Vulgares grilleros.- No cabe duda que los integrantes del grupo parlamentario de Morena en Zacatecas, han sido la vergüenza de su partido en lo que va de la 63 legislatura. Y es que, más allá de trabajar por la gente, frase que se cansan de repetir, la tara de ser simples alfiles de un apellido los ha reducido a vulgares muñecos de aparador. Ayer, parte del grupo de los diputados más abúlicos entre los que actualmente ocupan el Poder Legislativo, se reunieron para hacer lo que mejor les sale: grillar. En ese tenor, Jesús Padilla, Omar Carrera, Mónica Borrego y Héctor Menchaca citaron a conferencia de prensa para exhortar a su partido a renovar las dirigencias nacional y estatales. La urgencia de los legisladores que ciertamente le han quedado a deber al pueblo de Zacatecas se debe a que quieren un terreno planchadito sin los molestos históricos, para que David Monreal sea el candidato a la gubernatura. Y quizá estén en lo correcto, pero mientras ellos esperan la oportunidad para seguir pegados al pesebre del erario, el coronavirus pone en un predicamento a nuestro estado.
Lo urgente.- Mientras los diputados que deberían ser los más influyentes a nivel federal se entretienen en lo efímero, Zacatecas está al borde del colapso. La pandemia tiene agotados no sólo los recursos humanos, también los financieros. Con ese escenario, cada día se vuelve más complicado hacerle frente al Covid-19 que ya acumula más de 3 mil casos positivos y de acuerdo al último reporte,más de 300 fallecidos. Y no sólo eso, además del evidente problema de salud pública, el daño que ha causado la parálisis económica es otra amenaza que se cierne sobre Zacatecas. Otra vez, las arcas públicas se encuentran en un aprieto, frente a la consabida práctica de la administración de AMLO de dosificar los recursos que le corresponden a la entidad. Los zacatecanos que realizan actividades que generan su sustento, empiezan a quejarse por que los apoyos no les están llegando y sus ingresos han sido precarios dadas las medidas sanitarias. Y no obstante que Tello hace maromas para poder cumplirles y así evitar cierres definitivos, su clamor no encuentra eco en el Poder Legislativo.
Dispersos.- Y es que, tal parece que a las y los diputados les cuesta mucho trabajo al menos emitir exhortos a la federación para que los recursos sean dispersados. ¿Y cómo? si varios de ellos ya están pensando en el puesto público que sigue. Para los legisladores de oposición, principalmente los morenos que ahora ven cerca su posibilidad de llegar al ejecutivo, trabajar por Zacatecas no genera dividendos, lanzar golpes es su única manera de trascender. Poco les importa que la falta de dinero imposibilite la reactivación de los negocios de los habitantes de estas tierras coloradas. Ante el contexto de desastre, los ocupantes actuales de las curules no se inmutan. En lugar de ponerse los zapatos de mujeres y hombres de estado, su argumento para dejar a Alejandro Tello hundirse en el barco de su administración y de paso corroborar que sus exorbitantes sueldos significan dilapidar dinero sin justificación, es el mismo desde que andaban en campaña. Hoy como antes, aluden a que los malos manejos de la administración anterior son la causa de los problemas que ahora enfrentamos. Sin embargo, es la salida fácil para quienes no se solidarizan con la realidad de los zacatecanos porque sus ambiciones giran en torno a la conservación de cotos de poder. Ante ese panorama, tal parece que el cierre de quinquenio será muy difícil para el actual gobernador, mientras el Congreso del Estado es un vergonzante elefante blanco que alberga a personajes a los que solo los mueven pulsiones individualistas.
Colofón
El ISSSTE como gallo descabezado.- No cabe duda que en el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) le hace falta un líder. Desde que llegó la 4T y cortó cabezas al pedir la renuncia del delegado, ese ente es un claro desmadre. Y para muestra un botón. En el hospital general que dirige René Padilla Rodríguez, no solo pierden cadáveres también ponen en predicamentos a su personal ya agotado por el coronavirus. De acuerdo a lo que nos reportan, bastante inconformidad causó entre las enfermeras y médicos el llamado a integrarse al área Covid-19. Y es que, tal parece que no se tomaron previsiones para contratar a personal especializado ante el alargamiento de la pandemia y ahora quieren que trabajadoras y trabajadores con comorbilidades, sin adiestramiento y al que le brindan un equipo de protección deficiente, entren al quite. Sería firmar una sentencia de muerte, señalan los afectados.