interesa la encuesta y su fiel pueblo bueno, esa que quedo al margen del presupuesto y del apoyo para seguir adelante, porque este gobierno quiere solo dos clases la alta entre las altas, la fifí, sino veamos su sociedad con Carlos Slim y Ricardo Salinas, además al “pueblo bueno” aquel que no le cuestione nada porque recibe apoyo o compra de su voluntad, sin tener apoyo para la movilidad social.
Un país donde el legislativo es inexistente, el judicial esta cooptado y un ejecutivo que reparte el presupuesto a juicio propio, prioridades personales o caprichos sin evaluar, tendrá una historia de atraso, corrupción y falta de visión para colocarse como una nación próspera, el barril sin fondo de la dádiva, nunca podrá llenarse y menos si tiene entre sus funcionarios a los aplaudidores oficiales que se benefician de tal presupuesto.
Si queremos acabar como la estrofa que continua con el título del artículo basado en la canción de Molotov, sigamos por la misma ruta de la simulación y falta de compromiso, es necesario saber quién es nuestro diputado federal y exigirle cuentas, de lo contrario busquemos alternativas en la sociedad civil; por el momento y ante la contingencia generemos oportunidades y vertebración social en redes o comunidades cercanas como las familias, pero no bajemos la guardia, pregúntate ¿aun te alcanza con lo que ganas?
La moneda está en el aire mulas o elefantes, rojos o azules, demócratas o republicanos; veremos una semana muy álgida, debemos recordar que este año más que nunca el voto por correo será de suma importancia e influirá en la elección, algo más que debemos considerar es que quien gana un estado, aun por centésimas, gana todos los votos, así como en el juego de la pirinola “gana todo”, quien será el ganador, esperemos.