“El vicio inherente al capitalismo es el desigual reparto de bienes. La virtud inherente al socialismo es el equitativo reparto de miseria”
Wiston Churchill
Por Christian Adalid del Havre
Una persona que vive en la pobreza material, no piensa en quien lo gobierna, ni en la democracia; pensará en como pasar un día más sobreviviendo en una situación de injusticia y precariedad.
En este sentido, nuestro país según cifras de la CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe), la pobreza en nuestro país pasará del 53% al 67% con la pandemia, es decir casi 7 de cada 10 mexicanos estaremos padeciendo la pobreza, aun bajo los efectos de este virus; aunado a ello el IMCO (Instituto Mexicano para la Competitividad) señala que México se coloca en el lugar 73 de 167 países, con una puntuación de panzazo de 6.09; donde el rubro de la cultura política ocupa un 3.13, nos señalan pues que somos una ‘democracia defectuosa’.
¿Con esos niveles de carencias y sin cultura política sólida, qué podemos esperar los mexicanos? Sin duda un neopopulismo, encabezados por líderes carismáticos con soluciones mágicas y sin sentido.
Este fenómeno del reparto equitativo de la miseria puede verse reflejado en un organismo regional: el llamado Foro de Sao Paulo, del cual los partidos afiliados a este pacto son MORENA y el PT. ¿Por qué se puede afirmar que este organismo genera pobreza, mas allá de una filia o fobia? por sus objetivos y sus casos prácticos.
El foro tiene tres etapas, las cuales van destinadas a la instalación de un régimen comunista, comenzando con la confrontación al sistema, aquí vemos en la practica el surgimiento de los movimientos de ejércitos de liberación; la segunda etapa, la victoria de partidos vinculados al foro, vemos que llegan al poder Hugo Chávez en Venezuela, los Kichner en Argentina, Lula en Brasil, Rafael Correa en Ecuador y Evo Morales de Bolivia; los más recientes y actuales Nicaragua con Daniel Ortega y México con Andrés Manuel López; tercera fase, concretar un nuevo orden económico-social.
Los países que más han visto avances en este programa del Foro, son Venezuela y Cuba; en este sentido debemos reflejar las practicas que terminaron con la miseria pero del grupo gobernante o de la ‘nomenklatura’ del poder.
Venezuela tiene una economía devastada con un retroceso de 70 años en su PIB en 2020, basado en una economía del petróleo, las diversas expropiaciones hechas a empresas extranjeras y con ineficientes administraciones del estado; una economía que cambió de régimen por la opción del foro, no genera prosperidad para su población, sino más bien genera esquemas de corrupción y enriquecimiento de sus dirigencias. En México ya hubo actos concretos de esta actuación a raja tabla del estado en la economía, la cancelación del aeropuerto en Texcoco y el berrinche de su ubicación en el cementerio de fósiles y mamuts en Santa Lucia; La refinería con serios problemas de inundación en Dos Bocas, el tren Maya que ha sacado a la luz no solo la afectación a la naturaleza sino a sitios arqueológicos; la cancelación de inversiones en Baja California y Puebla. Ya hemos vivido un pasado de ineficiencia de las empresas estatales.
Un artículo de Francine Jácome señala que: la participación de la milicia en los diferentes aspectos de la vida civil ha generado su desinstitucionalización, la desprofesionalización, desconfianza social ha generado una especie de ‘socialismo militar’; haciendo que la milicia sea represora de movimientos sociales y políticos de oposición al régimen. La milicia y el poder político están fusionados en el ejercicio del poder y la corrupción; será algo parecido a nuestra nueva realidad o normalidad.
El término de más de 109 fideicomisos en apoyo a la educación, la ciencia tecnología y desarrollo, concentrado en una bolsa para repartir a discreción desde un ejecutivo que ha generado programas sociales ineficientes como las becas cuyo impacto fue el gasto no en el desarrollo humano, el programa en apoyo a los ‘ninis’ que solo generó una clientela electoral y que ha reducido su presupuesto o el programa ganadero que ya fue cancelado por su ineficiencia y opacidad; ¿han servido para generar desarrollo y riqueza o solo para controlar sectores sociales desprotegidos?
En el 2013 un cardenal Argentino denunciaba en su arquidiócesis: “a la gente la empobrecen para que luego vote por quienes los hundieron en la pobreza”, sí, Jorge Bergoglio denunciaba no solo una visión económica, sino una perversidad humana que es un vicio del sistema que acapara y de otro que masifica.
Ante esta nueva realidad que estamos viviendo, ¿queremos que se sigan concretando las visiones de equidad del Foro de Sao Paulo ahora que nos está gobernando Morena o buscaremos otra opción que construya una Nación justa, generosa y próspera para todos?