La muerte de la ciudadanía (parte II)

El papel del ciudadano en nuestra democracia no acaba con el voto”, Barak Obama

Por LCPAP Christian del Havre

 

La semana anterior cerraba mi artículo con una pregunta ¿Dónde están los responsables de cuidar la democracia y la ciudadanía?

En la actualidad, el retroceso democrático empieza en las urnas, con esta premisa de Levitsky y con la afirmación del ex mandatario Obama, comenzamos a vislumbrar de quien es la responsabilidad que no lleguen regímenes populistas al gobierno.

Pero recordemos un ejemplo cercano en el 2006 en la reelección de Hugo Chávez, persiguió a la oposición, depuso jueces que no impartieran justicia desde su visión y modifico la ley para permanecer de forma indefinida; además ataco a todos aquellos que fueran figuras públicas que le hicieran sombra, bajo la premisa de enemigo, espía, traidor a la patria o corrupto, todo esto bajo una lupa de los medios de comunicación cooptados por la autocensura o control estatal, cimentando su reelección de 2012 con elecciones libres pero no justas.

Este acontecimiento comienza a romper la visión de la democracia donde el equilibrio del poder o de los poderes, tiene su base en los contra pesos del ejecutivo, legislativo y judicial, donde cada uno tiene sus funciones, pero con estos regímenes autocráticos la palabra del gobernante es ley y justicia.

Que necesitamos para defender a la democracia y la ciudadanía, una constitución que garantice la igualdad, la libertad y la justicia; esa norma debe ser defendida no solo por legisladores de partidos políticos, por ciudadanos y normas que garanticen su aplicación y límites para los gobernantes; se ha preguntado cual es el objetivo de que un gobernante aparezca en las boletas en la renovación del legislativo o con argucias generar una consulta que genere rechazo a las demás opciones políticas, que hay detrás de las consultas a modo.

Como hemos visto la democracia y la ciudadanía no se mina de un plumazo, se van deteriorando poco a poco, aún hay oposición en el congreso, elecciones libres y medios independientes; pero hay órganos que aun generan equilibrios, como los árbitros en un partido de futbol.

Esos árbitros son el sistema judicial, servicios de inteligencia, órganos electorales, tributarios y reguladores. Debemos considerar ¿cuál es la gravedad que el presidente tome el control de éstos órganos? Sin duda aplicar la ley de forma selectiva y castigar a los adversarios y proteger a sus aliados, esa visión ya la hemos experimentado varias ocasiones en nuestro país, creo que se votó por algo diferente a ello.

Las autoridades tributarias comienzan a perseguir a políticos, empresas y medios de comunicación, un ejemplo de ello son las acusaciones de líderes de agricultores y el municipio de Delicias contra la Unidad de Inteligencia Financiera tras las protestas contra la extracción de agua de la presa La Boquilla en Chihuahua.

Las corporaciones policiacas que tienen una doble personalidad como el doctor Jekyll y míster Hyde; siendo enérgicos con los opositores como en el caso La Boquilla y tolerantes con los anarco y radicales en las marchas de la CDMX.

El sistema judicial en sus decisiones está siendo minado poco a poco, con su presidente con una clara visión que empata al actual ejecutivo federal, con la decisión de una consulta a modo para inclinar la balanza en las próximas elecciones legislativas intermedias. 

Los políticos populistas comienzan a ahocar a los institutos políticos de oposición, no solo dejándolos sin financiamiento, sino generar un terrorismo fiscal contra los empresarios que puedan ser sus apoyadores o de las voces discordantes de ellos.

La alianza ejecutivo milicia, es fundamental para los autócratas o populistas, ya que mediante esta institución se mantiene el control de las armas y no se deja espacio para un posible golpe de estado, ahora en nuestro país tenemos a los militares construyendo bancos y aeropuertos, cuidando garitas y hasta de policías, donde quedo la frase “los militares a los cuarteles”.

Aun y cuando pensamos que estos populismos y autocracias aniquilan a la oposición, no, las dejan sobrevivir marginalmente, para tener un enemigo a quien culpar por las malas políticas y decisiones del gobierno.

Con el pretexto de hacer un bien como combatir a la corrupción, comienzan a limitar o centralizar los recursos públicos, ya lo están viviendo los municipios y el federalismo con el ramo 23 para infraestructura; la cultura y el arte para generar un discurso unitario, el recorte de más del 70% de su presupuesto; la educación y la salud. Ya lo mencionan Levitsky y Ziblatt capturando a los árbitros, comprando o debilitando a los opositores y reescribiendo las reglas del juego.

¿Dónde están los responsables de cuidar la democracia y la ciudadanía? Está en cada uno de los que salen a votar y los que se quedan en casa, a los que se organizan por una causa y la justicia, sobre todo en las entidades de interés público llamados partidos políticos, que son la vía para llegar a cambiar el poder.

Si no queremos que muera la ciudadanía y seamos autómatas del régimen es necesario participar y buscar cambiar nuestro entorno comenzando por nuestros hogares, trabajos y vecindarios, nuestro deber no se acaba con el voto, bien lo dice Barak Obama.

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